María Corina Machado, devaluada por la realidad

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Aram Aharonian

Tras la entrada del ejército estadounidense en Caracas y la detención del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero, algunos venezolanos y muchos dirigentes derechistas de Europa y Estados Unido esperaban que María Corina Machado se convirtiera en la nueva líder de Venezuela.  Quizá desconocían que en su propio país no gozaba de demasiada simpatía, pese a la campaña que le hacían desde Washington y Madrid y que la llevó hasta a recibir un por demás inmerecido Premio Nobel de la Paz, que finalmente dejó en manos de Trump, en su visita a Washington.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo esta semana en Manila que  María Corina Machado puede tener un rol en “la reconciliación” del país. “Estoy seguro de que ella puede tener un rol”, dijo el estadounidense sobre las conversaciones que el chavismo y la oposición comenzarán en agosto. Obviamente se abstuvo de decir cuál sería el papel asignado a ella.

Cuando Venezuela fue azotada por una serie de terremotos catastróficos en junio, la promocionada líder autoexiliada María Corina Machado quiso regresar a casa, tras casi seis meses en Washington, obnubilada por su incierto futuro político, aunque en los papeles hablaba del futuro de su país. 

María Corina Machado’s Nobel Peace Prize: A reading from the left ...Desde al menos 2002, cuando logró el apoyo del entonces presidente George Bush, «Maricori» trabajó para sostener el reconocimiento de Estados Unidos y otros aliados en el extranjero a su figura, más que a sus ideas. Incluso, el gobierno estadounidense financió desde entonces (por más de dos décadas) la organización Súmate, dirigida por Machado, que trabajaba en la manipulación de elecciones, no solo en Venezuela. María Corina, bordeando hoy los 60 años, es la mayor de las cuatro hijas del empresario Henrique Machado Zuloaga -vinculado con la industria siderúrgica venezolana y con las empresas Sivensa y Sidetur- y de la psicóloga Corina Parisca.

Pero cuando  Donald Trump anunció la invasión de Venezuela para apoderarse de su enorme riqueza petrolera, no mencionó a Machado ni siquiera la palabra «democracia». Claro, las enormes reservas petroleras de Venezuela era lo único que le importaba. «Vamos a lograr que el petróleo fluya como debe», afirmó. Y con María Corina fuera del país, donde pareciera que no muchos la quieren, y en aras de la sacrosanta «estabilidad», Trump dispuso que la hasta entonces  vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quedaría al mando.

Desde el 3 de enero, Trump ha sembrado dudas sobre su declarado compromiso de apoyar un gobierno «democrático» (que para él significa servil a Washington) en Venezuela, sin dar ningún calendario sobre cuándo podrían celebrarse las elecciones. Lo que queda en evidencia es que ha marginado de facto a Machado, quien durante mucho tiempo ha sido en EEUU y España el rostro maquillado de la promocionada resistencia al chavismo. Trump fue categórico: dijo que sería difícil para Machado liderar porque «no cuenta con el apoyo ni el respeto necesarios dentro del país».

Tras los terremotos en Caracas, Machado le dijo al Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio que ella había decidido regresar a su país, en interés de todos, sobre todo de EEUU. Algún periodista hasta escribió sobre su valentía… pero se quedó en Estados Unidos, aunque intentó acercarse a la isla de Curazao: las autoridades del país caribeño no autorizaron a su pequeño jet aterrizar allí.Se publican las imágenes de la reunión entre María Corina Machado y ...

El pueblo venezolano no le tiene simpatía, por ser heredera de la oligarquía rancia cuyos integrantes nunca trabajaron y tampoco invirtieron en empresas, solo vivieron haciendo «negocios» a costa de los gobiernos, bien sea en dictadura, tiranía o en democracia. En cuestión de ganancias no hay escrúpulos.

Lo único que hicieron los godos (la clase alta) fue recibir dádivas de los presidentes, tales como préstamos que no pagaban, concesiones petroleras, enormes extensiones de terrenos propiedad del estado, adquiridos a precio de remate, y un sinnúmero de beneficios. Lo más notorio fue la explotación inmisericorde a la que sometían a sus peones y obreros con salarios de miseria.

El pueblo venezolano no quiere que  María Corina lo gobierne, pese a lo que diga cierta prensa extranjera. No es verdad que sea demócrata, ni tampoco le interesa la libertad, más bien, es todo opuesto a lo que ella pregona, ya que estuvo comprometida en varias intentonas de golpes de estado, primero contra Hugo Chávez y luego contra Nicolás Maduro, a pesar que ambos presidentes fueron elegidos en elecciones libres, universales, directas y secretas.  Maricori estuvo en las intentonas golpistas junto a desplazados dirigentes de la derecha como Julio Borges, Henrique Capriles Radonski, Juan Guaidó, Antonio Ledesma o Leopoldo López, cuya finalidad era derrocar los gobiernos democráticos.

Hasta que llegó el 3 de enero y Trump bombardeó Caracas, secuestró al presidente y su esposa y se apoderó de las riquezas petroleras y mineras del país, con la bendición de María Corina Machado.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)