León XIV se convierte en el Papa anti-Trump

Condenó el delirio de la omnipotencia del mandatario

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Beverly Fanon-Clay

A un año de su elección, el choque del Papa  con el presidente estadounidense Donald Trump eleva su figura y pone a políticos y votantes de ultraderecha ante un dilema existencial: ¿de parte de quién están?  La elección de León XIV, hace ya casi un año, el 8 de mayo de 2025, la principal interpretación fue que era la respuesta de la Iglesia católica a Trump, una especie de antídoto o incluso, un anti-Trump.

Esa expectativa se desinfló rápidamente porque Robert Prevost casi desapareció, adoptó una actitud prudente y de observación que rehuía el enfrentamiento directo con el presidente de su país.  León XIV, el primer pontífice procedente de Estados Unidos, ha frustrado las expectativas de quienes esperaban que de inmediato se convirtiera en el principal crítico mundial del presidente Donald Trump, pronunciándose con moderación, rara vez desviándose de los comentarios preparados, hablando en general en nombre de los pobres, el medioambiente y los migrantes, y casi siempre haciendo un llamado a la paz.

El detonante inmediato fue una vigilia de oración convocada por el papa el sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro, en la que León XIV  condenó el “delirio de omnipotencia” que alimenta las guerras en curso y rechazó cualquier intento de “reclutar a Dios” para justificar la muerte de civiles. El pontífice no mencionó a Trump por su nombre, pero sus palabras sonaron como una respuesta directa a las declaraciones del mandatario, quien semanas antes había amenazado con destruir “toda una civilización” en Irán y cuyo secretario de Defensa, Pete Hegseth, había pedido a los estadounidenses rezar por la victoria “en el nombre de Jesucristo”.

La Casa Blanca creyó que el primer papa nacido en Estados Unidos sería un aliado natural. El pontífice tenía otros planes. Un año de tensiones crecientes, una reunión tensa en el Pentágono y una pregunta de fondo: quién tiene derecho a hablar en nombre del Evangelio. No es un episodio aislado ni una disputa repentina. Es el punto de ebullición de una relación que se fue deteriorando durante más de un año, sacudida por la guerra contra Irán, una reunión secreta en el Pentágono y una pelea de fondo: quién tiene derecho a invocar a Dios para justificar el poder.

El papa León XIV da la mano a alguien a bordo de un avión mientras dos hombres con trajes oscuros se sitúan a ambos lados.
El papa León XIV llegando a Argel el lunes. Dijo a los periodistas que no tenía miedo del gobierno de Trump después de que el presidente lo criticara el domingo

Cuando León expresaba su preocupación por las políticas del gobierno de Trump, lo hacía sin mencionar nombres ni naciones. Pero ahora, el apacible papa,  se encuentra en conflicto directo con el impetuoso presidente de Estados Unidos. Tras casi un año en el cargo, Leo finalmente le contestó al presidente, luego de que Trump lo atacara la noche del domingo en Truth Social, la plataforma de redes sociales del presidente, acusando a León de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”.

León, en declaraciones a los periodistas en un vuelo a Argelia antes de una gira de 10 días por varias naciones africanas, dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”. Al preguntarle directamente por los comentarios de Trump en Truth Social, el papa respondió: “Es irónico: el propio nombre del sitio. No se diga más”. El presidente Masoud Pezeshkian de Irán se metió en la disputa, declarando: “Condeno el insulto a Su Excelencia en nombre de la gran nación de Irán”.

León se ha mostrado como un unificador desde el inicio de su papado, a diferencia de su predecesor, el papa Francisco, quien entre otras cosas visitó la frontera entre Estados Unidos y México para expresar su apoyo a los migrantes mientras Trump hacía campaña con una plataforma antimigrantes para su elección en 2016. El enfoque de Francisco dividió profundamente a los católicos estadounidenses, algunos de los cuales consideraron que su impulso a favor de la aceptación de la comunidad LGBTQ y de los derechos de los migrantes era ineficaz, demasiado atrevido, o ambas cosas.

 

El papa respondió a las preguntas  durante un vuelo de dos horas de Roma a Argel el lunes, y habló con los periodistas que lo acompañaban en su gira por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. A diferencia de Trump, que habla y publica en redes sociales con un estilo grandilocuente, el papa mantiene la calma en público, hace comentarios humorísticos ligeros que han sido comparados con “chistes de papá”, y cita regularmente las Escrituras para respaldar sus declaraciones.

En el avión, añadió: “Seguiré hablando alto y claro contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados para buscar soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy. Demasiados inocentes están siendo asesinados. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.

* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Traducción de Maxime Doucrot.