Las opiniones de Marco Rubio son de terror

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Aram Aharonian

Al inaugurar la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, retrotrajo el presente a la era del comunismo hirsuto, el macartismo y la guerra fría, con una retahila de falsedades, basada en hechos descontextualizados y cifras sin verificar.

 Su finalidad era convertir a lo que llamó “izquierda radical” (marxistas, comunistas, socialistas, anarquistas, anticapitalistas, antimperialistas, antifascistas, demócratas centristas, categorías todas funcionales a la agenda de la ultraderecha trumpista) en un “enemigo” esencialmente violento y ajeno a la “civilización occidental”.

La omisión del terrorismo de derecha no fue un detalle, sino el corazón del dispositivo. Para el cubano-estadounidenses, llegó “el momento de aplastar este mal para siempre”. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante un discurso en Washington, el 16 de julio pasado (Reuters)

Esa trampa semántica, encarnada en lo que denominó “terrorismo político de extrema izquierda trasnacional”, reivindica otra matriz fascista que convierte a un campo político heterogéneo en un “mal” existencial a exterminar, y donde la violencia cumple una función purificadora o redentora contra quienes se consideran “obstáculos”.   Esto remite a Adolfo Hitler, cuando dijo: “Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad. 

 Rubio anunció que Estados Unidos designará a más grupos de izquierda como organizaciones terroristas. Asimismo, el jueves, el Departamento de Estado anunció nuevas restricciones de visa dirigidas a quienes denomina «miembros de grupos terroristas de extrema izquierda y otros grupos afines».

El encuentro fue acompañado de la publicación de un documento del Departamento de Estado sobre el mismo tema, donde se habla de un terrorismo de izquierda transnacional que “ataca a ciudadanos privados, funcionarios gubernamentales, policías y agentes de seguridad, empresas e infraestructura crítica en todo el mundo”. Con datos en extremo imprecisos y mezclando situaciones de muy diverso tenor ocurridas en Europa y Estados Unidos, presentó una línea de continuidad entre los movimientos armados de los años ’60 y ’70 (fundamentalmente latinoamericanos) y estos hechos difusos, dando por hecho que algo así como el “terrorismo de izquierda” efectivamente existe.

Rubio dijo que “debemos identificar y mapear esta amenaza, así como reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla, tal como lo hemos hecho juntos anteriormente”. En América Latina, estas palabras suponen una reivindicación abierta de las dictaduras militares del siglo XX y de mecanismos de coordinación represiva como el Plan Cóndor. 

terrorismo de estado argentina
Las víctimas del terrorismo de Estado tienen su monumento en Buenos Aires.

Con el mismo argumento, esa “arquitectura antiterrorista” desencadenó procesos de terrorismo de Estado y genocidios en toda América Latina. La amenaza de Rubio es bastante explícita: Washington parece estar dispuesto a repetir esa violencia estatal extrema y las gravísimas violaciones de derechos humanos que tuvieron como consecuencia miles de muertos y desaparecidos.

Está claro que el primer foco de esta persecución política es la protesta y la organización social, especialmente las que se asocian a diversas formas de acción directa. Tanto en Estados Unidos como en Europa hay una tendencia en los últimos años a clasificar como terroristas o extremistas violentos a manifestantes o activistas que implementan tácticas de acción directa que, en algunos casos, generan algún daño a la propiedad. Estos hechos son encuadrados, perseguidos y juzgados como casos de “seguridad nacional”, señala el argentino Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

El corrimiento hacia la extrema derecha y la consiguiente instrumentalización política de la definición de «terrorismo» es una característica del actual gobierno de EEUU y de varios de sus aliados en la región. En mayo de este año, se publicó la nueva estrategia antiterrorista estadounidense, en la que se distinguen tres grandes grupos de terroristas: los “narcoterroristas y pandillas transnacionales”, los “terroristas islamistas históricos” y los “extremistas violentos de izquierda, incluidos anarquistas y antifascistas”. 

No se incluye el terrorismo de extrema derecha como objeto de preocupación, aun cuando los hechos de violencia más graves que ocurrieron en Estados Unidos, salvando los atentados del 11 de septiembre de 2001, fueron protagonizados por supremacistas blancos u otras variantes de extrema derecha.

