Motín entre los aliados de Trump por su postura errática y extrema

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Jim Cason y David Brooks

Comentaristas y líderes republicanos que antes apoyaban al mandatario Donald Trump ahora lo califican de “ofensivo”, “malévolo” o “genocida lunático”  y prevén una derrota electoral de los conservadores. Mientras, se empieza a hablar de destitución del presidente.

 

La guerra del presidente Donald Trump contra Irán, sus comentarios cada vez más extremos –como su amenaza de llevar a “la muerte a toda una civilización”–, su intento de compararse con Jesucristo, su ataque verbal contra el Papa y las consecuencias económicas de sus políticas están nutriendo un creciente motín entre sus propias bases derechistas, muchas de ellas influyentes voces que antes eran leales, lo cual ha llevado a la antes impensable especulación de la destitución del mandatario estadunidense y temores de una derrota del Partido Republicano en las próximas elecciones legislativas de noviembre.

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John Thune, líder republicano en el Senado y aliado de Trump, se opuso a las críticas de éste contra el Papa y pidió que las detuviera

Aunque las encuestas indican que el control del presidente sobre el Partido Republicano y su movimiento Make America Great Again o MAGA (Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande) sigue firme, por primera vez en su mandato hay señales de disidencia y hasta oposición entre algunos de sus simpatizantes más leales ante su comportamiento cada vez más errático y extremo.

“Genuinamente creo que Trump está actualmente poseído por el demonio”, declaró el pastor ultraconservador Joel Webbon en sus redes sociales después de que el mandatario subió una imagen asemejándose a Jesús y atacar públicamente al papa León XIV. “No estoy diciendo que Trump sea el anticristo, pero está emitiendo el espíritu del anticristo, sin duda”, comentó Rod Dreher, escritor conservador y amigo del vicepresidente JD Vance en entrevista con The Wall Street Journal. “No hay lado positivo para un político que se pelea con el Papa”, sentenció.

“Yo dejaría de molestar a la Iglesia”, indicó el líder republicano de la mayoría en el Senado y aliado del mandatario, John Thune, antes de que la presidencia bajara la imagen de Trump como Jesucristo. Otros dos senadores republicanos, John Curtis y Susan Collins, calificaron los mensajes del presidente de “ofensivos”. El vicepresidente Vance intentó defender a su jefe el lunes y explicó: “pienso que el mandatario estaba bromeando. Claro que lo bajó (el meme) porque reconoció que mucha gente no lo estaba entendiendo así, su humor en ese caso”.

La imagen de Trump como Jesús también provocó reacción entre una creciente red de influyentes comentaristas ultraconservadores que fueron claves en su elección, pero que ahora abiertamente denuncian la decisión del jefe de la Casa Blanca de librar la guerra contra Irán, sus declaraciones cada vez más controversiales y las consecuencias económicas de sus políticas.

Tucker Carlson: "Por supuesto que no soy antisemita"
El influyente Tucker Carlson

El comentarista Tucker Carlson declaró a sus 4 millones de seguidores que los últimos mensajes de Trump son “malévolos”. Por su parte, Megan Kelly expresó a sus 4 millones de simpatizantes: “no sé si ustedes, pero yo estoy harta de esta mierda, basta de todo esto. ¿Trump no puede comportarse como un humano normal?”

Sumándose al coro de disidentes contra la guerra está otro comentarista clave, Joe Rogan, quien calificó la guerra contra Irán de “una locura” y resaltó que los simpatizantes del presidente deberían de sentirse “traicionados” porque Trump, cuando era candidato, había prometido no comenzar nuevas guerras.

La lista de figuras antes promotoras del mandatario crece, incluyendo el cómico Theo Von, quien tenía a Trump en su pódcast durante la campaña; así como el derechista teórico de conspiraciones Alex Jones, quien sostuvo que Trump debe ser destituido, y Candace Owens, quien aseguró que el presidente es “un genocida lunático”. El republicano respondió a varios de ellos en su medio social, acusándolos de ser poco inteligentes, “son gente estúpida, lo saben, sus familias lo saben, y todos los demás lo saben”.

