Milei reivindica la soberanía en Malvinas… cuando cae su popularidad

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Álvaro Verzi Rangel

Lo verdaderamente importante es preguntarse qué consiguió el gobierno de Javier Milei respecto del objetivo esencial establecido por la Constitución Nacional argentina: recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sury los espacios marítimos correspondientes, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional. Nada: allí es donde naufraga el discurso presidencial y renace la certeza de que una vez más el sentimiento nacional es traicionado.

Durante la gestión de Milei hubo declaraciones multilaterales favorables a la reanudación del diálogo, protestas diplomáticas, contactos con funcionarios británicos, notas de desaliento a empresas que pretendían participar de actividades no autorizadas y conversaciones sobre cuestiones prácticas.  Gran Bretaña jamás quiso sentarse a negociar nada, reiterando  que su soberanía es innegociable. Para los analistas, la reacción de Milei en un tema estratégico llega muy tarde, cuando el oficialismo necesita salir de la encerrona de su programa económico.Navitas Petroleum Q3 2025: Sea Lion FID & Valuation Update

Es cierto ue los anuncios van en línea con lo que ya hicieron gobiernos anteriores, pero se dan en un contexto distinto:con el Atlántico Sur como eje de la disputa de Donald Trump con China y con aliados fundamentales de Milei que traicionan su obsecuencia militante en el rubro de las relaciones internacionales, señala el analista Diego Genoud. «Los anuncios chocan con un limite que el gobierno no puede cruzar. Los fondos y bancos que están detrás de la compañía israelí que lidera el proyecto para llevarse el petroleo de las islas. El rol de Chile. A Rockhopper y Navitas le entran las balas», añade.

En una entrevista con el mandatario argentino, The Economist interpreta el endurecimiento de la retórica de Milei sobre Malvinas como una señal de debilidad política, en un contexto de caída de su aprobación y de cara a las elecciones de 2027. Mientras reivindica la soberanía sobre las islas, su gobierno entrega posiciones estratégicas del Atlántico Sur a Estados Unidos. La causa Malvinas no puede quedar subordinada ni a las maniobras de Trump ni a las necesidades electorales del Gobierno, dice.

Milei logró su pico de rating en cadena nacional dos días después de un hecho relevante: la presentación conjunta que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) y la Asociación de Abogados Ambientalistas hicieron en el juzgado federal de Río Grande contra la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. Son las empresas que en mayo pasado le anunciaron a sus inversores la apuesta de fondo: extraer, en el mediano plazo, 180 mil barriles de petróleo por día de Malvinas, en abierta violación de las resoluciones de Naciones unidas y el derecho internacional, que desconoce hasta ahora impunemente.

La cautelar colectiva le pide a la jueza Mariel Borruto un embargo contra las empresas en el territorio usurpado: suspender las obras, perforaciones y movimientos del lecho marino, así como impedir nuevos contratos, desembolsos, transferencias o garantías destinados al proyecto Sea Lion. Además, solicita que se informe del expediente a organismos de control financiero y mercados donde operan las compañías: la “Financial Conduct Authority” (FCA) del Reino Unido, la “London Stock Exchange” (LSE), la “Israel Securities Authority” (ISA), la “Tel Aviv Stock Exchange” (TASE) y la “New York Stock Exchange” (NYSE). El objetivo de los demandantes es que se intime a las petroleras para que identifiquen bancos, fondos, aseguradoras y actores que sostienen la explotación. “El dinero deja huellas”, dicen.

La caída de las acciones de Navitas (-2,3%) y Rockhopper (-6%) al día siguiente de la cadena de Milei muestra que la acción tiene efectos concretos. También el anuncio de tres grandes petroleras que se desligan de los negocios en una zona de conflicto. El impacto sobre las acciones de las empresas que operan en las islas no es nuevo: algo similar ya había ocurrido años atrás, lo que delata la pasividad de la extrema derecha durante el 70% de su mandato. 

Javier Milei en cadena nacional sobre las Islas Malvinas.

