Chile: Temporales desnudan la pobreza real

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Juan Pablo Cárdenas S. 

Con los terremotos, temporales y otras calamidades, los canales de televisión compiten en difundir imágenes de las tragedias, así como del dolor de quienes las padecen. Todo lo más sórdido es lo que pasa a protagonizar sus noticiarios

Pero de pronto todo el país puede enterarse de las precarias condiciones en que viven millones de personas y de cómo los afectan particularmente estos desastres naturales. De cómo cinco o seis días de lluvias y vientos pueden acabar con sus viviendas, arrasar con sus escuelas, hospitales, plazas, caminos, puentes y carreteras. Esto es, quebrar con la conectividad de sus pueblos echar al suelo sus enseres, emprendimientos, cultivos y crianza de animales para su sostenimiento. Además de perder servicios fundamentales como la luz eléctrica y el agua potable. Temporal en Chile, en fotos: dos muertos y miles de personas evacuadas

Cierto es que la última emergencia climática ha sido inédita, desmedida, y que igualmente habría provocado serios trastornos en nuestro territorio, pero todo se vio agravado por la precariedad de las viviendas en que habita el 17,3 por ciento de chilenos, esto es 3 millones 500 mil personas. Además del 6 por ciento de indigentes que no logran superar la extrema miseria, que viven en las calles, centros religiosos de acogida, de allegados o guarecidos por las estaciones de autobuses o edificios públicos.

Condiciones muy similares a las de esas mil 200 familias que pueblan los más de mil 400 campamentos “irregulares” a lo largo y ancho de Chile, y que el Estado democrático se encuentra demoliendo y erradicando a sus moradores para cumplir con la demanda de sus propietarios y el “sacrosanto” derecho de propiedad consagrado en la Constitución.

Dificulto que quien haya seguido las trasmisiones de la televisión puedan pensar que Chile es un país pudiente, que estaría dando pasos relevantes en ponerle fin a la pobreza, cuando centenares de viviendas populares y miles de personas se incorporan abruptamente a la miseria al quedarse sin nada. Con suerte solo con sus mascotas.

Damnificados esta vez por los temporales que han acabado con sus trabajos y fuentes de ingreso, pasando automáticamente a incrementar la cifra de ese 10 por ciento de trabajadores desempleados. Que, por cierto, son muchos más si se considera el empleo estacional y solo por horas. En los últimos días una voz oficial ha confirmado que los que encuentran empleo irregular son más si se compara con los contratados con sus derechos previsionales, horas de trabajo, vacaciones y otros. Afectando sobre todo a las mujeres.

Temporal afecta a distintas regiones de Chile. | Diario FinancieroPero mientras la lluvia se hacía copiosa y se extendía al norte del país de geografía desierta, el Parlamento no suspendía sus afanes para que los parlamentarios pudieran visitar sus regiones y tomar debida cuenta del desastre, cuando próximamente tengan que discutir y aprobar una nueva ley de presupuesto. Por el contrario, siguieron apoltronados en sus cómodos y calientitos curules para aprobar, y muchos lamentar, la miscelánea ley de Reconstrucción Nacional propiciada por el Gobierno.

Un conjunto de medidas que, en lo fundamental, significan rebajarle los impuestos a los más ricos y rebajar los recursos destinados a los más pobres y de clase media. Una iniciativa que ha dejado meridianamente claro que estamos ante un gobierno de los ricos, que se humilla ante los inversionistas extranjeros, desprecia los derechos de los trabajadores y carece de sensibilidad para conmoverse, siquiera, frente los terribles efectos sociales de los cataclismos.

Cuando todavía estamos lejos de cumplir con las víctimas de los terremotos, sunamis, incendios y avalanchas sucedidas durante los gobiernos de Michelle Bachelet y Gabriel Boric, poco se puede confiar en la promesa de La Moneda de ir al rescate de las nuevas víctimas y comprometerse a la edificación de sus viviendas en lugares que no estén expuestos a recibir los embates de la naturaleza.

Paradojalmente, son estos desastres naturales y las imágenes televisivas las que nos desnudan la realidad de un país precario, de escandalosa inequidad social y ese arrogante sentido de superioridad respecto de tantos países próximos o lejanos. Con una democracia tan frágil como nuestra naturaleza y un sistema económico que pone la esperanza de los pobres en manos de las ganancias de los millonarios.  Que históricamente lo único que señala es la ilimitada voracidad de los ricos y el amargo devenir de los que menos tienen.

En efecto, estas graves condiciones ambientales han hecho crecer el número de pobres en cientos de miles. Aunque, por otro lado, hay otros que aseguran que la tragedia se constituye en una gran oportunidad para las grandes empresas constructoras y habitacionales.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.