Pero, dado el contenido del discurso de Rubio, con sus arengas antimarxistas y contra la izquierda en general, todo indica que la persecución se podría extender a los grupos opositores y no solo a los grupos de acción directa. De hecho, funcionarios del gobierno de Trump se han referido muchas veces al propio Partido Demócrata (insospechado de marxismo) como una “organización extremista”.

Semántica del terror

«La semántica del terror, expresada por Norman Chomsky en 1979 y esbozada por Rubio remite, en su proyección exterior, a sangrientos episodios del pasado como el Plan Cóndor −la alianza clandestina de las dictaduras del Cono Sur con la asesoría y complicidad de Estados Unidos para el exterminio de la disidencia política mediante la práctica de la tortura, las ejecuciones sumarias extrajudiciales y la desaparición forzada−, la guerra de Vietnam y el uso de los campesinos de Indochina como conejillos de Indias para una tecnología militar entonces en desarrollo,”, señala el analista Carlos Fazio.

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum rechazó de manera tajante las declaraciones “desafortunadas y sin sustento” del director de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terry Cole, quien la última semana aseguró que los cárteles del narcotráfico y el gobierno mexicano “son lo mismo”.  

La mandataria enfatizó que las palabras de Cole tienen motivaciones políticas y no responden a la realidad, pues la histórica disminución de la violencia, los decomisos de estupefacientes y los golpes a las estructuras criminales desmienten por sí mismos la noción de una identidad entre autoridades y criminalidad. 

Sheibaum recordó algunos de los escándalos de connivencia con el narco que han salpicado a la DEA e instó a la agencia a centrar su atención dentro de Estados Unidos, donde tiene lugar la mayor operación de venta de drogas del planeta. “¿Quién la vende? ¿Cómo la venden? ¿Cómo la distribuyen? ¿Cómo lavan el dinero? Eso es algo que la DEA debería estar investigando”, indicó la titular del Ejecutivo mexicano.

Hoy, el mundo mira azorado el genocidio y la limpieza étnica de israelíes en Gaza, el bloqueo criminal estadounidense y el castigo colectivo contra Cuba o el asesinato de niñas y los ataques contra la población civil y la infraestructura crítica de Irán, pese a lo cual no logran ganarle la guerra a “esos hombres del turbante”. 

El presidente Donald Trump denunció la semana pasada que el gran historiador Howard Zinn –junto con otros progresistas– tiene la culpa de desorientar y engañar a generaciones de estudiantes al adoctrinarlos con nociones izquierdistas y antipatrióticas y llamó a defender el legado de la fundación de Estados Unidos y enseñar a nuestros hijos la verdad sobre el país. “Nuestra misión es defender el legado de la fundación de Estados Unidos… tenemos que sacar la telaraña de mentiras en nuestras escuelas y aulas, y enseñarle a nuestros hijos la verdad magnífica sobre nuestro país… y que son los ciudadanos de la nación más excepcional en la historia del mundo”, declaró Trump.

Están equiparando a grupos políticos de Estados Unidos y del extranjero con grupos como Al Qaeda y el ISIS ”, afirma el periodista independiente Ken Klippenstein, quien ha seguido de cerca la designación del activismo de izquierda como terrorismo por parte de la administración Trump.

“Este intento de designar a grupos de izquierda como terroristas extranjeros, utilizando términos tan generales como ‘antifa’, les permitirá perseguir a personas que no cometen actos de violencia, sino que simplemente participan en el proceso político”, añade el ex agente especial del FBI Mike German.protesta de Antifa

El canciller uruguayo Mario Lubetkin, consultado sobre las recientes declaraciones Rubio, quien sostuvo que “el terrorismo de extrema izquierda representa hoy una amenaza única y distintiva” y mencionó, entre otros grupos, al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, señaló que “está de más decir que nosotros no admitimos que se trate a ninguna fuerza de este gobierno de esa manera. Es de sentido común.  Opino es que, escuchando las palabras del secretario de Estado y otros sobre el tema del combate al crimen organizado, estamos en las antípodas, claramente”, afirmó el canciller uruguayo. 

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)