Marruecos manda parar el éxodo de 50.000 migrantes sobre Ceuta

Preocupación europea y también de EEUU

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Isabella Arria

Ceuta amaneció este sábado con una calma tensa tras la entrada masiva de hasta 50.000 personas, según datos del Ministerio del Interior español, que en las últimas horas han provocado una crisis migratoria que escaló también en el plano internacional. Con 19 personas muertas y miles de personas migrantes entrando en el enclave colonial español, la escalada de la crisis fronteriza en Ceuta alimenta el discurso de la “invasión” mientras se señala a Marruecos como causante.

La crisis en la ciudad autónoma de Ceuta ha prendido la mecha de la xenofobia en todos los lugares donde permanecía latente. Mandatarios conservadores de todo el Norte Global no han tardado en anunciar medidas para «contener» una crisis que les queda muy lejos de casa. Dichas propuestas varían en función del análisis que realiza cada país, aunque todas ellas tienen un punto común: la criminalización de los inmigrantes y la promoción del cierre de fronteras.

La crisis en la ciudad autónoma de Ceuta ha prendido la mecha de la xenofobia en todos los lugares donde permanecía latente. Mandatarios conservadores de todo el Norte Global no han tardado en anunciar medidas para «contener» una crisis que les queda muy lejos de casa. Dichas propuestas varían en función del análisis que realiza cada país, aunque todas ellas tienen un punto común: la criminalización de los inmigrantes y la promoción del cierre de fronteras.

En el centro de esta crítica está la regularización de migrantes impulsada por organizaciones de la sociedad civil y puesta en marcha por el Ejecutivo español y sus socios entre el pasado 16 de abril y el 30 de junio. Gracias a ella, a principios de julio ya habían aprobado 11.000 resoluciones de personas que llevaban años residiendo y trabajando en España con sus derechos mermados. Pese a que ninguna de las personas que ingresen irregularmente en el país este año podrá acogerse a esta regularización, la ultraderecha insiste en que lo ocurrido en Ceuta se debe a un supuesto «efecto llamada» impulsado por aquella medida extraordinaria.

Ceuta es una ciudad autónoma española en la costa del norte de África con una población de alrededor de 83.500 habitantes, uno de los enclaves coloniales españoles en la región y alberga una de las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. Unas 50.000 personas han cruzado hacia Ceuta —una ciudad autónoma española en la costa del norte de África con una población de alrededor de 83.500 habitantes— desde el jueves, según las autoridades españolas. Ceuta es uno de los enclaves españoles en la región y alberga una de las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África.

Jóvenes regresan de España en el paso fronterizo de Bab Sebta, cerca de Fnideq, la antigua Castillejos, en Marruecos

El gobierno de Marruecos ordenó parar el viernes el éxodo de más de 50.000 migrantes irregulares, en su mayoría hombres jóvenes marroquíes, desencadenado la víspera en la ciudad autónoma española de Ceuta, en un reflujo de retorno casi completo al término de la jornada en el paso de Fnideq (la antigua Castillejos), la parte de la frontera terrestre correspondiente al país magrebí. Las autoridades de Ceuta dijeron que muchas de las víctimas murieron ahogadas cuando multitudes cruzaron la frontera por tierra y mar el jueves.

Aproximadamente 50.000 personas han cruzado hacia Ceuta —una ciudad autónoma española en la costa del norte de África con una población de alrededor de 83.500 habitantes— desde el jueves, según las autoridades españolas. Ceuta es uno de los enclaves españoles en la región y alberga una de las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África.

Al menos 67 personas murieron durante una llegada masiva de migrantes que intentaban entrar desde Marruecos en Ceuta, enclave español en el norte de África. Se calcula que entre 50.000 y 60.000 personas intentaron cruzar esta semana, aunque las autoridades españolas dijeron que la mayoría había regresado a Marruecos, mientras se instalaban las barreras de contención en el espigón del Tarajal, una medida anunciada este viernes por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez,  para limitar la entrada a Ceuta.

