Trump está acabado, pero no el poder detrás de su trono
Gustavo Veiga
Su imagen se ha desplomado entre los más jóvenes por debajo del 30 por ciento. Las protestas «No Kings» del sábado reprobaron su gestión en apenas un año y tres meses que lleva del segundo mandato. Su impopularidad supera a la de expresidentes como Truman, Nixon y George W. Bush. Ya fue, pero no el poder que se mueve detrás suyo.
Trump está acabado. Su epitafio político ya comenzó a escribirse. Se confirma día a día en este presente de desgracias que contribuyó a desaparramar por el mundo. Supera en impopularidad a Harry Truman, George W. Bush y Richard Nixon. Solo en otro tiempo, en un porvenir figurado, puede imaginar una salida decorosa que no tendrá jamás. “En Estados Unidos no tememos al futuro. Lo INVENTAMOS”, se lee en la página oficial de la Casa Blanca con las mayúsculas al final.
La frase se enfatiza porque solo un mesiánico y sus propaladoras de sentido son capaces de atribuirse ese don divino. Pero la realidad es muy diferente, incontrastable, le da una cachetada tras otra al presidente de EE.UU.