La Argentina ha votado en Naciones Unidas contra los derechos de los pueblos indígenas, contra  la resolución que plantea erradicar en el mundo todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas; contra la solución del conflicto israelo-palestino mediante dos Estados; se abstuvo a  la solicitud de un cese al fuego inmediato; rechazó la protección de la población palestina desplazada; se opuso a la creación de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente; retiró el contingente argentino de la misión de paz de la ONU en el Líbano. De este modo, rompe la tradición diplomática del país y socava su reclamo soberano sobre las Islas Malvinas. En esas y otras votaciones se quedó en soledad junto con Estados Unidos e Israel.

Hace poco más de un mes, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto con las autoridades homólogas de Inglaterra y de Estados Unidos y la FIFA presidida por Gianni Infantino, advirtieron que no se admitirían en los estadios carteles o consignas de contenido político. Los futbolistas argentinos recogieron una sábana con la inscipción «Las Malvinas son argentinas» que bajó desde las tribunas en Nueva Jersey, pafra motrarla al mundo… y a los jugadores ingleses que hab´pian derrotado en la cancha.

Lo de Monteoliva era la reencarnación del decreto 4161/56, que penalizó nombrar al expresidente Juan Domingo Perón o cantar la marcha peronista. Monteoliva explicitó: «El mapita de las Malvinas». Luego de batir a Inglaterra en las semifinales, los jugadores argentinos exhibieron en el campo de juego de New Jersey una bandera que varios hinchas de Villa Luro confeccionaron con una sábana del hotel. Milei los descalificó como «gestos de patrioterismo baratos, berretas». Hasta Lionel Messi, que siempre fue la discreta contracara de Diego Maradona, quien se rebelaba contra toda autoridad arbitraria, dedicó la victoria a la parte del pueblo que la pasa mal, porque no puede llegar a fin de mes.

Desde el día en que asumió,  Milei puso en marcha una política de desmalvinización subordinada a los intereses británicos y estadounidenses que se materializó en una veintena de intervenciones en acuerdos binacionales, resoluciones internas, votaciones en foros internacionales, declaraciones mediáticas degradantes de la soberanía y silencios oficiales frente a acciones unilaterales británicas. Todo ello conforma una documentada coherencia anti-Malvinas impulsada por el régimen libertario  que contrasta con la súbita vocación de defensa del interés nacional que Milei intentó actuar en TV el jueves con un discurso alfombrado de mentiras, tergiversaciones y declamaciones insustanciales,  que choca de frente contra todo lo que el régimen ha dicho, hecho y  callado desde el 10 de diciembre de 2023. señala Tiempo Argentino.

En abril, un trascendido de prensa del Pentágono anunció que estaría reevaluando la posición de Estados Unidos sobre el conflicto anglo-argentino. Pero de inmediato un vocero del ministro de Guerra, Pete Hegseth, dijo que no había ningún cambio en su política de neutralidad. Esa es una ficción, porque cuando Gran Bretaña atacó a la Argentina, Estados Unidos no acudió en su auxilio, como lo obligaba el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, firmado en 1947 y en vigor desde 1948). Por el contrario, suministró armamentos, inteligencia y logística a los británicos.

Horas antes de su discurso, Milei había viajado a Chile, donde hizo el elogio de la política económica del dictador Augusto Pinochet.  Aunque los tratados de 1881 y 1984 entre ambos países establecen la soberanía chilena exclusiva sobre el Estrecho de Magallanes, el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier Gustavo Valverde, la mencionó como compartida, lo que provocó una protesta trasandina y una rectificación y pedido de disculpas argentinas. Otra metida de pata.

En 1998, cuando Pinochet fue detenido en Londres por orden del juez español Baltazar Garzón, Thatcher acudió a visitarlo y le agradeció en forma pública la ayuda chilena en el conflicto del Atlántico Sur de 1982. Y en 2012 Lord Parkinson, miembro del Consejo de Guerra de Thatcher, reveló que Pinochet suministró a Inglaterra información de inteligencia que permitió hundir el crucero General Belgrano, donde murió más de la mitad del total de bajas argentinas. La sangre chilena y argentina se confunden en las manos del dictador.

