EEUU desviará a aliados latinoamericanos millonaria ayuda militar
¿Una renovación de la Doctrina Monroe?
Mirko C. Trudeau
El Gobierno de Estados Unidos desviará ayuda militar, valorada en 52 millones de dólares y destinada originalmente a Europa y Oriente Medio, hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, todos ellos gobiernos latinoamericanos alineados con la Administración de Donald Trump, según indicó un representante del Departamento de Estado. Estados Unidos está retirando decenas de millones de dólares en asistencia militar a países de Europa y Oriente Medio para apoyar a gobiernos de tendencia ultraderechista en Centro y Sudamérica.

El funcionario afirmó que el Departamento de Estado ha notificado hoy al Congreso su intención de redirigir estos fondos del programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF, por sus siglas en inglés) que habían sido destinados originalmente a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak. Los fondos de financiación militar, o FMF por sus siglas en inglés, aportan dinero estadounidense para que los países beneficiarios compren armamento fabricado en el gigante norteamericano.
La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Lo hizo como emisario de la anacrónica Doctrina Donroe, definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Dos siglos después, en su lucha existencial por conservar su hegemonía, la nueva doctrina imperialista busca convertir al llamado hemisferio occidental en una “fortaleza America” frente a los enemigos de “afuera”.
Según el Departamento de Estado, los nuevos fondos permitirán a los países receptores disminuir su dependencia de suministros militares de “adversarios” de Estados Unidos.“Estas cantidades impedirán que los adversarios establezcan cabezas de puente estratégicas en nuestro hemisferio”, subraya, en una velada referencia a China, el país que a lo largo de las dos últimas décadas se ha convertido en el principal socio comercial de numerosos países de la región.
La notificación se produce después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, regresara de una gira que la semana pasada lo llevó por tres -Colombia, Ecuador y Perú- de los cuatro países a los que Washington va a transferir estas partidas. Rubio les prometió apoyo adicional en momentos en que la administración Trump ha priorizado el hemisferio occidental en su política exterior, con énfasis en combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal.
En ese esquema solar, América Latina y el Caribe –también Canadá y Groenlandia– son asumidos por el actual inquilino de la Casa Blanca y quienes lo manejan como sendos espacios de jurisdicción estratégica ampliada; una zona de control expansivo cuya estabilidad, orientación política y arquitectura normativa deben estar alineadas con los intereses de Estados Unidos, como un supra-Estado investido con la facultad de ordenar, supervisar y corregir, mediante la fuerza bruta, el comportamiento del resto de las unidades políticas de la región. La seguridad de Estados Unidos comienza hoy “en casa” (el hemisferio occidental) y no en Europa, señala el analista Carlos Fazio.
El Departamento de Estado considera que los fondos utilizados en las Américas servirán para combatir el “narcoterrorismo” en la “zona de influencia” de Washington y ayudarán a garantizar la seguridad del Canal de Panamá, y recuerda también que durante la última década el Congreso ha destinado o asignado “cerca del 80% del FMF” a Oriente Medio. También insiste en que esta modificación está en línea con la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por el Gobierno Trump y puntualiza que disminuirá la potencial dependencia en materia de defensa de estos socios latinoamericanos con respecto a “adversarios” de Estados Unidos.
Se trata apenas de la más reciente de una serie de medidas que han reducido ya sea el dinero o los despliegues militares en Europa, en respuesta a las quejas del presidente Donald Trump de que los aliados de la OTAN no gastan lo suficiente en defensa. Tanto Macedonia del Norte como Eslovaquia son miembros de la OTAN.
Mientras el gobierno estadounidense ha puesto especial atención en el hemisferio occidental, alineándose estrechamente con gobiernos de derecha, Trump celebra una renovación de la Doctrina Monroe, la idea del siglo XIX según la cual Estados Unidos debe dominar el continente americano.
El financiamiento militar extranjero proporciona a los países receptores dólares de los contribuyentes para que puedan comprar equipo militar a contratistas de defensa estadounidenses. Panamá, Perú, Ecuador y Colombia han aceptado unirse al marco operativo de la Alianza de las Américas, el paraguas bajo el cual el Gobierno Trump quiere combatir el crimen organizado en Latinoamérica y que, en principio, incluye la potencial ejecución de operaciones militares conjuntas en los territorios de estos países.
El anuncio del Departamento de Estado al Congreso llega apenas una semana después de la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Ecuador, Colombia y Perú, durante la que prometió nueva ayuda para combatir la inmigración ilegal y el tráfico de drogas, dos de las grandes prioridades de la política exterior estadounidense.
Los países a los que se recortará la ayuda militar son Túnez e Irak en Oriente Próximo, y Eslovaquia y Macedonia del Norte —dos miembros de la OTAN— en Europa. Esas decenas de millones de dólares irán a parar a los países que Rubio visitó la semana pasada y a Panamá, según ha indicado el Departamento de Estado. El anuncio coincide con la presentación de credenciales en la Casa Blanca de los nuevos embajadores de Ecuador y Colombia en una ceremonia celebrada este martes.
Rubio considera que los fondos utilizados en las Américas servirán para combatir el “narcoterrorismo” en la “zona de influencia” de Washington y ayudarán a garantizar la seguridad del Canal de Panamá, sobre el que Trump expresó su interés por controlar en los primeros meses de su mandato. Asimismo recuerda que durante la última década el Congreso asignó a Oriente Próximo “cerca del 80% de los fondos de financiación militar al extranjero”.

El Departamento de Estado indicó que los fondos se utilizarían para “combatir el narcoterrorismo en nuestro patio trasero y seguir protegiendo al Canal de Panamá”, añadiendo que el hemisferio occidental ha sido descuidado por parte de Estados Unidos en cuanto a asistencia militar. “Estos fondos impedirán que los adversarios establezcan puntos de apoyo estratégicos en nuestro hemisferio”, señaló el departamento en una crítica velada a China, que ha buscado aumentar su presencia en América Latina.
A su vez, el desvío de fondos es la última de una serie de medidas que han reducido el apoyo militar estadounidense a países europeos desde el regreso en 2025 al poder de Trump, que ha protestado repetidamente por lo que considera la falta de voluntad de los socios de la OTAN de incrementar sus inversiones en defensa.
El traslado del dinero no elimina el financiamiento militar extranjero para Túnez, Irak, Macedonia del Norte o Eslovaquia, aunque no se sabe el monto exacto que permanecerá para esos países.El Departamento de Estado sostuvo, sin embargo, que la distribución actual del financiamiento “no se alinea con la priorización” del hemisferio occidental por parte de la administración.
*Politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)