Milei fue a insultar a Lula, en su rol de «killer» de Trump

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Aram Aharonian

La tensión entre la Argentina y Brasil va en aumento después de los insultos que el libertario presidente argentino Javier Milei propinó en San Pablo al progresista presidente brasileño Lula da Silva y al poder judicial de ese país, que desató la crisis diplomática más grave en décadas entre ambas naciones vecinas y socias del Mercosur.  La visita de Milei a San Pablo para apuntalar la candidatura de Flávio Bolsonaro (ultraderecha) desató la grave crisis diplomática.

Los analistas coinciden en que lejos de ser un exabrupto aislado, los insultos al presidente brasileño y la reivindicación de la internacional de la extrema derecha forman parte de una estrategia orquestada desde Washington por el secretario de Estado Marco Rubio para criminalizar la protesta social y perseguir a la izquierda que enfrenta el ajuste en Argentina, en Brasil y en todo el continente.

Milei calificó a Lula como «el zurdo», «el ladrón» y «el presidiario». Además, cuando se produjo una falla técnica sobre el escenario donde manifestaba su apoyo a Flavio Bolsonaro, ironizó al consultar si «los micrófonos los mandó a tocar el ladrón». Asimismo, responsabilizó al presidente brasileño de haber buscado intervenir en los comicios presidenciales de la Argentina de 2023. «Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda», afirmó en el encuentro bolsonarista en San Pablo.

La decisión del canciller brasileño Mauro Vieira de llamar a consulta a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, e intervenir formalmente ante la representación argentina en Brasilia encendió las alarmas. El domingo Vieira se había reunido con el embajador de la Argentina Daniel Raimondi. El objetivo: expresarles su enojo y repudio. Ayer, periodistas brasileños le alcanzaron a preguntar a Lula por los dichos del argentino: “¿Quién es ese tipo?»  (Quem é esse cara?), respondió con ironía.

También el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, calificó de «irrespetuosas» las declaraciones del mandatario argentino. Milei había tildado de «basura calva» al magistrado Alexandre de Moraes tras prohibírsele visitar a Jair Bolsonaro.

El viaje de Milei para participar en el acto del Partido Liberal no fue una visita de Estado, sino un eslabón más en la construcción de la «internacional de la ultraderecha» alineada a los objetivos de Estados Unidos. Con el respaldo de Washington de fondo, el mandatario argentino viene realizando estos actos para legitimar a figuras como los Bolsonaro —y su padre Jair condenado por golpismo— y ya tiene en agenda participar en la asunción de Keiko Fujimori en Perú o de Abelardo De la Espriella en Colombia.

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Flávio Bolsonaro rinde pleitesía a Trump

La provocación fue de  Milei, el libreto fue de Donald Trump, quien acaba de «castigar» a Brasil con nuevos aranceles. Brasil rechazó los nuevos aranceles para decenas de países y calificó la medida como “arbitraria e injustificada”. Tras conocerse la medida, el gobierno brasileño informó que activará la Ley de Reciprocidad Económica, aprobada por el Congreso en 2025, que permite adoptar medidas equivalentes frente a restricciones comerciales aplicadas por otros países.

Este discurso de odio que se extendió particularmente contra la izquierda está alineado con la nueva política lanzada por Marco Rubio en la reciente Cumbre Antiterrorita de Washington, de la que participó el canciller argentino Pablo Quirno. Bajo la fachada de combatir un supuesto «terrorismo de izquierda transnacional», esta doctrina busca «identificar y neutralizar» a activistas y luchadores que enfrentan las políticas de los gobiernos de derecha y los planes de ajuste neoliberales en la región.

El informe de cien páginas que el Departamento de Estado de EEUU presentó insta a reinstalar el clima de guerra fría para atacar a movimientos sociales, sindicatos, ambientalistas y organizaciones de izquierda en toda la región. Se busca reeditar el Plan Cóndor de la época de las dictaduras militares en la región, con nuevos ropajes. La represión ya no se justifica solo con combatir al comunismo, sino con una supuesta lucha contra el «terrorismo de izquierda».

Costo económico

Más allá del terremoto político, los sectores empresariales y políticos observan con extrema preocupación el costo económico: una eventual ruptura o parálisis comercial con el gigante sudamericano pone en jaque al principal socio de la Argentina, del cual dependen miles de pequeñas y medianas empresas y puestos de trabajo industriales.

Depois de Trump,
Flávio Bolsonaro se reúne com Marco Rubio

En Argentina, el peronismo(en la oposición)  cerró filas en respaldo de Lula tras los ataques de Milei. «Profunda preocupación por la manifiesta injerencia en los asuntos internos y en el proceso institucional de otro Estado soberano», sostiene un proyecto presentado por el ex canciller y diputado Jorge Taiana.

En Brasil entienden que los dichos de Milei y el apoyo del presidente argentino al candidato presidencial Flavio Bolsonaro no son ingenuos, ni están aislados del alineamiento que el gobierno argentino tiene con Estados Unidos. Tampoco los ven alejados del deseo que tiene la gestión de Donald Trump de expulsar a China de la región, para poder quedarse con los recursos naturales de los países que ellos consideran su “patio trasero”.

Para los analistas, la insólita intervención de Milei respondía al intento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y, en particular, del secretario de Estado, Marco Rubio, de influir de alguna manera en las elecciones brasileñas del próximo 4 de octubre. La semana pasada, Washington intentó enviar dos funcionarios del Departamento de Estado para cuestionar el sistema electoral brasileño, pero les negaron la visa.

Tras ese rechazo llegó el presidente argentino con un discurso que -llamativamente- leyó, como si estuviera siguiendo un libreto. El domingo a la noche, Lula habló con el presidente de China, Xi Jinping, quien le manifestó su respaldo ante cualquier forma de injerencia extranjera en los asuntos internos de Brasil. Se interpretó como una respuesta al ataque de Milei, quien seguramente seguía un guión de la Casa Blanca.

 

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)