Filmes que trascienden fronteras, cámaras que proyectan crisis y utopías

La 61ª. edición de las suizas Jornadas de Cine de Soleura

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Sergio Ferrari

Como muestra condensada de una sociedad europea en búsqueda, el cine del continente proyecta desde abajo, cada día con más realismo, las crisis y también las utopías.

Acaba de concluir la 61ª. edición de las Jornadas de Cine de Soleura (Journées de Soleure, en francés, o de Solothurn, en alemán), donde la radiografía del continente se hizo imagen en buena parte de la oferta cinematográfica.

Soleura es el más suizo de todos los festivales organizados en este país. Pone el acento en el cine helvético, aunque muy marcado por la fuerte impronta de lo regional. No es casual: solo 140 kilómetros separan Solothurn de Friburgo, Alemania; apenas 150 de Besançon, Francia, y 200 de la frontera con Austria. Con menos de 20 mil habitantes, en las riberas del Río Aar y al pie de la Cadena del Jura, la ciudad recibe durante el festival miles de espectadores que se desbordan en sus siete salas. Este año –del 21 al 28 de enero– el Festival contabilizó más de 65 mil entradas, repitiendo su ya conocida efervescencia cinematográfica con la impronta del hoy y del aquí.

Palestina, lejos y cerca de Europa

El documental Quien todavía vive (Qui vit encore, su título original en francés), del realizador ginebrino Nicolas Wadimoff, coproducción helvético-francesa,  ganó el gran premio de Soleura. Da voz y ofrece la palabra a nueve refugiados palestinos que relatan sus vidas, la pérdida de seres queridos y el intento de reconstruir sus existencias tras el trauma de una agresión irresuelta.

“Al compartir sus historias, los protagonistas buscan reconectar con ellos mismos, dejar de ser fantasmas”, subrayó el jurado al otorgarle el galardón principal, agregando que se trata de una obra que logra una gran hazaña al crear un contexto muy alejado del campo de batalla en Gaza, sin escenas directas de la agresión con el propósito de transmitir mejor el drama de la destrucción física y las pérdidas humanas (https://www.youtube.com/watch?v=DU0yYhJR3wgs).

En el mismo piso por el cual se mueven, los protagonistas dibujaron un mapa estilizado de Gaza: lo han diseñado juntos, de memoria, con tiza blanca. Por otra parte,  en el centro de ese escenario donde se desarrolla integralmente el film, sobre una mesa negra, reconstruyen con marcadores blancos y trazos improvisados lo que fueron sus casas, sus jardines, sus huertos. Ahora todo está destruido. El lugar de la filmación escasamente iluminado, todo a su alrededor, a oscuras: espacio apropiado para el reencuentro de personas que han escapado a la muerte, por muy poco. Los testimonios son desgarradores, y se suceden como un deambular pausado. 

Nicolas Wadimoff – Filmmaker
Nicolas Wadimoff

 “¿Cuánto sufrimiento puede soportar una vida? No lo sé…”, exclama alguien. “¿Quién reemplazará los días y los recuerdos? ¿Quién nos los volverá a traer?”, agrega otro. “En una guerra se vive siempre con la muerte como trasfondo. Se trata solo de sobrevivir”, reflexiona otro de los protagonistas. “Un día nos reencontraremos todos en Gaza. Cantaremos y bailaremos juntos. Ese día llegará, Inshallah”, agrega una de las mujeres refugiadas.

Originalmente, esta película se iba a rodar en Suiza, pero a mediados de 2024 Wadimoff se vio obligado a cambiar sus planes cuando las autoridades no les dieron visas a los exilados gazatíes. En lugar de Suiza, el rodaje se realizó en Sudáfrica. Tal como lo declara a la prensa helvética el objetivo de su película es “aportar una modesta piedra al edificio del nunca más”.

La realidad Palestina ocupó estos últimos 27 meses un lugar central en la agenda cotidiana europea, con una casi permanente movilización solidaria de amplios sectores de la sociedad civil. No sorprende entonces que una película con esta temática haya obtenido el premio en Soleura/Solothurn. A través de esta solidaridad con Palestina, los actores culturales europeos expresaron mayoritariamente su compromiso activo. Contracara de los numerosos gobiernos que, salvo honrosas excepciones, respondieron con tibieza o frialdad ante la agresión a Gaza, o que continuaron apoyando incondicionalmente a Israel.

