Dale tu mano al Indio

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Jorge Elbaum

Nulo. Miró a la bestia pop con la desconfianza del que sabe que todo mercado acaricia antes de morder. Separó la obra de la vidriera íntima, evitó poner su vida privada en oferta y defendió su círculo de reserva contra la manía contemporánea de mostrarlo todo. En su obra quedó grabada una ética de la distancia. Una necesidad de ausentarse de la toxicidad de la murmuración, esa que es funcional al festival del chimento. La convicción no fue ridícula. En un tiempo en que «los iracundos» vienen con marquesina – con precio, logo y sonrisa de vendedor –, preservar el sigilo fue una decisión política. Esa forma del enigma no fue un adorno literario: fue una de sus trincheras contra la domesticación.
Último adiós al Indio Solari: a pesar de la lluvia y el frío, la enorme ...
Apesar de la lluvia y el frío, la enorme afluencia de gente extendió la despedida durante la noche

Despedida del Indio: capilla ardiente en el Microestadio Gatica del Parque Dominico, Avellaneda.
De ahí nace el pacto secreto entre una obra, su médium y un pueblo. «Los medios dicen que vos – Indio – hablás en difícil porque no entienden este lenguaje. Lo que no entienden, además, es que vos me hablás a mí. Ellos le hablan al poder». Esa ambigüedad o aparente oscuridad era un convite. Podía contar con un estribillo sin rima, pero traía al bar y al apocalipsis. La profecía con olor a desayuno en la estación de servicio. A veces una canción vale menos por lo que explica que por el mundo clandestino e íntimo que permite habitar.
En ese marco, el pogo no fue sólo festejo. Fue una filosofía de bronca larvada, exorcizada a empujones. En una sociedad entrenada para separar, clasificar y sospechar, el pogo juntó cuerpos dispuestos a chocar para teatralizar unas vidas de permanentes colisiones vitales, ajenas a cualquier fiesta. Un pogo peligroso – como sus biografías – donde caían, eran levantados y convertían la fricción en pertenencia. La ciudad neoliberal enseña distancia; el recital aconsejaba, entre sudor y codazos, una forma tumultuosa del baile.
Virginia Mones Ruiz, el gran amor del Indio Solari y su apoyo en los ...
Virginia Mones Ruiz, su esposa, y su bhijo

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, periodista, escritor, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)