Los think tanks uruguayos, la Red Atlas y la batalla cultural del siglo XXI
La trinchera invisible
Nicolás Centurión
En el tablero de la política global existe una maquinaria silenciosa pero eficaz que opera desde la academia, los medios de comunicación y los centros de estudios. No dispara balas, pero diseña las ideas que legitiman ajustes, desregulaciones y traspasos de poder del Estado al mercado.
Se trata de Atlas Network (Red Atlas), una mega organización paraguas con sede en Washington D.C. que conecta a más de 450 think tanks en más de 100 países. Su misión explícita es promover la libertad individual, el libre mercado y el Estado limitado. Pero documentos y periodismo de investigación la señalan como uno de los arietes del neoliberalismo en América Latina.
Uruguay, tradicionalmente visto como una isla de estabilidad democrática y paz social, es también un nodo clave en esta red continental. Lejos de ser el «país modelo» que algunos venden al exterior, en su territorio operan al menos cinco think tanks vinculados a Atlas, una constelación de intelectuales orgánicos, economistas formados en Chicago y empresarios que han construido un sentido común neoliberal que permeó gobiernos de todos los signos políticos, incluidos los del Frente Amplio.
La red madre: de Hayek a Montevideo vía Washington![Paradigma: Friedrich Hayek en het neoliberalisme - De Balie]()
La Red Atlas fue fundada en 1981 por el empresario británico Antony Fisher, discípulo de Friedrich von Hayek. Su inspiración directa fue el Instituto de Asuntos Económicos (IEA) del Reino Unido, que preparó el terreno ideológico para la revolución de Margaret Thatcher. Fisher se propuso un objetivo ambicioso: «cubrir el mundo con think tanks del libre mercado».
El método fue perfeccionado durante la Guerra Fría. Richard Crossman, político laborista británico, lo resumió con precisión: «La mejor manera de hacer propaganda es que no parezca que se está haciendo propaganda». Y eso es exactamente lo que hace Atlas: financia nuevos centros, brinda cursos de organización política y relaciones públicas, y apoya eventos de trabajo en red global. Pero su modelo no se enfoca tanto en producir propuestas innovadoras como en crear organizaciones con credibilidad académica que sean efectivas en la «batalla por las mentes y las almas».
En 2016, solo en apoyos económicos directos, Atlas Network distribuyó 5 millones de dólares entre sus asociados. Sus principales donantes incluyen megacorporaciones como Pfizer, Procter & Gamble, Shell y fundaciones vinculadas a los hermanos Koch y a Richard Mellon Scaife, históricos financiadores de la derecha estadounidense.
En América Latina, Atlas tiene presencia en casi todos los países. Según datos actualizados: 13 entidades en Brasil, 12 en Argentina, 11 en Chile, 8 en Perú, 5 en México y Costa Rica, y 4 en Uruguay (aunque esta investigación documenta al menos cinco centros activos en el país).
Entre ellos sobresalen: el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) y el Centro para el Estudio de las Sociedades Abiertas (CESCOS). A ellos se suman el IEEM (vinculado al Opus Dei) y, aunque no formalmente parte de Atlas, el Instituto Manuel Oribe y el reciente CEMET del Partido Nacional a lo que se suma SEDE Montevideo vinculado al Partido Colorado.
La «muñeca rusa» uruguaya: una trama de apellidos y poder
El historiador económico Philip Mirowski utiliza el término «muñeca rusa» para describir la superposición de fundaciones, institutos, universidades privadas, estudios de abogados y empresas de medios que difunden el pensamiento neoliberal.

El gran patriarca de esta trama fue Ramón Díaz (1926-2017), abogado, economista, fundador del semanario Búsqueda y presidente del Banco Central en el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera. Díaz fue también presidente de la Sociedad Mont Pèlerin (1998-2000), el club de intelectuales neoliberales fundado por Hayek en 1947. Su libro Historia económica del Uruguay es una biblia para tecnócratas de derecha. Díaz fundó CERES, que hasta hoy es uno de los think tanks más influyentes del país.
