Trump no tolera la burla: ordenó el fin de The Late Show

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David Brooks

Las cosas están graves cuando los bufones son expulsados de la corte. El presentador cómico y satirista Stephen Colbert, quien ha sido el conductor del programa nocturno nacional de televisión The Late Show en CBS desde 2015, cerrará la cortina de su teatro el jueves, bajo órdenes del presidente de Estados Unidos. Colbert ha sido uno de los más agudos comediantes críticos de Trump, desde su primera presidencia hasta ahora, y el mandatario ha dejado claro que no tolera la burla.

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Los nuevos dueños de CBS, David Ellison y su padre Larry, son cercanos al presidente Donald Trump. Fue en ese contexto que se decidió poner fin a The Late Show, de Stephen Colbert

Los invitados en días recientes en The Late Show  fueron el ex presidente Barack Obama, Bruce Springsteen, Tom Hanks, Steven Spielberg y David Byrne. Todos los otros locutores de programas nocturnos de charla –sus supuestos competidores– han expresado que lamentan el fin de esta emisión, algunos denunciaron la manera en que se hizo. La cadena nacional insistió en que llegó a esa decisión sólo por consideraciones financieras. Aunque es cierto que este tipo de formatos ya no tienen el mismo público y no generan las ganancias de antes, pocos le creen a CBS.

La empresa anunció su decisión el año pasado, poco después de que pagó 16 millones de dólares para solucionar una demanda legal civil de Trump, ya que Paramount Global, dueño de CBS, estaba en negociaciones finales con la empresa Skydance para ser comprada y no deseaba que el presidente obstaculizara ese negocio. Colbert declaró en su programa que el pago de CBS no era más que “un soborno”, algo que no deleitó a los ejecutivos. Más aún, los nuevos dueños de CBS, David Ellison y su padre Larry, son cercanos al mandatario. Fue en ese contexto que se decidió poner fin a The Late Show.

David Letterman calls Trump regime an 'authoritarian criminal ...
David Letterman

David Letterman, el primer presentador de The Late Show, fue uno de los invitados de Colbert la semana pasada y se despidió así: “a los cuates de CBS, en las palabras del gran Ed Murrow (el famoso locutor de noticias de CBS que se enfrentó con McCarthy en los 50): ‘buenas noches y buena suerte, chingamadres (motherfuckers)’”.

Pero detrás de todo está el hombre aún más poderoso del mundo. Cuando hace 10 meses se anunció el fin de The Late Show, el mandatario declaró en su red social: “estoy absolutamente encantado de que Colbert fue despedido”. Poco después el presentador le respondió en su programa: “váyase a la chingada”.

No es el único, ya que el ocupante de la Casa Blanca también ha buscado que despidan a Jimmy Kimmel, la competencia de Colbert en el programa nocturno de ABC, entre otros en su lista de enemigos.

La carrera de Colbert en televisión empezó cuando era un “corresponsal” del noticiero ficticio encabezado por su amigo Jon Stewart en 1999. Stewart (quien será uno de sus últimos invitados) y sus “corresponsales” marcaron una nueva era al convertir su “noticiero” en un programa de enorme influencia en el debate político (el programa aún sigue, con Stewart regresando una vez a la semana) a tal nivel que por algunos años fue la principal fuente de información política para los jóvenes y considerado el noticiero más confiable en televisión (a pesar de que era ficticio y satírico).

Vale subrayar que estos programas están en cadenas nacionales, propiedades de algunas de las empresas más poderosas del país. O sea, no son emisiones en circuitos “alternativos” o independientes. Por eso, en cierto sentido, eran parte de la corte de la cúpula estadunidense y su función era la de bufones.

Como explicó el gran director inglés de teatro Jonathan Miller en entrevista con el legendario Studs Terkel, hay sólo dos figuras que pueden decir toda la verdad en una obra de Shakespeare: “el bufón porque no tiene nada que perder, y el rey que nunca puede perder lo que tiene… el lugar fatal para hablar la verdad es estar en medio de la pirámide donde puedes caer al nivel del bufón al intentar llegar a la posición del rey”.

Pero aparentemente en la corte real de Washington, el rey ya no aguanta que los bufones se atrevan a decir la verdad.

*Periodista, corresponsal de La Jornada de México en EEUU