Marset, el narcotraficante devoto de San Jorge

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Nicolás Centurión

El juicio de A Ultranza PY expone desde hace meses la arquitectura económica construida alrededor de Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán. Entre sociedades, estancias, talleres, gimnasios, clubes de fútbol y bienes adquiridos por integrantes de su entorno aparece una referencia que se repite con insistencia: San Jorge. El nombre del santo, su imagen y la fecha de su celebración quedaron registrados en documentos societarios, fotografías y allanamientos que hoy forman parte de una de las mayores causas contra el narcotráfico abiertas en Paraguay y que salpica al continente.

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Operativa criminal de Marset: Pistas clandestinas, contenedores “premiados” y cocaína por 433,5 millones de dòlares

El 23 de abril de 2021 fue inaugurada en Asunción, Paraguay una nueva sede de Total Cars, una empresa dedicada a vehículos de alta gama que hasta entonces tenía su principal actividad en Ciudad del Este. La diferencia entre ambos establecimientos llamó posteriormente la atención de los investigadores. Mientras el negocio original había tenido una estructura relativamente modesta, el local de la capital paraguaya mostraba una inversión considerable en infraestructura, equipamiento y decoración. Para el Ministerio Público, aquel crecimiento coincidió con la entrada de capital procedente del entorno de Sebastián Marset.

La fecha de inauguración tampoco pasó inadvertida. El 23 de abril es el día de San Jorge y, según quedó plasmado en la acusación fiscal de A Ultranza, Marset tenía una particular identificación con la figura del santo. Lo que en principio podía parecer una preferencia privada comenzó a adquirir otra dimensión cuando los investigadores encontraron la misma referencia en distintos lugares vinculados al uruguayo: una sociedad denominada Grupo San Jorge, una estancia bautizada 23 de Abril, un intento de rebautizar otra empresa con el mismo nombre, una gigantografía dentro de un gimnasio y hasta una mesa de billar entregada a un club de fútbol con la imagen estampada del santo.

El dato reapareció durante el juicio que se desarrolla actualmente en Paraguay y que intenta reconstruir cómo funcionaba la estructura económica y logística investigada desde 2019.

Marset no se encuentra sentado frente al tribunal paraguayo, pero buena parte de las sociedades, propiedades y personas que la Fiscalía ubica dentro de su circuito patrimonial sí forman parte del proceso. El juicio ha permitido volver sobre los primeros movimientos de la investigación, las operaciones de inteligencia, los allanamientos, las sospechas de filtraciones dentro de organismos estatales y la construcción de una red empresarial que, según la tesis fiscal, permitía insertar en la economía formal dinero generado por el tráfico internacional de cocaína.

De Araí a A Ultranza

Gobierno de Mario Abdo, a través Senad, ya tenía identifificada la ruta del narco Sebastián Marset en 2020. El trabajo de campo confifirmó alertas proporcionadas por Arai I y II, pero dilataron la conclusión de losinformes y, por ende, los operativos contra Marset.
El gobierno de Mario Abdo, ya tenía identifificada la ruta del narco Sebastián Marset en 2020. El trabajo de campo confifirmó alertas proporcionadas por Arai I y II, pero dilataron la conclusión de los informes y, por ende, los operativos contra Marset.

La investigación no nació con el nombre por el que después sería conocida internacionalmente. Sus antecedentes se remontan a 2019 y a las operaciones denominadas Araí y Araí II, desarrolladas por organismos antidrogas paraguayos mientras seguían movimientos de aeronaves, estancias, empresas y personas vinculadas al tráfico de cocaína.

Con el paso del tiempo, las pesquisas comenzaron a delinear una estructura que combinaba logística aérea desde Bolivia, almacenamiento en territorio paraguayo, transporte terrestre y salida de cargamentos hacia mercados internacionales.

En ese proceso aparecieron dos nombres que terminarían ocupando el centro de la investigación: Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias Tío Rico, y Sebastián Marset. La Fiscalía paraguaya sostiene que ambos conformaron una asociación capaz de coordinar cargamentos, disponer de aeronaves, utilizar establecimientos rurales para operaciones logísticas y administrar posteriormente los beneficios obtenidos mediante una trama de sociedades y testaferros.

El cambio de nombre de la investigación se produjo en medio de otro problema que atravesó el trabajo de inteligencia: la sospecha de que información sensible estaba llegando a personas investigadas. Es decir, había informantes dentro de la estructura que perseguía a los sospechosos.

