El Tribunal Supremo permite que Trump pueda diluir el voto negro

Golpe a medio siglo de lucha por la igualdad en EEUU

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El Tribunal Supremo de Estados Unidos desactivó este miércoles una parte esencial de la Ley del Derecho al Voto de 1965, una de las grandes conquistas de la era de los derechos civiles. En una votación (6-3) en la que el bloque conservador hizo valer su supermayoría, el tribunal dio la razón a los demandantes contra el Estado de Luisiana por haber creado un segundo distrito de mayoría negra. Para ello, sus legisladores se ampararon en la sección segunda de la norma, que quedó cercenada con el fallo del alto tribunal.

El congresista Cleo Fields
La decisión abre la puerta a que los republicanos se apresuren a rediseñar distritos electorales en poder de sus rivales, especialmente en el sur del país. Son los que aquí se conocen como de “mayoría minoritaria”, al tratarse de circunscripciones en las que un grupo minoritario en la composición demográfica del conjunto del país, por ejemplo, los afroamericanos, representa más del 50% de la población.
La Iniciativa de Justicia Igualitaria (EJI) advierte en un comunicado cuán grave es la decisión del Supremo al desactivar la sección segunda, ya que esta blindó a las minorías ante los intentos de diluir el peso de su voto. «La sección 2 aborda la dilución del voto por motivos raciales, una táctica comúnmente utilizada para reducir el poder de los votantes negros en el sur tras la Ley de Derechos Electorales.
Medio siglo de lucha por la igualdad acaba de recibir un golpe desde el lugar que debería protegerla. Y cuando un tribunal permite que el poder dibuje el mapa para que algunas voces valgan menos, ya no está interpretando la democracia: está enseñando dónde quiere enterrarla.

John Lewis in MemphisLa Ley del Derecho al Voto, impulsada por el senador John Lewis (1940-2020), supuso un gran avance en la reconciliación de un país con un doloroso pasado esclavista en el que la discriminación racial pervivió en grandes porciones de su territorio durante décadas, tras el fin de la Guerra de Secesión. La ley, que ha estado en el punto de mira de los conservadores durante décadas, prohibió también las prácticas electorales discriminatorias, como exigir pruebas de alfabetización para votar o la aplicación de impuestos para el sufragio.

Durante 60 años ha contribuido en gran medida a aumentar la representación de las minorías en los cargos estatales y federales. Tuvo, además, consecuencias inmediatas: según cuenta Ari Berman en su libro (titulado como un famoso discurso de Martin Luther King) Give Us The Ballot. The Modern Struggle for Voting Rights in America (Dennos la papeleta. La lucha moderna por el derecho al voto en Estados Unidos. Picador, 2015), “hizo que el número de votantes negros registrados en los Estados del Sur pasara del 31% al 73%, y que los representantes afroamericanos crecieran en todo el país de 500 a 10.500”.

Este Supremo es el mismo que hace un par de años dio un golpe mortal a la discriminación racial positiva en las universidades con una sentencia que anuló los sistemas de selección de las de Harvard y Carolina del Norte. En la práctica, puso fin a décadas en las que se favoreció principalmente a estudiantes negros y latinos con la idea de que los centros educativos debían darles más oportunidades en interés de una sociedad, y de unos centros de poder, más diversos.

Cuando los estados ya no podían negar el voto a los afroamericanos, utilizaron mapas electorales y sistemas de elección general para dar poca o ninguna importancia a los votos de los ciudadanos pertenecientes a minorías», escribe en su comunicado la EJI.

La sentencia, que supone un revés a más de medio siglo de luchas por la igualdad, también amenaza con cambiar las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre. En las legislativas de este año, los sondeos ya no solo proyectan que Trump pueda perder el control de la Cámara de los Representantes, sino también del Senado. Algo que, si sucediera, podría abrir la puerta a que los demócratas pudieran intentar avanzar un nuevo impeachment (su tercero ya) contra él.
**Politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Con aportes de Iker Seisdedos  y Antonia Crespi Ferrer