Malvinas reaviva la tensión entre Argentina y Chile

Alertan por un posible “evento crítico”

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El Destape

La puesta en marcha de una nueva ruta comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino vuelve a tensar la relación bilateral. En ambos países crece la atención por el marco legal que regula la navegación hacia las islas y el tránsito por el Estrecho de Magallanes.

Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en sus reclamos contra el Reino Unido por la explotación de recursos de las Islas Malvinas, la puesta en marcha de la nueva ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino/Stanley podría convertirse en un foco de tensión entre Chile y Argentina. Según reveló este jueves el medio BioBioChile, fuentes advirtieron sobre la posibilidad de un “evento crítico” vinculado con la salida del primer buque chileno.

La primera travesía estará a cargo del Danstar, un buque de bandera chilena de 72 metros deBlog - AG Ingeniería Consultoría Naval eslora y con una capacidad de carga de 1.389 toneladas, perteneciente a la empresa Easter Island Naviera. La embarcación será utilizada para establecer una conexión comercial destinada a abastecer al archipiélago con productos provenientes de la Región de Magallanes.

La fecha exacta del primer zarpe se mantiene bajo reserva. Las primeras informaciones ubicaban el comienzo de las operaciones en noviembre, aunque otras publicaciones recientes sitúan el viaje inaugural entre noviembre y diciembre. La decisión de mantener en secreto el día de salida respondería, de acuerdo con las fuentes citadas por el medio trasandino, a la intención de evitar una reacción que pueda derivar en una escalada diplomática.

La apertura de la ruta se produce además en un momento particularmente sensible. La cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda diplomática durante las últimas semanas: a mediados de septiembre, el gobierno de Milei envió a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa que eleva drásticamente las penas para quienes exploten recursos naturales en las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes sin permiso del Estado argentino.

Un negocio de unos de unos 20 millones de dólares

Detrás de la disputa geopolítica existe también un fuerte interés comercial. El mercado de las Islas Malvinas podría representar un volumen de negocios superior a los US$20 millones anuales para empresas de Magallanes, según estimaciones difundidas por autoridades de Punta Arenas.

La demanda de las islas incluye materiales de construcción, maquinaria, mobiliario, alimentos, bebidas, repuestos, insumos para las actividades agrícolas y ganaderas y otros productos. La intención de los empresarios y autoridades de Magallanes es recuperar una relación comercial que tuvo relevancia histórica y convertir a Punta Arenas en una suerte de “supermercado” del archipiélago.

La alternativa chilena también presenta una ventaja logística frente a la conexión actualmente existente con Montevideo. La navegación desde Punta Arenas hasta las islas es considerablemente más corta: distintas estimaciones ubican la diferencia en alrededor de 1.100 kilómetros.

La iniciativa avanzó durante septiembre con reuniones comerciales entre empresarios de la Región de Magallanes y representantes de las islas. Según detallaron, unas 60 empresas de la región participaron de encuentros con representantes de distintas actividades económicas de las Malvinas. Easter Island Naviera prevé que el Danstar realice el trayecto de manera periódica y que la conexión chilena complemente el servicio marítimo que actualmente une al archipiélago con Uruguay.

El punto de conflicto está relacionado con normas argentinas que regulan la navegación hacia las islas y con las obligaciones asumidas por ambos países en tratados internacionales.

Entre ellos se encuentra el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que puso fin a la disputa limítrofe entre Argentina y Chile y establece garantías vinculadas con la navegación a través de las aguas jurisdiccionales argentinas hacia y desde el Estrecho de Magallanes.

El antecedente que genera especial atención en Chile es el marco normativo argentino relacionado con la navegación hacia las Malvinas. El Decreto 256/2010, firmado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, establece que todo buque que pretenda transitar entre puertos del territorio continental argentino y puertos de las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a esos destinos, debe solicitar una autorización previa.

A esto se suma el antecedente del Decreto 457/2021, correspondiente a la Directiva de Política de Defensa Nacional de la administración de Alberto Fernández. El documento definió al Estrecho de Magallanes y al Mar de Hoces como espacios en los que se debía fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto”.

Esta medida provocó una protesta en el país vecino, que sostiene la soberanía chilena sobre el estrecho conforme a los tratados bilaterales. En septiembre, el Senado chileno informó que el Gobierno argentino contaba con un texto para derogar el decreto de 2021 y reclamó que la modificación se formalizara.