Uno de los agentes que declaró durante el juicio relató que determinados objetivos modificaban su comportamiento poco después de que internamente se discutieran procedimientos o intervenciones. Teléfonos que dejaban de utilizarse, movimientos suspendidos y operaciones frustradas alimentaron durante meses la hipótesis de que había filtraciones.

Marset y su esposa, Gianinna García Troche, juntos para el narcotráfico

En una de aquellas reuniones, cuando se discutía hasta dónde podía confiar cada unidad en su propio personal, uno de los funcionarios habría defendido a su equipo diciendo que estaba “a ultranza” con su gente. La expresión terminó siendo utilizada para denominar la investigación. Araí pasó a convertirse en “A Ultranza PY”, nombre con el que finalmente se presentó, en febrero de 2022, el mayor operativo contra el narcotráfico y el lavado realizado hasta entonces en Paraguay.

La dimensión del caso fue revelándose con los allanamientos. Estancias, talleres, viviendas, hangares, empresas y establecimientos deportivos pasaron a integrar un mapa en el que los investigadores intentaban seguir simultáneamente la ruta de la cocaína y la del dinero.

La acusación calculó que los cargamentos vinculados a la estructura y detectados por autoridades de distintos países sumaban más de 17 toneladas de cocaína. El negocio podía producir cientos de millones de dólares y el problema posterior consistía en incorporar una parte de ese dinero a circuitos capaces de justificar patrimonio, consumo e inversiones.

El entramado económico de Marset

Una parte importante de la acusación se concentra en sociedades con actividad comercial real. Talleres, establecimientos agropecuarios, gimnasios y negocios vinculados al fútbol aparecen como espacios donde confluyeron dinero, bienes y personas pertenecientes al círculo de Marset.

La apertura de Total Cars - Última Hora | Noticias de Paraguay y el ...
La apertura de Total Cars en Asunción

El expediente describe empresas que podían desarrollar operaciones legítimas y, al mismo tiempo, ser utilizadas para incorporar fondos cuyo origen la Fiscalía atribuye al narcotráfico.

Total Cars ocupa un lugar central en esa reconstrucción. La empresa estaba vinculada a Alexis y Tadeo González y había desarrollado inicialmente su actividad en Ciudad del Este. La apertura de una sede en Asunción modificó su escala. El nuevo local, instalado en un inmueble relacionado con el Grupo Tapyracuai, recibió inversiones en obras, mobiliario y equipamiento que posteriormente fueron analizadas por los investigadores.

El 3 de mayo de 2021, diez días después de la inauguración del establecimiento, Gianina García Troche, entonces pareja de Marset, y Alexis Vidal González Zárate constituyeron Grupo San Jorge S.A. mediante escritura pública. García Troche quedó con el 75% de las acciones y González con el 25%.

La nueva sociedad quedó integrada al conjunto de empresas analizadas por A Ultranza y el nombre elegido pasó a ser uno de los primeros elementos utilizados por la Fiscalía para señalar la identificación de Marset con San Jorge.

La secuencia no terminó allí. Dos meses después, el 2 de julio, una asamblea extraordinaria de ProKitchen S.A., sociedad vinculada a José Fernando Darío Estigarribia alias “La Maldad” y Sebastián Marset, resolvió modificar también su denominación y adoptar el nombre Grupo San Jorge. El cambio finalmente no se habría concretado porque ya existía una empresa registrada con esa denominación, pero la decisión quedó asentada documentalmente y agregó otro elemento a una reiteración que comenzaba a exceder el ámbito personal.

A la referencia societaria se sumaba además la Estancia 23 de Abril, un establecimiento ubicado en San Roque González de Santa Cruz que ocupa cientos de páginas dentro de la evidencia de A Ultranza. La Fiscalía vincula su adquisición y posteriores inversiones con el patrimonio administrado para Marset. Allí se construyó una residencia utilizada por el uruguayo y García Troche, se desarrolló actividad ganadera y se instalaron infraestructuras que posteriormente fueron relevadas durante los procedimientos. Esta estancia es una de las señaladas como posibles lugares de retiro de Marset.

Los allanamientos dejaron otros indicios de esa identificación. En propiedades utilizadas por integrantes del entorno fueron encontrados cuadros, estampas y objetos relacionados con San Jorge y con la denominación 23 de Abril. Un termo, una guampa y elementos decorativos reproducían nuevamente el mismo motivo que aparecía en el nombre de la estancia y en las sociedades comerciales.

