Carlos Mugica, un cura del pueblo, asesinado hace 46 años

 

 Mara Espasande|

Sacerdote comprometido, militante, peronista e hincha de Racing eran –según quienes lo conocieron- los atributos más destacados de Carlos Francisco Sergio Mugica. Nació el 7 de octubre de 1930 en el seno de una familia acomodada de Buenos Aires. Su padre, Adolfo Mugica, era un ingeniero civil de destacada participación política en el Partido Conservador. Transcurrió sus primeros años junto a su madre, Carmen Echagüe, y a sus seis hermanos.

 Luego de un viaje en peregrinación a Roma, a los 21 años dejó sus estudios de derecho e ingresó

Perón, Cámpora y Mugica en el restaurante Nino de Vicente López, noviembre de 1972

en el Seminario de Villa Devoto. Ordenado Sacerdote en 1959, pasó un año junto a monseñor Iriarte en el Chaco santafesino. De regreso a Buenos Aires fue vicario cooperador en la parroquia Nuestra Señora del Socorro, asesor de jóvenes universitarios y profesor de teología en la Universidad del Salvador.

Además, fue secretario privado del Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Caggiano y asesor de la Juventud de Estudiantes Católicos del colegio Nacional Buenos Aires, donde entabló relación con Carlos Ramus, Mario Eduardo Firmenich y Fernando Abal Medina, entre otros jóvenes que años más tarde fundarían Montoneros.

Escuchá la entrevista completa:

 

A pesar de su origen y de tener exitosa carrera eclesiástica por delante, junto a los más humildes encontró su verdadera vocación: el servicio a los más pobres en la villa miseria de Retiro. A fines de 1968 se incorporó al Equipo Pastoral para Villas de Emergencia y comenzó a participar activamente del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Este mismo año estuvo en Francia, donde vivió de cerca el Mayo Francés.

Homenaje realizado en 2014 al Padre Mugica, Villa 31, Retiro

En esta oportunidad se entrevistó con Perón en Madrid. Mugica adhiere al Movimiento Peronista por entender que “es la instancia histórica a que debe acceder un cristiano para mirar las cosas desde el lado de los pobres”.

 En 1970 fue detenido a causa del responso que realizó a Ramus y Abal Medina, integrantes de Montoneros y muertos en un enfrentamiento. En noviembre de 1972 formó parte del charter del primer regreso de Perón desde el exilio. A fines de ese año fue gestor de la reunión que 60 sacerdotes tercemundistas tuvieron con Perón. Fue allí cuando Mugica recibe el ofrecimiento de primer puesto en la lista de candidatos justicialistas de la capital, pero luego de consultar con el movimiento de sacerdotes, rechazó la propuesta.

.Cuando en 1974 los Montoneros pasaron a la clandestinidad Mugica criticó fuertemente la violencia guerrillera en un marco democrático del poder. El padre Mugica expuso sus ideas en charlas y escritos teológicos y políticos. Usó los medios de comunicación como espacio para predicar sus convicciones: denunció la proscripción del peronismo como “tiranía evidente y prolongada” por la cual el Papa Pablo VI en Populorum Progressio justificaba el uso de la violencia; denunció también la estructura de explotación del sistema capitalista exhortando al oprimido a luchar por su liberación, como forma de expresión de amor para con su opresor.

En su texto Peronismo y Cristianismo (1973) se pueden observar sus puntos de vista sobre las relaciones entre peronismo, socialismo y cristianismo, el sacerdote y la política y el papel de la Iglesia en al Tercer Mundo. 

Peregrinación villera a Luján, Revista Semana Gráfica, 2 de enero de 1970

. Cumpliéndose sus propios presagios “estoy dispuesto a que me maten, pero no a matar”, el 11 de mayo de 1974, después de celebrar misa en la parroquia de San Francisco Solano fue ametrallado sorpresivamente. Su cuerpo fue acompañado por una multitud donde había exponentes de todas las clases, pero especialmente de los pobres con los que él había compartido su vida. Pronto aparecieron diferentes versiones sobre quién era el responsable del crimen. Varios medios acusaron a Montoneros.

Sin embargo, Mario Firmenich negó la acusación en un artículo publicado en Noticias, donde reconocía las disidencias políticas (recientemente Mugica había criticado la “adicción al fusil” de Montoneros) pero también lo sostenía que las diferencias se desarrollaban dentro de un marco de lucha popular común.

La ejecución respondía a uno de los grupos de la Triple A, comandada por José López Rega, quien era entonces secretario privado del Presidente Perón y ministro de Bienestar Social. En 1973 Mugica había sido asesor de ese Ministerio durante dos meses, del cual había renunciado por “discrepancias insalvables en relación a la política aplicada a las villas miserias”. Los habitantes de la villa habían propuesto un plan de construcción de viviendas que se canalizaría a través de cooperativas populares con la mano de obra de los propios vecinos.

Mugica junto a un grupo de vecinos de la Villa 31, Retiro.

El ministerio, en cambio, anunció que el proyecto lo llevarían a cabo empresas privadas. Mugica sostenía que el plan de cooperativas ayudaría a aliviar la desocupación y permitiría la participación del pueblo en el plan de reconstrucción nacional.   

Carlos Mugica es silenciado por sus ideas y principalmente por su lucha junto a los más pobres, opuesta a los intereses y principios de la clase dominante. En oposición, es recordado por sus “hermanos de la villa” cada 11 de mayo cuando entonan una zamba especialmente compuesta para él: “El que vivió con nosotros / en nuestras mesas comió / nos ayudó a superarnos / de otros nos defendió / La espiga estaba madura / alguien la quiso cortar / no fue inútil la cosecha / ahora tenemos el pan.”.

*Licenciada en Historia, Directora del Centro de Estudios Latinoamericanos Manuel Ugarte de la Universidad Nacional de Lanús (Argentina), colaboradora de Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

 

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