Tales respuestas funcionaban antes para imponer disciplina entre sus seguidores, pero ahora tienen el resultado opuesto: incrementan las expresiones disidentes.

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John Bolton, ex responsable de seguridad en el primer periodo del magnate, cuestionó el manejo del presidente sobre la guerra en Irán
La ex diputada federal y ahora comentarista Marjorie Taylor Greene recordó que se dedicó a lograr la elección del mandatario y fue una de sus fanáticas más vociferantes, pero denunció a su ex ídolo por su manejo del caso Epstein y ahora por sus políticas bélicas. “El presidente Trump enloqueció al librar la guerra contra Irán”, escribió.

Comienza lucha por el poder

Pero la crítica no es sólo de opositores a esa guerra, sino ahora por críticos al manejo del conflicto bélico. Tanto la junta editorial de The Wall Street Journal como el ex alto funcionario que trabajó para Trump en su primer periodo John Bolton, han cuestionado al comandante en jefe por pausar la confrontación sin haber logrado un cambio de régimen en el país islámico.

Trump continúa descalificando a todo aquel que se atreve a criticarlo. La Casa Blanca señala que los sondeos registran que dos tercios de todos los conservadores apoyan la guerra. Pero eso no esconde que se empieza a librar una lucha de poder sobre el futuro del movimiento derechista que retornó a Trump a la Casa Blanca por segunda vez.

Bajo la Constitución, el presidente tiene prohibido buscar un tercer periodo (aunque juega a que lo contempla), pero desea mantener control del Partido Republicano y de MAGA, y si no se lanza por lo menos buscará coronar a su sucesor. Pero MAGA no fue construido en los medios e instituciones tradicionales, sino en un universo alternativo de pódcasts y redes sociales derechistas, redes cristianas ultraconservadoras y otros líderes que ahora se amotinan públicamente contra quien era su capitán.

La gran mayoría de los políticos republicanos, con algunas excepciones, aún se hincan ante el altar de Trump. Pero con el deterioro económico, el precio de la gasolina subiendo y los aranceles fracasando en generar los empleos prometidos, así como una creciente preocupación por derrotas electorales en noviembre, las fracturas entre el movimiento conservador se incrementarán, ayudados por las exageraciones y retórica extremista que antes fueron clave para la elección del magnate y ahora apuntan en su contra.

“Claramente está loco”, dijo Ty Cobb

Episodios de declaraciones y comportamiento erráticos también generan cada vez más especulación sobre la estabilidad mental del presidente. Uno de los abogados de Trump durante su primer periodo, Ty Cobb, comentó al veterano periodista Jim Acosta que el mandatario “es un hombre que claramente está loco”. Su ex secretaria de prensa durante su primer periodo mencionó que su ex jefe “claramente no está bien”. The New York Times, al informar de estos comentarios, agregó que funcionarios de la Casa Blanca insisten en que el mandatario emplea su retórica como una táctica sofisticada de negociación y para confundir a sus opositores, algo que siempre ha hecho.

Pero en Washington, cada vez menos aceptan esta explicación ante cada vez más ejemplos de su comportamiento y declaraciones erráticas o cuando de pronto pierde el control de su mensaje. Aunque demócratas han argumentando durante los días recientes que es tiempo de pensar en su destitución, es casi nula la posibilidad de que su gabinete invoque la Enmienda 25, que permite la remoción del mandatario con un voto de mayoría. Con republicanos en control de ambas cámaras del Congreso, es también casi imposible pensar que podría ser expulsado del puesto por un proceso de impeachment.

Sin embargo, los indicios de la fragmentación y amotinamiento de su coalición marcan la primera vez en su presidencia en que Trump ya no está en control de sus bases, de su partido y del poder casi absoluto que estaba consolidando. Por ahora, el público estadunidense y el mundo parecen estar obligados a esperar el próximo exabrupto, decisión u orden de ataque dentro o fuera de su país.

*Corresponsales del diario mexicano La Jornada en EEUU