La imagen del santo también estaba presente en Team Force, un gimnasio asociado a José Estigarribia, a quien la Fiscalía ubica dentro del círculo de confianza de Marset. Una gigantografía de San Jorge ocupba una de las paredes del establecimiento.

La propia Fiscalía presentó estas pruebas en conjunto para explicar la identificación de Marset con esa figura.

Del taller al fútbol

El recorrido del dinero investigado por A Ultranza también alcanzó al fútbol paraguayo, un espacio en el que Marset se movió durante años con especial comodidad. Además de jugar en distintos cuadros y pagar para lucir la casaca número 10 en Deportivo Capiatá; el fútbol fue utilizado como una de las plataformas desde las que construyó relaciones sociales y empresariales.

Rubio Ñu fue uno de los clubes observados durante la investigación. Total Cars apareció como patrocinador y realizó aportes para obras y equipamiento. La empresa colaboró con mejoras en el área de concentración, mobiliario y elementos recreativos. Su publicidad estuvo presente en instalaciones y camisetas mientras Alexis González, uno de los socios de Grupo San Jorge, intervenía en algunos de esos aportes.

Entre los bienes entregados había una mesa de billar. La particularidad estaba en su superficie: llevaba estampada la imagen de San Jorge.

Ese detalle, incorporado al expediente, amplió nuevamente el circuito simbólico que acompañaba las inversiones atribuidas al entorno de Marset. La figura de San Jorge aparecía nuevamente.

La conexión deportiva no terminaba en Rubio Ñu. Los investigadores analizaron vínculos con Deportivo Capiatá y River Plate de Paraguay, patrocinios, movimientos de jugadores y aportes realizados por empresarios relacionados con la estructura. El fútbol ofrecía contactos, legitimidad social y posibilidades de inversión en un ambiente donde las transferencias, los derechos económicos y las relaciones comerciales permiten mover sumas importantes bajo modalidades difíciles de reconstruir años después.

Una devoción convertida en marca

San Jorge, el santo de Sebastián Marset_San Jorge en el TEam Force.
San Jorge, el santo elegido por Marset para bautizar sus empresas, sus inmuebles y su estancia

La tradición cristiana representa a San Jorge como un soldado montado a caballo que atraviesa con una lanza al dragón. Es una de las imágenes religiosas más reconocibles del mundo y, en distintos contextos criminales, ha sido adoptada como símbolo de protección, fuerza o victoria.

En el caso de Marset, el expediente no describe simplemente una estampa conservada en una vivienda, sino una identificación que atravesó diferentes dimensiones de su entorno económico.

El 23 de abril reaparece como fecha y como nombre. San Jorge reaparece como denominación societaria y como imagen. La reiteración se produce, además, en espacios vinculados entre sí por personas que la Fiscalía coloca dentro del mismo circuito patrimonial.

Entre los materiales incorporados al proceso existe un bibliorato de 439 páginas dedicado específicamente a la Estancia 23 de Abril, casi mil fojas correspondientes a Alexis González y otro conjunto de 498 páginas referido a Reina Mercedes Duarte.

El juicio continúa y con cada declaración reaparecen piezas de una investigación que comenzó hace más de siete años siguiendo aeronaves y cargamentos. A medida que el proceso avanza, aquella trama originalmente concebida como una estructura dedicada al tráfico de cocaína muestra con mayor claridad su segunda dimensión: la construcción de un universo empresarial y patrimonial alrededor de los beneficios obtenidos.

El 24 de febrero de 2022, fue allanada la Estancia "23 de abril" ubicada en la ciudad de San Roque González de Santacruz, Departamento de Paraguarí.
El 24 de febrero de 2022, fue allanada la Estancia «23 de abril» ubicada en la ciudad de San Roque González de Santacruz, Departamento de Paraguarí.

En el expediente de A Ultranza, San Jorge terminó apareciendo en casi todos los mundos que rodeaban a Sebastián Marset: los negocios, la tierra, el deporte y la vida privada.

Una publicación reciente del semanario Búsqueda, reveló chats que el propio Marset mantuvo con agentes de la DEA que se habría contactado con él para que se entregue. El uruguayo habría escrito: “Yo soy mucho más inteligente que toda la dea junta” y retrucó: “Mirá que nadie es inmortal. Hijo de puta”. A su vez resaltó, cuando cayó detenido, que parte de sus ganancias las había “reinvertido” y tenía unas 10 toneladas de cocaína para seguir traficando.

Marset, acusado de múltiples cargos, aguarda juicio en el Estado de Virginia a la espera de un milagro de San Jorge.

* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)