Bolivia: Protesta generalizada contra el gobierno de Rodrigo Paz
Boris Acosta Reyes
Las protestas de varios sectores de Bolivia contra el gobierno del presidente conservador Rodrigo Paz se intensificaron con al menos 67 bloqueos de carreteras y el comienzo de una marcha, que promete recorrer cientos de kilómetros, y manifestaciones en el centro de La Paz, en medio de una grave crisis económica. Los reclamos al gobierno incluyen aumentos salariales, la estabilización de la economía y la no privatización de empresas públicas.
Hay decenas de cortes de ruta en varios puntos del país, en el contexto de la grave crisis económica. Desde hace dos semanas, obreros, campesinos, docentes, indígenas y transportistas presionan al mandatario Rodrigo Paz, en el poder desde noviembre. Los pedidos van desde aumentos salariales, la estabilización de la economía y la no privatización de empresas públicas. Bolivia pasa por su peor trance económico en cuatro décadas, con una inflación interanual de 14 por ciento a abril.

Los bloqueos en el país, principalmente en el departamento de La Paz, en alrededor de 40 regiones, se mantienen sin variación, a pesar de las amenazas de la Policía por intervenir y la falta de atención a las demandas de las organizaciones sociales.
Este jueves, una larga marcha de mineros llegó hasta el centro de La Paz, donde chocaron con la Policía. La Policía lanzó gases contra los manifestantes, quienes respondieron con petardos y derribando las barreras de seguridad que se habían instalado en la zona donde se produjo la protesta, cerca de la casa de gobierno.
El gobierno se reunió con el magisterio urbano y rural, pero no logró evitar las movilizaciones de este sector y a pesar de que se abrogó la ley 1720 los indígenas continúan en vigilia y la Central Obrera Boliviana, los campesinos, mineros y otros sectores se mantiene la exigencia de la renuncia de Rodrigo Paz. Decenas de mineros llegaron a El Alto para sumarse a las medidas de presión de las organizaciones sociales y hoy participarán de los bloqueos, marchas y movilizaciones en la sede de gobierno.
A los reclamos de muchos sectores también se suman movimientos de grupos afines al expresidente Evo Morales, quien actualmente se encuentra en rebeldía, luego de no presentarse al juicio en su contra en el que se lo acusa de trata de personas. Por eso la Justicia ya solicitó su captura, aunque es difícil que se concrete, porque Morales está en su feudo del Chapare, en el Trópico de Cochabamba, una zona de difícil acceso y que además es custodiada por miles de seguidores del exmandatario.
La conflictividad social se amplifica con los bloqueos de rutas impulsados por campesinos, organizaciones indígenas y sindicatos, que han provocado demoras en el transporte de alimentos, medicamentos y oxígeno hospitalario. El grupo de campesinos aymaras conocido como los “Ponchos Rojos” mantiene cierres de caminos y marchas hacia la vecina ciudad de El Alto.
El gobierno atribuyó parte de la desestabilización al expresidente Evo Morales: el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo la calificó como un “bloqueo político… con fines de desestabilización”. Morales respaldó las movilizaciones desde su cuenta en la red social X, sosteniendo que “mientras no se aborden las reivindicaciones estructurales, como las relativas al combustible, la comida y la inflación, la revuelta no se detendrá”.
El exmandatario añadió que los protestantes actúan motivados por la “rabia contra un gobierno que traicionó a sus electores”. La crisis política se agrava además por una nueva orden judicial para que Morales comparezca ante la justicia por un caso de presunto abuso, lo que ha incentivado marchas de sus seguidores hacia la capital, sumándose a una escalada de protestas simultáneas que cuestionan la gobernabilidad del país.
Ante las movilizaciones y bloqueos en el país, el alcalde de Cochabamba, el excandidato presidencial Manfred Reyes Villa, pidió al presidente Rodrigo Paz que ponga orden y mano dura, porque considera que existe un movimiento subversivo. Reyes Villa considera que una eventual renuncia del mandatario no es la solución, porque abriría el camino a “gente subversiva”.
«Ya se ha dejado de lado el tema de pliegos, peticiones sectoriales. Acá hay un pedido único de parte del pueblo movilizado, que es el alejamiento y la renuncia del presidente», expresó Mario Argollo, máximo representante de la central obrera COB, sobre la escalada de las demandas de los manifestantes.
Entre tanto, el secretario de Justicia de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Severo Marca, dijo que el anuncio de operativos de desbloqueo por parte de la Policía y al estado de apronte de las Fuerzas Armadas, cualquier hecho de violencia que se registre será responsabilidad del Gobierno.

