Flávio Bolsonaro cayó en las encuestas tras el respaldo de Milei en San Pablo

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Juraima Almeida

La imagen positiva de Flávio Bolsonaro cayó tras lanzar su campaña en San Pablo acompañado por el presidente argentino Javier Milei, cuando insultó al presidente Lula da Silva, quien hoy ensancha la brecha y suma poibilidades de ganar en primera vuelta. La reelección de Lula se perfila como una batalla decisiva para Estados Unidos en América Latina, mientras Donald Trump intensifica la presión sobre Brasil y el gobierno de Javier Milei se alinea con la estrategia de Washington.

Javier Milei y Flávio Bolsonaro

Días después de su lanzamiento de campaña, una consultora brasileña reveló que la imagen positiva de Flávio Bolsonaro cayó tras el acto compartido con el presidente argentino Javier Milei en San Pablo, donde se lanzó como candidato. De acuerdo a esos números, el presidente y candidato del oficialismo Luiz Inácio Lula da Silva ganaría con el 34% frente al 27% de Flávio, según publicó el informe. A los consultados se les preguntó si creían que la presencia de Milei influía en su decisión electoral, a lo que un 6% no quiso responder, lo que fue interpretado como un sí.

Flavio Bolsonaro destituyó este miércoles a su jefe de campaña, Marcello Lopes, en el primer movimiento de alto impacto dentro de su equipo político tras el escándalo por su relación con el banquero Daniel Vorcaro, detenido y acusado de encabezar una estafa multimillonaria. La decisión se produjo luego de que la cúpula del Partido Liberal  recomendara cambios urgentes en la estrategia electoral ante el deterioro de la imagen del senador, cuya aprobación cayó seis puntos en los últimos sondeos, mientras antes aparecía empatado con el actual mandatario Lula da Silva.

 

Para EEUU, la reelección de Lula da Silva en las presidenciales de octubre en Brasil es la madre de todas las batallas y Argentina -en un grado de vasallaje nunca antes visto- es una de sus principales herramientas para boicotear al mandatario, señala la analista Thelma Luzzani, quien agrega que los insultos que el presidente Javier Milei escupió durante el lanzamiento de Flavio Bolsonaro como candidato a la presidencia de Brasil, fue un show muy bien planificado.»Obediente a Donald Trump, Milei agravió sistemáticamente a aquellos dirigentes que, por diversas razones geopolíticas, la Casa Blanca necesitaba denostar: al español Pedro Sánchez, el colombiano  Gustavo Petro y, ciertamente, a Lula, a quien llamó reiteradamente “ladrón, corrupto y presidiario”.

El propósito a largo plazo es que el gobierno de Milei sea el capataz que ayude a consolidar una Sudamérica de extrema derecha bajo las órdenes de Trump; un subcontinente militarizado bajo el “Escudo de las Américas” y un bloque regional de resistencia anti-chino y anti-nuevo orden multipolar. Para este objetivo, la derrota de Lula en las próximas elecciones es imprescindible.

Javier Milei y Flávio Bolsonaro, juntos, durante el acto de lanzamiento del derechista en Brasilia.

Ante este panorama, la encuestadora Quaest salió a la calle y demostró que el apoyo de Milei a Flávio Bolsonaro tuvo distintos efectos en el electorado. Mientras que el 34% afirma que la declaración del presidente argentino aumenta la probabilidad de votar por Lula, hubo un 27% que reafirmó su preferencia por el derechista ante el gesto del argentino. En tanto, hubo otro 17% que señaló sentir una mayor probabilidad de votar «por otro candidato» (es decir, ni por Lula ni Flávio).

 

El análisis regional mostró que el efecto del apoyo varía según la zona del país. En el Nordeste, el 51% de los encuestados asegura que el respaldo a Flávio incrementa su intención de votar por Lula, mientras que solo el 18% lo asocia con un mayor apoyo a Flávio. En cambio, en el Sur, el 36% ve un efecto positivo para Flávio y el 24% para Lula. En cuanto al género, las mujeres reaccionan más a favor de Lula con un 35% que percibe aumento en su voto hacia el petista, frente a un 21% que lo asocia a Flávio. Entre los hombres, la diferencia es menor, con un 34% para Flávio y un 33% para Lula.

La edad también marca diferencias: los electores mayores de 60 años son los que más aumentan la posibilidad de votar a Lula (41%), mientras que solo un 23% ve un beneficio para Flávio. Los jóvenes de 16 a 34 años muestran una distribución más pareja.