Versiones opuestas sobre la muerte del mexicano Lorenzo Salgado
Los testigos claves y el nuevo asesinato de la ICE de Trump
Testigos clave contradicen la versión oficial sobre los disparos de los agentes federales que mataron al inmigrante. El abogado de estos busca liberarlos de detención y mantenerlos en EEUU para que contribuyan con la investigación
Imágenes de seguridad de negocios y residencias, obtenidas y analizadas por el Washington Post, muestran los minutos previos e inmediatamente posteriores a que un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) disparó contra el mexicano Lorenzo Salgado Araujo causándole la muerte. Los videos muestran a los agentes de ICE persiguiendo la camioneta de Salgado, en vehículos sin identificación, antes del disparo fatal. Los videos muestran a los agentes en dos camionetas, sin distintivos, siguiendo de cerca e incluso cerrándole el paso al mexicano. En ellos no se ve a Salgado embistiendo ningún vehículo de los efectivos.
Los tres hombres que iban en el vehículo con Salgado Araujo declararon que un agente federal les disparó casi inmediatamente después de salir del automóvil y que en ningún momento la víctima se dirigió hacia él. Los tres fueron arrestados y están detenidos por Inmigración, señala el Washington Post.
“No estoy lista para afirmar hoy que son todas mentiras, pero sí que se va viendo de esa manera”, dijo la congresista demócrata de Texas Sylvia García en una rueda de prensa.

La muerte de otro ciudadano mexicano durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) no puede tratarse como un incidente aislado ni despacharse con la promesa rutinaria de una investigación. Cada nuevo caso de brutalidad policial es una señal de alarma sobre la capacidad de la mayor potencia del planeta para traspasar todos los límites en nombre del control migratorio
La política de inmigración es un derecho soberano de cualquier país, y también lo es proteger sus fronteras y combatir a las redes criminales que se lucran con la desesperación de millones de personas. Pero ninguna de esas facultades autoriza a convertir a los migrantes en enemigos ni a normalizar el uso de una fuerza que, con demasiada frecuencia, es letal. La seguridad nunca puede construirse sobre la suspensión de los derechos humanos.
Los hechos
“La versión de mis clientes es muy diferente de lo que están diciendo los agentes del ICE”, aseguró Balderas, acompañado por los congresistas demócratas García y Al Green y por el fiscal de distrito del condado Harris, Sean Teare. Todos, abocados a la investigación de lo ocurrido.

Una persecución errada y mortal
La mañana del martes, Lorenzo Salgado Araujo salió de su casa a las 5.50 de la mañana para ir a trabajar en una construcción de viviendas al norte de Houston, relató un día después su hijo mayor, Ronaldo Salgado. En el camino, hizo una parada para recoger a sus tres compañeros, ahora testigos claves de los sucesos. A las 7.00 de la mañana, la esposa de Salgado llamó al hijo para informarle que algo malo le había pasado al padre y que sabían que estaba relacionado con el ICE.
El joven de 29 años de inmediato buscó a su papá en el trabajo y no lo encontró. A través de videos en redes sociales reconoció la calle Canal y se presentó en ella. El lugar le era familiar, por la cercanía a su casa. Al llegar, agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en la escena le dijeron que una persona había sido trasladada al hospital Harris Health Ben Taub, el mismo en el que habían nacido Ronaldo y sus dos hermanos menores.
En el centro médico nadie le informó de la condición de su padre, pese a que lo habían declarado fallecido.
Sin haber llamado a la familia previamente, el DHS explicó a este diario y al resto de medios en un comunicado que agentes del ICE habían intentado frenar la van de Salgado, que este “intentó evadir el arresto” y “embistió a un vehículo del ICE, se negó a obedecer varias órdenes verbales y utilizó su vehículo como arma para intentar atropellar a un agente”. Eso, dijo la agencia, llevó a uno de los funcionarios a disparar su arma “en defensa propia”. En ese mismo correo, el vocero de la agencia confirmó la muerte de Lorenzo Salgado Araujo en el hospital como consecuencia de “las heridas”.

Ronaldo Salgado se enteró del fallecimiento de su padre por un video en redes sociales, no por alguna autoridad. Reconoció su voz clamando por ayuda mientras se desangraba boca abajo, restringido en el suelo por los agentes.
Según Balderas, la primera versión del DHS no coincide con la de los tres inmigrantes que iban en la van. “Reiteraron que en ningún momento alguno de los agentes estuvo frente al vehículo o en algún punto de peligro. Eso es falso y creo que mis clientes dicen la verdad”. Los disparos efectuados por el ICE ocurrieron desde un lado del vehículo, le dijeron.
Distintos videos compartidos por medios y organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes muestran la persecución de dos camionetas negras a la van de Salgado. Ninguna de esas secuencias sustenta la versión del DHS sobre una embestida de la van blanca a los agentes del ICE.
La confirmación de esta parte de la historia se ha complicado porque, informó García, los funcionarios del ICE implicados en la operación no llevaban cámaras corporales ni en sus vehículos. Esto pese a que el Congreso otorgó más de 20 millones de dólares al DHS para la compra de estos equipos tras la polémica en enero por la muerte a manos de agentes federales de los estadounidenses Alex Pretti y Renee Good durante la megaofensiva del ICE en Minneapolis. Tras la muerte de Good, el DHS también justificó los disparos del agente de ICE contra la mujer bajo el argumento de que lo hizo en “defensa personal” para frenar la embestida de un “vehículo usado como arma”. Numerosos videos del momento contradijeron esa versión

