La «desmaradoniación» es una estrategia de fútbol-mercancía

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Vìctor Ego Ducrot

“Desmaradonización” es la operación simbólica de cierta complejidad mediante la cual las voces que responden al meganegocio del fútbol, convertido en mercancía absoluta – hasta las tribunas y los televidentes lo son – buscan convertir a D10S sólo en memoria cristalizada, despojada de su poder como fuerza creadora.

En Argentina se registran dos procesos similares en distintos ámbitos pero de consecuencias afines. El de “desmalvinización” para bloquear lo que pueda sobrevivir aunque sea como cenizas de alguna pulsión colectiva de antiimperialismo. Y el que se propone por todos los medios deslegitimar y paralizar los principios de acción por “Memoria, Verdad y Justicia”.

Maradona. Dios en Nápoles también
La “desmaradonización” va en ese mismo sentido de derecha obstinada pero contiene un propósito específico. El fútbol – mercancía absoluta requiere de ídolos pasteurizados, comparsas del poder real y hasta tribunas y que sean parte del espectáculo pero más allá del partido, también vendibles; que ya no sean espectadores activos, hinchas del fútbol en sí; y para eso la funcionalidad de los estadios de este Mundial, convertidos en arquitecturas del Super Bowl, como gigantografías para el boxeo en La Vegas.
Y Maradona es lo contrario: barro, barriadas pobres, gloria y rebeldía, incorrecciones, contradicciones y “mala vida”; el gran trazo a lo Caravaggio pero con sus botines y una pelota. Es amigo del zurdaje y su verba es quevediana por lo injuriosa; D10S no vende, molesta.
No sólo TyC Sports -la señal argentina que transmite los partidos del Mundial- está trabajando en “matar” a Maradona, pero es el más obvio de los canales de la TV deportiva local y tiene a dos de las voces más insistentes en esa mísera tarea, la del relator Hernán Feler y la del comentarista con vanos aires de pensador, Juan Pablo Varsky; y no es casual, ambos son emblemáticos defensores de Israel y sus políticas genocidas contra el pueblo palestino.
Y ahí están vociferando, lanzando arengas disfrazadas, encubiertas, para proclamar a Messi como el más grande de todos los deportistas de la historia…¡Hay que matar a Maradona!…
Sucede que la derecha más reaccionaria es una suerte de movimiento circular y envolvente a la hora de operar en el plano simbólico y entendieron, como Henry Kissinger lo vislumbró en los ’70, que fútbol convertido por fin en mercancía absoluta puede ser un arma de “destrucción masiva”.
*Periodista, escritor y profesor universitario argentino.