La nómina de sus discípulos del poder económico uruguayo: Ernesto Talvi, Jorge Caumont, Carlos Steneri, Isaac Alfie, Javier de Haedo, entre muchos otros. Todos ellos han pasado por cargos en gobiernos de dictadura, democracia restringida y democracia plena, incluyendo los gobiernos del Frente Amplio. Esto revela la permeabilidad ideológica de la izquierda uruguaya frente a las recetas neoliberales.
Los think tanks en detalle
1. Centro de Estudios para el Desarrollo (CED)
Es actualmente el socio más visible de Atlas en Uruguay. Su director ejecutivo es Agustín Iturralde (sucediendo a Hernán Bonilla, quien fue galardonado con el Smith Fellowship de Atlas en 2016). El CED tiene alianzas estratégicas con la Fundación Konrad Adenauer (brazo político de la CDU alemana), el Fraser Institute (Canadá), Libertad y Progreso (Argentina) y la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) que presidía el escritor Mario Vargas Llosa.

En su consejo académico nacional figuran Martín Aguirre (director del diario El País), Felipe Paullier Olivera (actual Subsecretario General de Asuntos de la Juventud y Director de la Oficina de Juventud de las Naciones Unidas, Director Nacional de la Juventud del Partido Nacional) y Adolfo Garcé (politólogo, columnista).
En el consejo internacional destacan Gonzalo Schwarz (presidente del Archbridge Institute, exdirector de grants de Atlas), Álvaro Vargas Llosa, Cristián Larroulet (exministro de Sebastián Piñera) y Alberto Benegas Lynch (h).
El ex presidente Luis Lacalle se incorporó en 2025 al CED como Fellow Senior y participará principalmente en tres líneas de trabajo: Formación de líderes para el sector público, tanto para líderes políticos como para la alta dirección para la gestión pública, Asesor senior de investigaciones e informes elaborados por el CED y Conferenciante nacional e internacional sobre políticas públicas y desarrollo.
A su vez, se encuentra brindando el curso: Programa Alta Dirección para la Gestión Pública y los docentes invitados son: Agustín Iturralde (Economista y Columnista en el diario El País de Montevideo), Hernán Bonilla (Periodista, economista y comunicador. Fue galardonado con el Smith Fellowship de la Red Atlas en 2016), Nicolás Jodal (cofundador de GeneXus), Azucena Arbeleche (ex ministra de economía en el gobierno de Lacalle), Pablo Mieres (ex ministro de Trabajo en el mismo gobierno y líder del Partido Independiente),

Washington Abdala (Abogado y político: Fue un histórico dirigente del Partido Colorado. Ex embajador de Uruguay ante la OEA en el período de gobierno de Lacalle), Diego Labat (Economista y Contador Público. Fue Presidente del Banco Central del Uruguay (BCU) entre marzo de 2020 y julio de 2024. Fue nombrado Gerente General de la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa) en agosto de 2025).
Nicolás Herrera (Abogado y economista, socio del prestigioso estudio jurídico Guyer & Regules (fue Subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas entre 1990 y 1991, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera y negociador de la Deuda Externa de Uruguay bajo el Plan Brady. Miembro de la Sociedad Mont Pèlerin. Presidente de la Fundación Impulso, que promueve liceos de gestión privada en contextos críticos. Miembro del Directorio de DESEM – Jóvenes Emprendedores).
Además, , Mercedes Aramendía, Omar Paganini (Ingeniero industrial. ex Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay. ex Ministro de Industria, Energía y Minería (MIEM) desde el inicio de la administración de Luis Lacalle Pou hasta su pase a Cancillería) e Isaac Alfie (Economista, quien fue Presidente del Banco Central del Uruguay (BCU) durante el gobierno de Jorge Batlle (2000-2005), fue Ministro de Industria y Energía y se desempeñó como Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) en el gobierno de Lacalle Pou. .
2. Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES)
Fundado en 1985 por Ramón Díaz, CERES es el think tank de la élite empresaria uruguaya. Su lista de «socios suscriptores» incluye a UPM, Coca-Cola FEMSA, Itaú, Santander, El País, El Observador, Guyer & Regules, Posadas & Vecino, prácticamente todo el poder corporativo del país.
Su director académico es Ignacio Munyo (doctor en Economía por la Universidad de San Andrés, magíster en la Universidad de Chicago). Entre sus directores previos estuvieron Edgardo Favaro (hoy asesor económico en la OPP), Claudio Sapelli (Chicago Boy), Alejandro Vegh Villegas (dos veces ministro de Economía de la dictadura), Ernesto Talvi y Guillermo Tolosa (actualmente en el FMI).
CERES tiene alianzas con Atlas Network, CATO Institute, Wilson Center, Urban Institute, Libertad y Desarrollo (Chile), Fundación Mediterránea (Argentina), y decenas de think tanks en Europa, Asia y África. Es el nodo más poderoso de la red en Uruguay.
3. Centro para el Estudio de las Sociedades Abiertas (CESCOS)
El think tank más explícitamente vinculado al aparato de Estados Unidos. Su dirección registrada es Dr. Lauro Muller 1776, la dirección de la Embajada de Estados Unidos en Montevideo. Fue fundado en mayo de 2018 y en 2020 fue reconocido por Atlas como uno de los «Mejores Think Tank nuevos».
Su presidente honorario es Guillermo Valles (ex embajador de Uruguay en Brasil, exvicecanciller). Su director ejecutivo es Pedro Isern (profesor de la Universidad ORT, formado en London School of Economics). CESCOS tiene una temática recurrente contra Cuba, Venezuela y el avance de China en América Latina.
Una de sus actividades centrales es el «Archivo Vegh Villegas» , donde se ensalza la figura del exministro de la dictadura (1974-1975 y 1983-1984). En la presentación de ese archivo, Danilo Arbilla (ex director de Búsqueda) definió a Vegh Villegas como «un viejo y polémico liberal». La liviandad con la que se cuenta su gestión mientras en Uruguay había desaparecidos y torturados es, cuando menos, elocuente.
4. IEEM (Instituto de Estudios Económicos de Montevideo)
Pertenece a la Universidad de Montevideo, institución vinculada al Opus Dei. Su ex director Pablo Bartol fue ministro de Desarrollo Social de Lacalle Pou. Bartol es fundador del centro educativo “Los Pinos”, otra iniciativa del Opus Dei. Fue gerente de proyectos del diario El Observador entre 1995 y 1998. Así como columnista del diario El País entre 1990 y 1993.
5. Otros centros de poder educativo y político
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EDUY21: think tank educativo fundado en 2016, presenta como «multipartidario» pero está integrado por figuras como Renato Opertti (hijo del exministro colorado Didier Opertti), Pablo da Silveira (ex ministro de Educación y Cultura, Partido Nacional), Nicolás Herrera (Guyer & Regules) y Fernando Filgueira (ex frenteamplista devenido en tecnócrata neoliberal).
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Instituto Manuel Oribe (IMO): fundado en 1985 por Luis Alberto Lacalle Herrera, fue el primer think tank vinculado a un partido político (Partido Nacional). Hoy sigue siendo un espacio de formación de cuadros blancos, con apoyo de la Fundación Konrad Adenauer.
![Presentaron el Centro de Estudios Metropolitano para fortalecer el ...]()
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CEMET (Centro de Estudios Metropolitanos): creado en 2021 por Laura Raffo (excandidata a la Intendencia de Montevideo por la Coalición Multicolor). Aunque se declara «sin actividad político partidaria», su presentación contó con la entonces vicepresidenta Beatriz Argimón y el entonces prosecretario de Presidencia Álvaro Delgado.
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DESEM – Jóvenes Emprendedores: es la filial uruguaya de Junior Achievement Worldwide, fundada en 1919 en Estados Unidos. No es formalmente un think tank, pero actúa como semillero ideológico en el sistema educativo. Sus contribuyentes incluyen a USAID, Scotiabank, UPM, HSBC, Guyer & Regules, El País, entre otros. Su presidenta es Patricia Marques (PwC) y su tesorero Nicolás Herrera.
