SpaceX, ni en la tierra ni en el cielo
Silvia Ribeiro
Por ejemplo, al avance de las peores ultraderechas en América Latina de la mano de intervenciones de bots y redes (no) sociales, como el chatbot Grok, de Musk, propiedad de SpaceX; también a la pérdida de soberanía de nuestros países en muchos aspectos debido a su entrega a las titanes tecnológicas, a las guerras basadas en inteligencia artificial y su uso con impunidad en el genocidio en Gaza, Líbano y más allá; al espionaje masivo de las poblaciones, a la invasión digital de nuestros territorios, cuerpos y mentes.
Todos son aspectos que además inflan la burbuja financiera y las promesas irreales de futuro de la inteligencia artificial (IA). La oferta en bolsa aportó a SpaceX más de 85 mil millones de dólares en pocos días. SpaceX escaló así a ser una de las empresas de mayor valor bursátil global, con un precio inicial de 135 dólares por acción, que Nasdaq (la bolsa de valores que alberga a las gigantes tecnológicas) marcó luego en 150 dólares. En la misma semana escaló a más de 225 dólares, para volver a caer actualmente a un precio cercano a los 150 dólares.
Quienes más invirtieron en SpaceX fueron bancos y otras instituciones financieras, que, como Musk, son quienes tienen instrumentos para lucrar con la subida y bajada de las acciones, algo previsible debido a la altísima sobrevaloración de la empresa. Musk por su parte, aprovechó el alza para comprar la empresa Cursor de inteligencia artificial y evadir la fluctuación.
En el tránsito, SpaceX se ubicó entre las 10 empresas de mayor valor de mercado a escala global, con más de 2 billones de dólares de capital, convirtiendo a Elon Musk en el primer individuo de la historia con una fortuna personal que superó el billón de dólares (un millón de millones, trillion en inglés).

Oxfam analizó que la fortuna personal de Elon Musk concentra más riqueza que lo que tienen en conjunto 46 por ciento de la población más pobre del globo, unos 3800 millones de personas, y que si Musk gastara un millón de dólares al día, le llevaría 2 mil 740 años gastar esa fortuna. Estimó, además, que si pagara 10 por ciento de impuestos, se podría sacar de la pobreza extrema a toda la población mundial. Paradójicamente, Musk casi no paga impuestos y además recibe enormes subsidios a sus empresas en contratos con el gobierno de Estados Unidos. (https://tinyurl.com/Oxfam-Musk).
SpaceX no sólo es una empresa aeroespacial, también es dueña de Starlink, red de satélites de comunicación, que actualmente tiene más de 10 mil satélites en órbita, y de xAI, la empresa en la cual Musk integró a X (antes Twitter), a su asistente de IA, Grok, y a Colossus, un megacentro de datos ubicado en Tenesi, cuyos enormes impactos en agua y energía ya han desatado protestas locales.
SpaceX tiene contratos muy ventajosos con la NASA, ha construido los cohetes de transporte Falcon9 y sigue en pruebas del mucho mayor Starship, con los que promete establecer infraestructura interplanetaria. No obstante, tanto el sector aeroespacial como el de IA de SpaceX han venido dando pérdidas. (L. Bendensky, https://tinyurl.com/4jhtanjm). Lo único que en este momento da ganancias en SpaceX es la red satelital Starlink, que es un terrible ejemplo de la privatización de la órbita terrestre. En mayo 2026, SpaceX firmó nuevos acuerdos con el Departamento de Guerra de Estados Unidos para el uso de las capacidades de sus empresas en las fuerzas armadas, especialmente IA para la guerra y control.
También firmaron otras de las mayores tecnológicas: OpenAI, Google, Nvidia, Microsoft, Amazon, Oracle y Reflection
(https://tinyurl.com/33kj3xh7). Starlink, con su amplia red de satélites, tiene un valor adicional, que ya ha sido usado antes por Musk para intervenir en guerras (https://tinyurl.com/Starlink-priva). SpaceX acumula en todas partes impactos ambientales, hídricos, energéticos y sociales, con violación repetida de normas ambientales.
Al colocar las bases de lanzamiento de sus cohetes a 30 kilómetros de la frontera, usa a México como terreno de amortiguación y vertedero de desechos para el lanzamiento de sus cohetes, lo cual va a aumentar exponencialmente. (https://tinyurl.com/space-mex)
SpaceX y Elon Musk son ejemplos obscenos, pero no únicos, de esta fase del capitalismo tecnomilitar basada en la desigualdad extrema, la invasión de territorios, la devastación ambiental y cultural, junto a la creación de dependencia y sumisión de gobiernos, instituciones y personas por medio de la industria digital y la inteligencia artificial.