En el caso de Salgado, por el momento no hay videos del momento en que el agente del ICE disparó contra la van, solo los relatos de los tres testigos. Según el testimonio escrito de los inmigrantes —a los que el diario The Washington Post tuvo acceso— ya en la calle Canal los vehículos del ICE les cerraron el paso desde ambos lados. Un oficial bajó, corrió hacia ellos, desde la puerta del copiloto les gritó “¡paren!” y comenzó a disparar a la van. Una de las balas alcanzó a Salgado en el abdomen. José Trinidad Rojas, uno de los testigos, describió que los agentes sacaron del auto a Salgado de forma violenta, lo tiraron al suelo y lo esposaron.
Víctor Salgado contó en el testimonio, revisado por el Post, que su hermano gritaba pidiendo ayuda mientras se desangraba.
Inmigración, criminalidad, amenaza: la retórica trumpista
Los últimos días, la versión oficial arrojó nuevos detalles. El director interino del ICE, Daniel Venturella, reconoció en una conversación con la congresista García que ni Salgado ni su hermano eran los objetivos de aquella operación. En un comunicado, el DHS respondió a la prensa que, tras recibir una pista de una agencia del orden aliada, los agentes del ICE buscaban la dirección de una persona. Explicó que fue entonces cuando observaron que en la van blanca de Salgado viajaba alguien parecido. Eso generó la persecución.
Desde hace años, y sobre todo en las dos Administraciones de Trump, la retórica estadounidense ha contribuido a instalar una peligrosa asociación entre inmigración latina, criminalidad y amenaza nacional. Ese discurso, amplificado por el presidente de EE UU y asumido por sectores cada vez más amplios, no solo contamina la conversación democrática. También acaba permeando la actuación de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley. Cuando un agente percibe antes un peligro que una persona, el margen para el abuso se ensancha.
Los mexicanos conocen bien esa realidad. Constituyen la mayor comunidad migrante en Estados Unidos y son una parte esencial de su economía. Han contribuido durante décadas al crecimiento del país vecino mientras soportaban una creciente hostilidad política y social. Que seis de ellos hayan perdido la vida en actuaciones del ICE obliga a preguntarse si existe un problema estructural que trasciende la conducta de determinados agentes.
Durante tiempo, México respondió a estos episodios con la vía diplomática habitual: protestas consulares, solicitudes de información y llamados a esclarecer los hechos. Ese camino ha demostrado ser insuficiente cuando las respuestas son tardías o parciales, o simplemente no llegan. La decisión del Gobierno mexicano de acudir a los tribunales estadounidenses representa un cambio de estrategia que merece respaldo.
No supone una confrontación entre Estados, sino el recurso a los mecanismos del Estado de derecho para exigir responsabilidades allí donde deben dirimirse: ante la justicia. Ese paso tiene además un valor simbólico. Durante años, Washington ha señalado las violaciones de derechos humanos, la violencia y la impunidad que aquejan a México. El escrutinio debe ser recíproco. También EE UU debe aceptar que sus instituciones sean examinadas cuando existen indicios de abusos graves contra personas bajo su jurisdicción.
¿Quién debe investigar?
La prensa solicitó al Instituto de Ciencias Forenses del condado Harris el reporte sobre la muerte de Lorenzo Salgado Araujo. “Forma de muerte: homicidio”, se lee en el informe. “Causa de la muerte: herida penetrante por arma de fuego en el torso”.
Por casos como el de Salgado Araujo y el de otros 17 mexicanos fallecidos en custodia del ICE en Estados Unidos —14 en centros de detención y tres en operativos similares de captura durante el Gobierno de Donald Trump— el canciller de México, Roberto Velasco, anunció el jueves que su oficina solicitó a la Fiscalía General de la República de México denunciar formalmente a los responsables y que se investigue de manera penal cada una de estas muertes.
Por el impacto que el caso puede tener en las operaciones del ICE a nivel nacional, en Houston aumenta la presión sobre qué autoridades deben participar en la investigación sobre la muerte de Salgado para asegurar la transparencia de la misma. El alcalde de la ciudad, John Whitmire —que ha sido criticado por su colaboración con las agencias migratorias durante este segundo mandato de Trump—, aseguró en un comunicado que la ciudad no podría involucrarse en una investigación sobre la muerte porque “no tiene jurisdicción por encima de los funcionarios federales del orden”.

Aunque no han sido invitados por el DHS —como ha ocurrido antes— a entrar en las indagaciones, el fiscal de distrito del condado Harris, Sean Teare, dijo el viernes que desde el mismo martes su oficina ha estado recabando evidencias. Hasta ahora, han acumulado videos y testimonios de vecinos. Aseguró que el objetivo es mapear el recorrido de los tres autos —la van y las dos camionetas del ICE— en varias cuadras a la redonda para presentar “a quien sea lo que pasó”. Pidió que cualquiera que tenga videos o pistas se comunique con ellos.
Los congresistas y el fiscal en la rueda de prensa insistieron este viernes en que una investigación independiente es necesaria: “El ICE no puede investigar este caso solo. Si lo hace, esperaremos lo mismo que en el caso Good. Nada. Seis meses pasaron y no hay nada”, reclamó García.
El abogado Balderas dijo este viernes que prepara la defensa de Rojas y Tirado Pantoja, los dos inmigrantes detenidos a quienes representa. Por ahora, les recomendó que no firmaran papeles sin que él los revise. Su objetivo es lograr que sean liberados de la detención y así evitar que estos tres testigos clave puedan ser presionados por el ICE para aceptar una salida voluntaria del país: “Podría ser devastador no solo para ellos, sino para todos los involucrados (…) La familia merece saber la verdad, merecen justicia y dignidad”.