Marruecos, el ego de Trump y la soberanía del Sahara Occidental

28

Nubar Häinintz

En lo que lleva de (segundo) mandato Donald Trump ha mostrado una peculiar inclinación a bautizar grandes infraestructuras con su nombre: su apellido puede leerse ya en la entrada del Instituto de la Paz de EEUU o los carteles del aeropuerto de Palm Beach. Y la idea es que luzca también en el casco de los 25 nuevos buques que quiere incorporar la US Navy. Hay sin embargo una obra mayor que llevará su nombre: una mega autopista marroquí que recorre el Sáhara Occidental y que significa reconocer formalmente la soberanía marroquí sobre el territorio en disputa del Sáhara Occidental.Autopista

La decisión de Trump —negociada junto con los Acuerdos de Abraham en 2020, que también supusieron la normalización de las relaciones de Marruecos con Israel— representó un cambio histórico respecto a décadas de política exterior. Washington había mantenido previamente una postura neutral sobre el Sáhara Occidental durante décadas, una disputa que sigue estando profundamente ligada a la vecina Argelia , principal patrocinadora del Frente Polisario, el movimiento nacionalista saharaui y grupo armado de liberación que lucha por un estado independiente.

Esta medida subraya la campaña diplomática que Rabat mantiene para consolidar el control internacional sobre el territorio, con la carretera que conecta la ciudad de Tiznit en Marruecos con la ciudad de Dajla, a cientos de kilómetros dentro del Sáhara Occidental. La disputa  polarizó durante mucho tiempo a la Unión Africana , dividiendo profundamente a los Estados miembros entre los aliados del reino de  Marruecos, aliado de Estados Unido e Irael, y los partidarios de la República Saharaui independentista.

Y Trump fue más allá: ratificó su voluntad de trabajar “en favor del desarrollo económico y social con Marruecos, incluido en el territorio del Sáhara Occidental”, ocupada durante décadas por el gobierno marroquí contra la voluntad y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, un territorio de casi 270.000 kilómetros cuadrados principalmente de arena y escasamente poblado es objeto de una disputa territorial que se remonta a la década de los 70 del siglo pasado. Situado en la costa noroeste de África, el Sahara Occidental es una antigua colonia española que fue anexionada por Marruecos en 1975.

Campamento de refugiados saharauis en Tinduf.
Decenas de miles de saharauis viven en campos de refugiados, como éste en Tinfud

En 1991, una tregua negociada por Naciones Unidas puso fin a 16 años de violencia entre Marruecos y el Frente Polisario, que defiende la independencia de este territorio. En el marco del acuerdo de Naciones Unidas se preveía celebrar un referéndum con el fin de determinar el estatus del Sahara Occidental. Pasadas tres décadas, sin embargo, ese referéndum sigue sin celebrarse.

El Frente Polisario sólo acepta un referéndum de autodeterminación, mientras Marruecos rechaza la consulta y ofrece como única vía una propuesta de autonomía. Con 266.000 kilómetros cuadrados, es relativamente grande, pero en su inhóspita tierra solo vive algo más de medio millón de personas… pero cuenta con grandes reservas de fosfato y uno de los bancos pesqueros más ricos del mundo.

Cabe recordar que el Sahara Occidental fue colonizado por España en 1884 y 50 años después, en 1934, fue convertida en una provincia española, denominada Sahara español, hasta que la ONU pidió la descolonización del territorio en 1965. Para entonces ya pesaban sobre el Sahara Occidental las demandas del reino de Marruecos, que se había independizado en 1959, pero llevaba siglos reclamando el territorio como suyo, y también el de Mauritania.

Mujeres del Frente Polisario

En el Sahara Occidental surgió un movimiento independentista, con la creación, en 1973, del Frente Polisario. Un año después, España anunció sus planes para conceder mayor autonomía a los saharauis y propuso organizar un referendo de independencia un año después.  España se retiró en 1975 sin haber llevado a cabo dicho referendo y Marruecos se anexó el Sahara Occidental y alentó a miles de marroquíes a establecerse allí.

Y, en noviembre de 1975, 350.000 marroquíes cruzaron la frontera en la llamada Marcha Verde para presionar por la reivindicación del reino.

A partir de ese momento, el Frente Polisario, libró una guerra de guerrillas contra las fuerzas marroquíes que duró 16 años, proclamó en febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), con el apoyo de aliados como Argelia. La RASD controla hoy el 20% del territorio

Durante la década de los 80, Marruecos construyó una serie de muros concéntricos en el desierto, la mayoría de arena, para mantener a los combatientes del movimiento fuera del territorio donde había establecido el control. La línea defensiva más externa se extiende a lo largo de 2.700 kilómetros, rodeando el 80% del Sahara Occidental ahora bajo control marroquí, fortificado con alambre de púas y trincheras y forma uno de los campos de minas más grandes del mundo. La lucha se prolongó hasta 1991, cuando la ONU negoció una tregua que preveía la celebración de un referendo.

Soldados de la MINURSO
Minurso, misión de la ONU en el Sahara

En 1991, el Consejo de Seguridad acordó crear la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) como parte de un arreglo que preveía un período de transición para preparar la celebración de una consulta en la que los saharauis eligieran entre la independencia y la integración con Marruecos.

Casi 30 años después, ese referendo sigue sin celebrarse: primero por discrepancias sobre el censo de votantes saharauis y después por un rechazo frontal de Marruecos a aceptar la consulta.

 

* Analista internacional sobre temas de Medio Oriente, residente en Beirut, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)