Sudáfrica: El apoyo del Banco Mundial y del FMI al régimen del apartheid

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Eric Toussaint , Patrick Bond

El Banco Mundial y el FMI fueron cómplices del apartheid durante décadas, violando el embargo decretado por las Naciones Unidas contra el régimen racista en el poder en Sudáfrica.


Entre 1951 y 1968, los préstamos del Banco Mundial permitieron financiar proyectos “pro-blancos”: una central eléctrica de carbón (Eskom) que suministraba electricidad solo a las personas blancas, y parte de la red ferroviaria (South African railways/harbours), a la que las personas negras solo tenían acceso si podían demostrar que tenían un trabajo en la ciudad conectada por la red (necesitaban presentar un permiso para circular).

Levantamiento antiapartheid en la década de 1980 en Sudáfrica

En 1965, el Banco desafió directamente una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptada en 1964 que recomendaba a todas las agencias afiliadas a las Naciones Unidas, incluido el Banco Mundial, que dejaran de apoyar financieramente el régimen de apartheid de Sudáfrica porque violaba la Carta de las Naciones Unidas. El Banco argumentó que su artículo IV le obligaba legalmente a no seguir las resoluciones de la ONU. Ni siquiera un alegato personal del Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, a George Woods, presidente en ese momento del Banco Mundial, tuvo efecto.

Tabla: El régimen del apartheid de Sudáfrica y sus relaciones con el Banco Mundial y el FMI (IFI’s – Instituciones financieras internacionales)

Fuente : BOND, Patrick, (2000), Elite Transition : From Apartheid to Neoliberalism in South Africa, Pluto Press, London.
La negativa del Banco Mundial y del FMI a cumplir con las demandas de la ONU con respecto a Portugal y Sudáfrica

A partir de 1961, cuando la mayoría de los países coloniales obtuvieron su independencia y se convirtieron en miembros de la ONU, la Asamblea General adoptó repetidamente resoluciones para condenar el régimen del apartheid en Sudáfrica, así como el de Portugal, que mantuvo su yugo en varios países de África y Asia.

En 1965, ante la continuación del apoyo financiero y técnico del Banco y del FMI a estos regímenes, la ONU pidió formalmente “a todas las agencias especializadas de las Naciones Unidas y en particular al Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo y al Fondo Monetario Internacional […] que se abstengan de conceder a Portugal cualquier ayuda financiera, económica o técnica mientras el gobierno portugués no hubiera renunciado a su política colonial, que constituye una violación flagrante de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas” [1]. Hace lo mismo con respecto a Sudáfrica.NV | Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional retoman relaciones ...

La dirección del Banco Mundial se reunió para tomar una posición y la mayoría de los directores ejecutivos decide seguir con los préstamos. Justificación avanzada: ¡el artículo 4, sección 10 de sus estatutos [2] le prohíbe hacer política! Todos los países más industrializados, apoyados por varios países latinoamericanos, votan a favor de la continuación de los préstamos. En 1966, el Banco aprobó un préstamo de 10 millones de dólares para Portugal y 20 millones para Sudáfrica.

Posteriormente, sometido a un aumento de la presión, el Banco ya no concede nuevos préstamos. Sin embargo, una estructura de las Naciones Unidas, el Comité de Descolonización (Decolonization Committee), seguirá denunciando durante más de 15 años el hecho de que el Banco Mundial permita a Sudáfrica y Portugal postularse para obtener financiación del Banco para proyectos en otros países. Además, el Banco corteja a Sudáfrica para que haga donaciones a la AID [3].

El FMI, a pesar de las condenas y campañas de sanciones financieras, prestó al régimen del apartheid 2.000 millones de dólares durante la década de 1970.

Solo tras la prohibición del Congreso estadounidense de financiar a Sudáfrica el FMI cambió su política. Sin embargo, lejos de las demandas de los movimientos de masas, el FMI envió cada año, a partir de 1980, un equipo de asesores para ayudar al gobierno sudafricano a aplicar reformas neoliberales.

Conclusión: Se puede afirmar sin riesgo de exageración que, a pesar de la clara oposición de la opinión internacional al régimen del Apartheid, el FMI y el Banco Mundial fueron cómplices del régimen racista y represivo en Sudáfrica, apoyándolo financiera y estratégicamente.

Notas

[1] UN Doc. A/AC.109/124 y Corr. 1 (10 de junio de 1965).

[2] El art. IV sección 10 estipula: “El Banco y sus responsables no interferirán en los asuntos políticos de ningún miembro y tienen prohibido dejarse influir en sus decisiones por el carácter político del miembro o miembros afectados. Solo las consideraciones económicas pueden influir en sus decisiones y estas consideraciones se sopesarán sin parcialidad, con el fin de alcanzar los objetivos (establecidos por el Banco) estipulados en el art. I”.

[3] KAPUR, Devesh, LEWIS, John P., WEBB, Richard. 1997. The World Bank, Its First Half Century, Volumen 1, p. 692

*Doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.