Para los argentinos, Malvinas es una causa nacional que atravesó generaciones, gobiernos civiles y militares, dictaduras y democracias, y que tiene fundamentos históricos y jurídicos que no necesitan ser reinventados cada vez que un presidente descubre la utilidad política de pronunciar la palabra soberanía. Para Milei quizá sea sólo un negocio, señala Rubén Armendáriz.

Milei sostuvo la histórica tesis argetina de que los isleños, «al ser una población implantada en un territorio usurpado, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación»,La Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e insta a ambos gobiernos a negociar teniendo en cuenta los intereses —no los deseos ni una supuesta voluntad soberana— de los habitantes de las islas. Ahora Milei cambió el libreto: el 2 de abril de 2025 había afirmado:»Anhelamos  que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros». O sea, usó el mismo argumento de Granbretaña, que sostiene que son  los kelpers, los habitantes de las Malvinas, quienes deben decidr su futuro.

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Kelpers: ingleses implantados en Malvinas

La contradicción se vuelve todavía más evidente si se recuerda la entrevista que Milei concedió a la BBC en mayo de 2024. Cuando le preguntaron por la visita del entonces canciller británico David Cameron a las Malvinas —una visita que el gobierno argentino había objetado formalmente—, Milei respondió: «… ese territorio hoy está en manos del Reino Unido. O sea, tiene todo el derecho de hacerlo», legitimando políticamente el derecho de un alto funcionario británico a visitar el territorio ocupado basándose precisamente en que se encontraba «en manos del Reino Unido». Quizá no sabía que reconocer la ocupación no significa el otorgamiento de derechos.

El gobierno británico siguió afirmando durante toda la gestión de Milei que no tiene dudas respecto de su soberanía y que no negociará sobre ella sin la conformidad de los isleños. En junio de 2026 reiteró oficialmente ante la OEA que no puede existir negociación alguna sin el acuerdo y la participación de los habitantes de las islas.

Es díficil de comprender la fascinación de jun presidente argentino por Margaret Thatcher, quien condujo políticamente la guerra de 1982, ordenó el hundimiento del crucero General Belgranofuera de la zona de exclusión establecida por Gran Bretaña y convirtió la victoria militar británica en uno de los grandes instrumentos de consolidación de su gobierno. Milei nunca ocultó su admiración por ella, ni durante la campaña electoral, el debate presidencial y como presidente en su entrevista con la BBC, donde también la ubicó junto a Ronald Reagan y Winston Churchill entre las figuras que admiraba.

«Resulta cuanto menos desconcertante que quien ocupa la Presidencia de una Nación que mantiene una disputa territorial con el Reino Unido exteriorice reiteradamente su admiración por quien encarnó políticamente la guerra que terminó con más de mil argentinos muertos, señala el multimedio Perfil.

¡Se rompió todo! Por qué Trump planea soltarle la mano a Londres y ...En junio de 2025 el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas tuvo que volver a pedir —una vez más— que Argentina y Gran Bretaña reanudaran las negociaciones. Y en 2026 la representación argentina seguía expresando ante el mismo organismo su disposición a comenzar negociaciones sustantivas mientras reclamaba que Londres hiciera lo propio, lo que este nunca hizo, y allí quedó todo. Puras expresiones y la retórica habitual. Cuando Trump fue consultado sobre el tema, se limitó a decir que revisa todas las posiciones y que ésta era «una de muchas». No reconoció la soberanía argentina (quizá sueñe con plantar la  bandera estadounidenses en ese territorio austral) y tampoco comunicó que EEUU abandonaría su posición tradicional respecto de la disputa.

Quizá lo más llamativo de los anuncios de Milei tenga que ver con las sanciones a las empresas que participan de la explotación ilegal de los recursos naturales en el área de Malvinas: Argentina ya cuenta con un régimen legal específico desde 2011, la Ley 26.659, conocida habitualmente como Ley Pino Solanas, originada en una iniciativa presentada en marzo de 2010 por el cineasta «Pino» Solanas junto a otros diputados, que establecía condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina y buscaba impedir que empresas que actuaran sin autorización argentina en el área de Malvinas pudieran simultáneamente desarrollar actividades en el territorio continental del país. Obviamente, Milei desconoce todo eso.

*Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)