La salud enferma

Turno de Guardiade Petra Volpe, una ficción helvético-alemana seleccionada por Suiza como precandidata a los Oscar 2026, se paseó por el festival de Soleura en medio de ovaciones multiplicadas. Repitió, así, su éxito reciente en el Festival de Berlín (https://www.youtube.com/watch?v=v2A4zX4yMSE).Crítica de 'Turno de guardia', dirigida por Petra Biondina Volpe ...

Con una intensidad casi asfixiante, esta película presenta 24 horas en la vida de una enfermera oncológica en un hospital suizo. El trabajo es intenso, por no decir demoledor. El personal, reducido en ese turno a dos experimentadas profesionales y una joven practicante en formación, delata una realidad totalmente verídica de la profunda crisis del sector de cuidados paramédicos no solo en este país alpino, también en Europa y el resto del mundo.

Según proyecciones oficiales, en 2040 harán falta en Suiza casi 40 mil enfermeras. Varios hospitales a lo largo y lo ancho del país ya confrontan dificultades para cubrir muchas vacantes. La escasez de personal calificado se traduce en tiempos de espera más largos, menos disponibilidad para cada paciente y, en consecuencia, una marcada caída de calidad de la atención. La escasez es global, como lo anticipa la Organización Mundial de la Salud (OMS): hacia 2030 en todo el mundo el déficit será de 4 millones y medio de enfermeras.

En noviembre pasado, miles de profesionales de la salud expresaron su descontento en la Plaza Federal suiza frente a la sede del gobierno, en la ciudad de Berna. Tan solo cuatro años después del abrumador “Sí” (61% de los votos) a favor de una iniciativa popular para sostener la enfermería, las mejoras prometidas aún no se han materializado. Si bien se lanzó una campaña de capacitación, la revalorización real de la profesión sigue estancada en el Parlamento y corre el riesgo de diluirse considerablemente.

L'ultimo turno. La recensione del film di Petra VolpeLa paciencia del personal sanitario, que desde hace años ha multiplicado sus protestas, incluso en las calles, parece haber llegado a su límite. Turno de Guardia, una suma de imágenes impactantes durante noventa minutos con la fuerza de un documental, pero con libreto de ficción, aporta desde la pantalla a la denuncia de un sistema sanitario desquiciado en gran parte del mundo. Imágenes que, al igual que en muchas otras situaciones, dicen más que mil palabras.

Trabajadora, empobrecida, endeudada

Nathalie, documental suizo de la realizadora Tamara Milošević, sorprendió por su descripción de una realidad a menudo tratada como tabú, pero que gana día a día más importancia en Europa y también más allá de sus fronteras. En escasos setenta y ocho minutos bosqueja la vida de Nathalie, una obrera despedida por su empresa. Obligada a desempeñarse en labores tan dispares como la limpieza y la jardinería, entre otros; madre separada y a cargo de dos hijos adolescentes; mujer que lucha noche y día por la sobrevivencia de su familia. Con el agravante de que tanto ella como sus hijos han acumulado deudas increíbles debido a la escasez de recursos: más de 200 mil francos (unos 250 mil dólares).

Nathalie, un alegato contra la injusticia social

La protagonista se encuentra en un laberinto sin salida de jornadas laborales interminables y obligaciones no saldadas, con elevados intereses que siguen acumulándose. Como Nathalie no puede pagar su seguro médico, tampoco puede operarse de una fractura en una de sus manos. La única alternativa que le queda es un tratamiento ambulatorio incompleto, menos caro, como para continuar trabajando. Con lo que gana hoy, debería trabajar otros veinte años para saldar su deuda, y cuidándose de no acumular ninguna otra, devolviendo un costo mensual de más de una cuarta parte de su salario (https://arttv.ch/film/nathalie/).