“Ceuta es una ciudad española y lo sucedido merece todo nuestro reproche, toda nuestra condena en el nivel más enérgico posible”, aseguró ante los medios de comunicación. Una “violación de la integridad territorial española” de la que responsabilizó a las mafias que trafican con seres humanos, quienes considera que hicieron una “lectura interesada” de una sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio respecto de las conocidas como “devoluciones en caliente”. Es decir, los rechazos y retornos inmediatos de quienes crucen la frontera.

La UE y EEUU

«La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y nos ha ofrecido su ayuda. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen», dijo Sánchez en alusión a la decisión del gobierno italiano, que ha acordado establecer a partir de este sábado controles aleatorios en aeropuertos y puertos marítimos a ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea (UE) que procedan de España.

Mientras, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, declaró que «El presidente (Donald) Trump lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si siguiera aplicando políticas globalistas de extrema izquierda, entre ellas las que facilitan la inmigración masiva». En esta crítica contenía, implícitamente, un halago a las políticas migratorias del trumpismo, que tanto han desgastado la imagen del republicano debido a los asesinatos durante las redadas de ICE. La crisis de Ceuta y la alarma social que ha generado ha devuelto la oportunidad al gabinete de Trump de enarbolar el America First y su discurso antiinmigratorio justo en plena campaña por las elecciones de medio mandato que se celebrarán en noviembre.

 Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance ha llamado a la crisis de Ceuta «invasión de Occidente» y ha dado las «gracias a dios» porque las políticas de Trump hayan impedido que «las fronteras de EEUU ya no luzcan así». En la misma línea, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advertía en redes sociales de que si los demócratas volvían al poder «reabrirán inmediatamente nuestra frontera y permitirán que millones de inmigrantes sin control vuelvan a entrar en nuestro país».

Esta es la segunda vez que Washington ha defendido el plan marroquí para la antigua provincia española. La primera fue en 2020, al final de su primer mandato, como contraparte por la firma de Marruecos a los Acuerdos Abraham, que buscaban la normalización de los estados árabes con Israel. Sin embargo, este reconocimiento no anula los dictados de la ONU o de la Corte Internacional de Justicia, que considera el Sahara Occidental un territorio no autónomo que tiene derecho a su autodeterminación.
Varios migrantes en la costa española de Ceuta, este viernes.
Varios migrantes en la costa española de Ceuta

Preocupación europea

La crisis migratoria, que ya ha superado a la del 2021, cuando entraron en Ceuta más de 10.000 migrantes, ha escalado en el plano internacional, con distintos países como Dinamarca o Italia amenazando a España con romper relaciones.

Cifras oficiales  muestran que uno de cada cuatro marroquíes de entre 15 y 24 años no estudia, trabaja ni recibe formación. La calma del mar en esta época del año también hace que nadar sea una opción más viable. Marruecos no reconoce la soberanía española sobre Ceuta ni Melilla, y describe estos enclaves españoles centenarios como “ocupados”. Asimismo, el viernes se produjeron violentos enfrentamientos en Fnideq, en la frontera entre Marruecos y España. El Gobierno español estima que unas 48.300 personas han retornado ya a Marruecos, de las 50.000 que cruzaron la frontera con Ceuta.

Italia, de hecho, dio un paso más allá este viernes anunciando que suspendía temporalmente el acuerdo Schengen con España, a pesar de que Italia no puede aplicarla de forma unilateral. Lo que sí llevará a cabo el Ejecutivo italiano es la activación de controles en las fronteras en respuesta a la crisis migratoria en Ceuta, una medida que Roma ha defendido como necesaria para «salvaguardar la seguridad nacional».

Esta afluencia masiva de migrantes, sin precedentes en la historia reciente del país, representa más de la mitad de la población del enclave, que asciende a 84.000 habitantes. La mayoría de los migrantes llegaron por mar, a nado o en embarcaciones improvisadas, sorteando el dique que separa ambos territorios. La magnitud de esta oleada es entre cuatro y cinco veces superior a la de la crisis migratoria de 2021, cuando unos 10.000 migrantes cruzaron ilegalmente la frontera.

*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)