Los «Chicago Boys» uruguayos: la generación fundacional
Entre 1961 y 1970, la Agencia Internacional de Desarrollo (AID) de Estados Unidos financió con más de 10 millones de dólares la formación de economistas uruguayos en la Universidad de Chicago. Dos de ellos fueron Jorge Caumont y Carlos Steneri.
Caumont fue funcionario de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto durante la dictadura, asesor del Ministerio de Industria en el primer gobierno de Julio María Sanguinetti y columnista de El País y Búsqueda. Steneri fue representante financiero de Uruguay en Estados Unidos durante 21 años, negociador de la deuda externa en el Plan Brady y columnista de Infobae y Financial Times. Ambos siguen activos como referentes del liberalismo local.
La conexión internacional: lawfare y desestabilización
Investigaciones periodísticas recientes (The Intercept, Brecha, SinEmbargo) han documentado cómo organizaciones vinculadas a Atlas participaron en procesos de lawfare (guerra judicial) contra gobiernos progresistas en la región: Pedro Castillo (Perú), Evo Morales (Bolivia), Lula da Silva (Brasil) y Cristina Fernández de Kirchner (Argentina). El modus operandi incluye campañas digitales de desinformación, granjas de bots y financiamiento de medios opositores.
En México, la red ha sido señalada por impulsar tendencias como #Narcopresidente o #FueraClaudia, en coordinación con empresarios como Ricardo Salinas Pliego y medios como Latinus. El presidente de Atlas para América Latina es Roberto Salinas León, quien ha advertido explícitamente sobre el «peligro del populismo antiliberal».
La respuesta progresista: La Red Internacional de Pensamiento Democrático
Frente a esta ofensiva conservadora, el tablero internacional se está moviendo. En septiembre de 2025, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, los presidentes de Chile (Gabriel Boric), Brasil (Lula da Silva), Colombia (Gustavo Petro), España (Pedro Sánchez) y el flamante presidente uruguayo Yamandú Orsi anunciaron la creación de una nueva red internacional de think tanks progresistas.
Esta «Red Internacional de Pensamiento Democrático» busca contrarrestar la influencia de organizaciones como Atlas, defendiendo la democracia, los derechos humanos y el multilateralismo frente al avance de la extrema derecha. La iniciativa, que tuvo una reunión de seguimiento en Columbia University en septiembre de 2025 y otra prevista en Madrid para 2026, incluye a centros como el Broadbent Institute (Canadá) y Rumbo Colectivo (Chile).
La guerra por las ideas en Uruguay
Uruguay se encuentra en una encrucijada. Por un lado, el gobierno de Yamandú Orsi se alinea globalmente con la construcción de un pensamiento progresista y democrático, pero a su vez coquetea con Estados Unidos, demora largamente para pronunciarse contra el genocidio en Gaza y visita un portaviones estadounidense que ha estado inmiscuido en guerras alrededor del globo. Por otro lado, la estructura local de la derecha sigue operando a través del CED, CERES e IEEM, actualizando constantemente sus cuadros técnicos y mediáticos.

La visita de Tom Palmer a Uruguay en abril de este año es una muestra más de que Montevideo sigue siendo un mercado estratégico para la siembra de ideas neoliberales. El vicepresidente ejecutivo de programas internacionales de la Red Atlas, Tom Palmer, brindó una conferencia organizada por el CED, en la que defendió el libre comercio como herramienta clave para la creación de valor.
Durante su exposición, Palmer sostuvo que el libre comercio es “un asunto profundamente moral”, más allá de los argumentos vinculados a la eficiencia económica. En ese sentido, el investigador senior del Cato Institute señaló que todo intercambio voluntario implica un beneficio mutuo para las partes involucradas.
Mientras los líderes de la región se unen para defender la democracia, la «fábrica de ideas» de la derecha uruguaya continúa produciendo el relato económico que justifica el ajuste, la concentración de la riqueza y la desregulación.
* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