Según una encuesta sobre ingresos y condiciones de vida de la Oficina Federal de Estadística Suiza, en 2022 cuatro de diez personas tuvieron algún tipo de deuda, como pagos atrasados de hipotecas, alquileres o pequeños préstamos. Se trata del mismo porcentaje que en otros cuantos países europeos, como Italia y España.

Por otra parte, y también en Suiza, casi medio millón de personas de una población de 9 millones están sobreendeudadas, y cada vez hay más. El sobreendeudamiento afecta especialmente a personas solas, familias monoparentales y personas de entre 30 y 50 años, aunque con una proporción importante de jóvenes entre 18 y 24 años.

En un reciente artículo el cotidiano 24 Heures de Lausana afirma que la cuota mensual del seguro de salud desempeña un papel cada vez más importante en el endeudamiento de los residentes suizos, y Debt Advice Switzerland informa que en 2024 la cantidad que la población le adeuda a estas empresas representa actualmente el 15% de su deuda total. Este tipo de endeudamiento prácticamente se ha duplicado desde 2015. La otra gran deuda es de tipo fiscal (pago de impuestos) significativamente más alta, y representa un 27 %.

La utopía posible

Barbara Buser es una arquitecta de Basilea muy reconocida, no solo profesionalmente sino también por su militancia social, su compromiso feminista, así como por su sensibilidad hacia los problemas del Sur Global. A pesar de su cómoda situación económica parte de su tiempo lo dedica a pilotear una pequeña barcaza que cruza a la gente, en su mayoría turistas, de una orilla a la otra orilla del Río Rin en su ciudad.

La realizadora suiza Gabriele Schäerer, con amplia experiencia en la producción documental –especialmente reivindicativa del rol de la mujer, sin discursos banales, siempre con imágenes contundentes— la retrata en su nuevo film Barbara Buser, pionera de la sostenibilidad, cuyo estreno mundial se dio en Soleura (https://www.youtube.com/watch?v=5VfsiR3-_Mg).

Un testimonio visual sobre la militancia de esta arquitecta, que salva edificios de la demolición para transformarlos con materiales reciclados. Por ejemplo, dilapidados galpones industriales en espacios urbanos que ahora cumplen una función sociocultural, todo con un enfoque respetuoso del medio ambiente y el ser humano. Pionera de la sostenibilidad, es notable su visión de futuro, que ha inspirado proyectos de transformación de construcciones en espacios públicos, viviendas y plazas en su propia ciudad así como en Winterthur y Zúrich.

Barbara Buser, arquitecta militante feminista y piloto de una barcaza que transporta gente de orilla a-orilla del rio Rin en Basilea

Este compacto documental de la realizadora Schäerer representó en el Festival de Soleura a ese conjunto de producciones artísticas que proyectan sobre una pantalla la necesidad y la posibilidad de cambios pequeños, medianos y grandes. En definitiva, que aportan oxígeno existencial y pistas de transformación para hacer frente a la desesperación generada por la actual realidad mundial.

Creatividad visual que empuja al espectador-ciudadano hacia el camino nada simple de otra sociedad posible.Se trata de una categoría de producciones documentales que apuestan a la utopía. Y que alientan, además, a importantes sectores de la sociedad europea y mundial a luchar por un planeta sin crisis innecesarias, como la climática.

A propósito de este tópico, Demasiado Caliente (Trop chaud, en francés) también impactó a la crítica en Soleura. Realizado por Bejamín Weiss y Daniel Hitzig, este documental relata la gran victoria jurídica de las Mujeres Mayores Suizas ante el Tribunal Europeo de Derechos humanos en Estrasburgo, Francia.

Fue en esa ciudad, sede el Parlamento europeo, donde una asociación de mujeres demandó al Estado suizo por no cumplir con su compromiso de reducir el calentamiento global. A pesar de todo los esfuerzos del gobierno suizo por desacreditar dicho proceso, estas mujeres unidas y organizadas libraron una batalla ejemplar y finalmente prosperaron. Lo que ellas lograron tiene el potencial de inspirar muchos otros esfuerzos similares en distintos lugares del mundo.

*Periodista, investigador y analista argentino, radicado en SuizaColaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)