Isabella Arria

La rebelión estudiantil amenaza el final del mandato de Macron y permite a Mélenchon disputar a Le Pen el voto del descontento

A Emmanuel Macron se le ha atascado la vuelta al clases. El presidente francés se enfrenta, en el último inicio de curso de su mandato, a una ola de protestas en los institutos secundarios que ya se ha contagiado a las universidades y amenaza con convertirse en un movimiento generalizado contra sus políticas. Cientos de institutos y decenas de universidades están en huelga y bloqueados por los manifestantes, que protestan contra «la desinversión financiera en institutos y universidades», en palabras de Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión Estudiante, uno de los dos sindicatos que impulsan las movilizaciones.

«Falta personal, profesores, psicólogos, hay centros que se caen a trozos literalmente», denuncia. «En las universidades, las condiciones se degradan, con una precariedad estudiantil que nunca ha sido tan fuerte: uno de cada dos estudiantes se salta comidas» porque no se las puede permitir.La rebelión estudiantil amenaza el final del mandato de Macron y permite a Mélenchon disputar a Le Pen el voto del descontento

Francia se encuentra en alerta debido ala protesta estudiantil que ha escalado, dejando miles de detenidos y afectando a más de 400 centros educativos. Las protestas comenzaron como un reclamo pacífico en institutos de secundaria y universidades, pero se han extendido a otras ciudades clave como Lyon, Lille, Pantin, Rennes, Nantes, Burdeos y Marsella.

Las movilizaciones han alterado el funcionamiento normal de más de 1.000 centros educativos en todo el territorio nacional, obligando al cierre preventivo de decenas de instalaciones y a la implementación de clases a distancia para resguardar la seguridad de la comunidad académica. Las principales demandas incluyen la congelación y reversión de la supresión de plazas en las facultades públicas, así como una mejora sustancial en los salarios de los profesores para garantizar la calidad de la enseñanza.

El movmiento insumiso no dirige los movimientos populares. Ello se dirigen a sí mismos… Nosotros protegemos, ayudamos, luego ellos deciden. Queremos que la juventud de este país salga de este episodio con la cabeza alta, habiendo ganado algo y habiendo aprendido». Jean-Luc Mélenchon está contento al ver cómo se calienta la calle en Francia. Su candidatura a la Presidencia puede beneficiarse de este estallido social. Los estudiantes han salido a protestar en todo el país por la degradación de las condiciones de la enseñanza. Llevan una decena de días.

Han bloqueado cientos de institutos. Casi 2.000 personas fueron detenidas el jueves, y otras 1.700 este viernes, por su implicación en los disturbios. El martes 6 de octubre está convocada una manifestación a la que se han sumado las confederaciones sindicales. Ahí estarán también los insumiso

El Gobierno, contra los insumisos

El Gobierno, la derecha y la extrema derecha han acusado al movimiento que lidera Mélenchon de fomentar la violencia. Estas acusaciones se deben a que La Francia Insumisa apoyó desde el principio esta movilización contra la falta de recursos. Varias de sus representantes, como el alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, se han reunido con los estudiantes de secundaria. En principio, el alcalde insinuó que la violencia en algunos casos era legítima, pero ha rectificado.

El Gobierno, que encabeza Sébastian Lecornu, acusó a La Francia Insumisa de estar «en el origen» del movimiento de los estudiantes de secundaria que ha derivado en «violencia urbana». Según su tesis, se trata de «una maniobra organizada por los insumisos y sus representantes de la extrema izquierda». Incluso sostienen que este análisis es «compartido por los servicios de inteligencia». Lo cierto es que las protestas ponen contra las cuerdas al Gobierno, que ha impuesto recortes en educación debido a una deuda desorbitada. Los últimos meses del presidente Macron van a ser agónicos."Mis hijos jamás olvidarán sus años en la escuela pública francesa ...
Después de la violencia registrada el jueves, Mélenchon escribió en X: «Hago un llamamiento a la disciplina en la lucha. Sin pánico ni nerviosismo. […] ¡No sirve de nada prender fuego! […] Abogamos por métodos de lucha no violentos y nada más». Mélenchon ha de mantener una imagen presidenciable, y a la vez convertirse en la esperanza de cambio para esos jóvenes.
En primavera se celebran elecciones presidenciales en Francia. Los últimos sondeos apuntan a que pasará a segunda vuelta la candidata de Reagrupación Nacional, Marine Le Pen, la clara favorita. Mélenchon se disputa el segundo puesto con el centrista Édouard Philippe, ex primer ministro con Macron.

«La escuela es un derecho, no un privilegio»

«La escuela es un derecho, no un privilegio», es uno de los lemas que esgrimen los estudiantes estos días. Las quejas de los adolescentes de toda Francia son: la falta de inversión estatal en educación, clases masificadas con hasta 40 alumnos en edificios en ruinas, los bajos salarios de los profesores, las ausencias del personal y un sistema desigual en el que el origen social determina el éxito. Otras razones para la protesta fueron el sistema de solicitud de plaza universitaria en línea, opaco y complicado, así como las temperaturas insoportables en las aulas durante las olas de calor de mayo y junio.

El Gobierno francés se ha visto desbordado por esta crisis, que le ha sorprendido nada más comenzar el curso. Los sindicatos de estudiantes afirman que el sistema educativo carece de financiación suficiente y está desatendido. El viernes se han cerrado o se han bloqueado cientos de institutos. El movimiento va a proseguir.

El presidente francés Emmanuel Macron se sienta junto a una alumna durante una visita a una escuela secundaria en Laval, oeste de Francia, el 3 de septiembre de 2018, al comienzo del año escolar en Francia (conocido como "rentrée" en francés ).
Macron se sienta junto a una alumna durante una visita a una secundaria en Laval, oeste de Francia

Muchos de los estudiantes que protestan han acusado al Estado de desentenderse de la educación secundaria, y han descrito las difíciles condiciones en las aulas, con techos que se derrumban parcialmente durante las clases, goteras, cucarachas y edificios en mal estado. Otros han hablado de jornadas escolares excesivamente largas y de la falta de personal docente.

El Gobierno ha afirmado que las reivindicaciones son legítimas, pero ha condenado lo que ha calificado de «violencia urbana». El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha propuesto que los padres se hagan responsables de los daños ocasionados por sus hijos.

Los estudiantes han acusado a la policía de hacer un uso excesivo de la fuerza y de causar lesiones al lanzar regularmente botes de gas lacrimógeno para dispersar las protestas. Mélenchon ha apoyado estas denuncias de los estudiantes.

El ministro de Educación, Édouard Geffray, se ha reunido este viernes con los representantes de los principales sindicatos de estudiantes de instituto, en un intento de frenar la protesta, y sobre todo, la violencia. Al término del encuentro, los representantes de los estudiantes han mostrado su satisfacción por haberse reanudado el diálogo, pero consideran insuficientes los compromisos del ministro. Van a mantener la protesta.