Bolivia decreta el estado de excepción: no logra frenar los bloqueos viales
Rodrigo Paz llegó a un acuerdo con la central obrera
Sulkata M. Quilla
El presidente boliviano Rodrigo Paz firmó un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para pacificar el país tras 50 días de protestas y bloqueos, pero los sectores campesinos y cocaleros que mantienen las medidas de presión rechazaron el pacto, mientras dirigentes del transporte pesado afirman que la organización sindical no controla ninguno de los puntos de bloqueo instalados en las carreteras.

Paz anunció este sábado la imposición del estado de excepción en Bolivia «para liberar las carreteras del país», tras siete semanas de protestas y bloqueos de carreteras de sectores campesinos y afines al exmandatario Evo Morales, que exigen su renuncia. «Lo que hoy enfrenta Bolivia es una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido y debemos llamarla por su nombre: un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo», manifestó.
La firma del acuerdo entre el Gobierno y la principal organización sindical del país buscó abrir una etapa de diálogo para abordar una serie de demandas económicas, sociales e institucionales. Sin embargo, pocas horas después del acto realizado en la Casa Grande del Pueblo, organizaciones que sostienen parte importante de los bloqueos ratificaron la continuidad de sus movilizaciones y pusieron en duda el alcance real del entendimiento.
La Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz «Túpac Katari» instruyó mantener y reforzar los bloqueos en las 20 provincias del departamento. Los sindicatos campesinos y sectores afines al expresidente Evo Morales rechazaron el acercamiento y continuaron con la protesta.
Paz anunció la medida con un mensaje en sus redes sociales y otro televisado, horas después de firmar un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para «pacificar» el país, que fue rechazado por los otros dos sectores en conflicto: los sindicatos campesinos de La Paz y los seguidores de Morales, que estuvo en el poder entre 2006 y 2019.

Paz anunció la medida con un mensaje en sus redes sociales y otro televisado, horas después de firmar un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) para «pacificar» el país, que fue rechazado por los otros dos sectores en conflicto: los sindicatos campesinos de La Paz y los seguidores de Morales, que estuvo en el poder entre 2006 y 2019.
La Central Obrera dispuso el viernes levantar sus medidas de presión tras firmar un acuerdo con Paz, pero los campesinos y los afines a Morales anunciaron que mantendrán sus bloqueos hasta lograr la renuncia de Paz. El acuerdo fue firmado por Paz y el máximo líder de la COB, el minero Mario Argollo, tras una reunión realizada horas antes a puertas cerradas entre una delegación de la entidad sindical y cinco ministros del Gobierno.
El conflicto ha ocasionado desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en algunas ciudades y ha dejado al menos 16 fallecidos, 13 de ellos por falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos, además de pérdidas económicas estimadas en 3.000 millones de dólares. Argollo mencionó que el acuerdo «tiene plazos definidos de 90 días» para que el Ejecutivo cumpla sus compromisos, para lo cual se conformaron mesas de trabajo que empezarán a funcionar desde el próximo miércoles.
Uno de los compromisos, según el dirigente, son las gestiones para la liberación de los manifestantes detenidos durante las protestas, algo que fue exigido por la COB para continuar dialogando.
Ante las críticas de los campesinos de La Paz por el diálogo con el Gobierno, Argollo aseguró que no es un «traidor» y justificó que lo hicieron «para que no se derrame sangre» y no se dicte el estado de excepción, algo que finalmente ha ocurrido. «Les digo de manera muy fraterna a todos ustedes (los sindicatos campesinos), acudamos al diálogo, no permitamos que nuestro país sufra más y no quedemos como los malos de la película», agregó.
Estado de excepción
«He dispuesto la aplicación del Estado de Excepción para liberar las carreteras del país. Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares», escribió el gobernante en sus redes sociales. Pese a la firma del acuerdo, los sectores que lo rechazaron mantuvieron la obstrucción de las carreteras.
Según información difundida por la Presidencia boliviana, la medida no supone la suspensión de derechos, pero sí «quedan prohibidos los bloqueos de vías y el uso de armas, explosivos y elementos violentos». También se dispuso el «apoyo temporal» de las Fuerzas Armadas a la Policía para «proteger rutas estratégicas, infraestructura esencial y garantizar el abastecimiento».
En un mensaje televisado, Paz defendió que cuando comenzaron las protestas, decidió «dialogar antes de confrontar», en un intento por diferenciar a los sectores con demandas «legítimas» de aquellos que buscaron «transformar una protesta social en una estrategia» de «ruptura democrática constitucional».Reiteró su acusación de que detrás de esto hay «estructuras políticas organizadas» que supuestamente operan desde el Chapare o Trópico de Cochabamba, el bastión sindical y político de Evo Morales en el centro del país.
*Antropóloga y economista, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)