El dirigente demandó evitar enfrentamientos con los sectores movilizados y aseguró que las organizaciones continuarán con sus medidas de presión y están dispuestas a mantener la protesta pese a las posibles intervenciones. Por su parte, la Central Obrera Departamental (COD) y los Fabriles de Cochabamba iniciaron este jueves a un paro movilizado con bloqueos en calles y avenidas, exigiendo también la renuncia de Paz Pereira y atención a las demandas laborales.
La Federación de Fabriles, por su lado, instruyó la participación del 100% de sus bases en las movilizaciones, exigiendo respeto al fuero sindical, cumplimiento de la Ley General del Trabajo, estabilidad laboral y la renuncia del ministro de Trabajo.
Protestas generalizadas
Los conflictos se mantienen en el país en medio de tensiones extremas, falta de alimentos en La Paz y protestas contra el gobierno por no atender las demandas, a pesar del tiempo transcurrido, desde principios de mayo. Los campesinos, sobre todo de las 20 provincias del departamento de La Paz, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, debido a que no cumplió con las promesas realizadas durante su campaña electoral con ese sector.
“Queremos que se vaya, ya no queremos diálogo”, dijo el dirigente campesino Jaime Condori, mientras el vocero presidencial José Luis Gálvez denunció un proceso de conspiración y ha descartado la renuncia del presidente Paz.
La Central Obrera Boliviana (COB), por su parte, se quejó de falta de atención a su pliego petitorio de 211 demandas, entre las principales un aumento salarial para todos los trabajadores del 20 por ciento y el compromiso de no privatizar las empresas del estado. El gobierno ya rechazo un incremento de salarios. Los maestros, tanto urbanos y rurales, también presentaron sus pliegos petitorios, entre los que se destaca un incremento de salarios, pero el gobierno les propuso un bono de 1.500 bolivianos, que sectores de La Paz se adelantaron a rechazar.
Los choferes también se encuentran en protesta y participan en movilizaciones junto a las juntas de vecinos de El Alto, en rechazo a la gasolina basura, los actos de corrupción en el gobierno, la privatización de las empresas del estado, entre otras. Los cooperativistas mineros y los del estado también advirtieron con acciones de lucha y movilizaciones y anunciaron que se unirán a los bloqueos de carreteras, en demanda de la provisión permanente de combustible de buena calidad.
Los indígenas de Pando y Beni definirán si retornan a sus regiones o se mantienen en la sede de gobierno, apoyando las protestas de los sectores, después de que anoche el presidente Rodrigo Paz abrogará la ley 1720 y anunciará una nueva ley de consenso.
Por lo pronto, el presidente Rodrigo Paz llamó al diálogo en medio del desabasto de alimentos y artículos de primera necesidad, que afecta a las principales ciudades. Las protestas tienen su foco central en las ciudades de La Paz, sede del gobierno, y El Alto, que alberga el principal aeropuerto internacional, ambas paralizadas y sin conexión vial con el resto del país.
Maestros, mineros, fabriles, campesinos, choferes de transporte pesado y otros sectores articulados por la Central Obrera Boliviana exigen la abrogación de la Ley de Reconversión de Tierras y protestan por la importación de combustible contaminado que dañó vehículos.
“Los salarios ya no nos alcanzan para nada porque el costo de la vida se ha disparado”, se quejó Claudia López, de 43 años, docente en una escuela rural. “Hay extranjeros varados, gente enferma, no llegan los alimentos a nuestro departamento y quienes están sufriendo son los más necesitados, los más pobres, aseveró el comandante general de la Policía, Mirko Sokol.
Durante los seis meses que lleva al frente del país, Paz aplicó un recorte de subsidios a los carburantes, incrementó 20 por ciento el salario mínimo y autorizó a los bancos la devolución de ahorros en dólares, retenidos desde 2023. “La economía se está recuperando y otros quieren frenar, eso genera desempleo, aumento en la canasta familiar, son los bloqueadores los que aumentan el precio de los productos y que generan desempleo”, manifestó Rodrigo Paz en un mensaje difundido en redes sociales. “Bolivia necesita reconciliar. Requiere certidumbre. Trabajar junta y dialogar”, añadió.
El gobierno boliviano intenta cubrir el déficit de artículos básicos provocado por los bloqueos, con un operativo aéreo que contempla al menos tres vuelos diarios durante los próximos días para asegurar el ingreso de más productos de la canasta familiar a La Paz, como carne y hortalizas, hasta que se restablezca el tránsito terrestre.
*Sociólogo y periodista boliviano, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)