Mundial de Fútbol 2026: la jugada de Trump para lavar la imagen de EEUU
Con la ayuda de la FIFA de Gianni Infantino
Laura Anido
Human Rights Watch alerta de que el Mundial que se celebrará en EEUU, México y Canadá corre el riesgo de convertirse en una herramienta de blanqueo de las políticas del trumpismo. Donald Trump utilizará el torneo para tener una cobertura mediática positiva y dejar en un segundo plano su apoyo al genocidio en Gaza y la guerra en Irán.
El fútbol volverá a ocupar el centro de la atención internacional con la celebración del Mundial masculino este junio, aunque esta edición nace rodeada de una tensión que trasciende lo deportivo. Estados Unidos, principal país anfitrión, llega al torneo en un escenario marcado por su implicación en la guerra con Irán, lo que hace que la Copa Mundial empiece a perfilarse como algo más que un torneo.

A medida que se acerca el pitido inicial, las organizaciones y expertos alertan de que el campeonato podría convertirse en un escaparate de sportswashing, es decir, cuando los gobiernos utilizan grandes eventos deportivos para blanquear su reputación mientras cometen graves abusos de derechos humanos en su país o en el extranjero.
«La organización de este tipo de eventos siempre han servido para lavar la imagen de gobiernos o para esconder debajo de la alfombra situaciones internacionales sangrantes. Los casos más recientes los tendríamos en la construcción de estadios en Qatar con mano de obra esclava, la destrucción de favelas en Brasil para ‘limpiar’ las ciudades o la organización del Mundial en Rusia tras la invasión de Crimea», explica Jon Salvador, analista de El Orden Mundial.
Después de estas crisis de derechos humanos en los anteriores campeonatos, la FIFA prometió un giro histórico, convertir el Mundial de EEUU, México y Canadá en el primero con una estrategia de derechos humanos adoptando los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos.

Una promesa que está lejos de cumplirse, según la última guía publicada por Human Rights Watch, en la que alerta de que el Mundial 2026 corre el riesgo de convertirse en una vitrina perfecta de sportswashing para el actual gobierno estadounidense. «Trump se va a valer de este torneo para tener una cobertura mediática positiva del país y de su Administración y dejar en un segundo plano que ha estado apoyando el genocidio en Gaza, comenzado una guerra sin sentido contra Irán o que lleva expulsando indiscriminadamente a migrantes del país», asegura el analista.
El experto añade que este contexto se suma a un año electoral clave, con las elecciones de medio mandato en el horizonte, lo que convierte al Mundial en una potente herramienta de propaganda. Además, nueve de las once sedes estadounidenses están gobernadas por el Partido Demócrata, «Trump puede amenazar con un cambio de sede a los alcaldes que no cumplan con sus deseos. Y, todo ello, con la complicidad del presidente de la FIFA, Gianni Infantino», señala.

Una sintonía entre Infantino y Trump que la FIFA no disimula. En diciembre, la federación de federaciones otorgó a Donald Trump el primer Premio de la Paz de la organización por su supuesta «acción extraordinaria» en favor de la paz mundial, pese a que, como denuncia Amnistía Internacional, su gobierno «ha tratado activamente de desmantelar y dejar sin financiación los mecanismos de cooperación internacional».
La organización también recuerda que, tras recibir el galardón, el magnate ha incurrido en actos de agresión en Venezuela, ordenado ataques aéreos que constituirían ejecuciones extrajudiciales en América Latina y participado, junto a Israel, en ofensivas a gran escala contra Irán que han causado víctimas civiles.
Para Human Rights Watch, el premio parece diseñado a medida para Trump, quien, según la organización, quedó decepcionado cuando la líder opositora venezolana María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre en lugar de él. Denuncia, además, la ausencia total de transparencia en el proceso, ya que no se han hecho públicos ni los nominados, ni el jurado, ni los criterios de selección.
Jon Salvador subraya que a Trump le interesa especialmente mantener esta relación estrecha con la FIFA como herramienta de proyección política interna, no solo en el Mundial masculino de 2026, sino también con el Mundial de Clubes del año pasado y los mundiales femeninos de clubes y selecciones en 2028 y 2031, respectivamente. «El objetivo es vincular la organización de estos eventos al supuesto éxito de su administración. Para ello, es clave la presencia constante en el antes, durante y después del campeonato», afirma.
Por ello, HRW ha instado a la FIFA a promover una «tregua de ICE», es decir, un compromiso público de las autoridades para evitar operativos migratorios en los partidos y sus alrededores. La FIFA, por su parte, ha puesto en marcha un sistema de visado acelerado denominado «FIFA Pass» para aficionados que ya tienen su entrada para ver los partidos. Sin embargo, Amnistía Internacional advierte de la falta de claridad sobre su aplicación, los criterios de acceso y las garantías reales que ofrecerá. «Esa falta de transparencia genera incertidumbre, porque no sabemos si realmente va a servir como mecanismo de protección o si será algo simbólico sin capacidad de corregir las restricciones existentes”, señala De las Heras.
Canadá y México, también en el punto de mira
Las preocupaciones no se limitan a Estados Unidos. La organización también subraya que en los otros dos países anfitriones persisten vulneraciones de derechos humanos. «En Canadá la preocupación fundamental es la posibilidad de que se lleven a cabodesalojos de personas sin hogar en las inmediaciones de los estadios donde vaya a haber partidos», señala el portavoz de Amnistía Internacional.
También señalan que Canadá ha presentado al Parlamento una legislación que restringiría aún
más el derecho a solicitar asilo y rechazan el acuerdo que tiene con Washington, basado en que las personas deben solicitar asilo en el primer país «seguro» al que llegan, lo que permite a Canadá devolver a solicitantes de asilo a EEUU, donde consideran que los migrantes pueden sufrir discriminación, detención arbitraria y asistencia jurídica limitada.
HRW también denuncia que el Congreso mexicano aprobase una ley que otorga a las autoridades poderes prácticamente ilimitados para acceder a información sobre la población sin autorización judicial, lo que afecta a la libertad de prensa. Además, miles de personas siguen desapareciendo en México cada año. «El registro total desde 1952 ya supera las 130.000 personas desaparecidas. Las autoridades no han adoptado medidas suficientes para prevenir estas desapariciones ni para garantizar que los responsables rindan cuentas», sostiene la organización.

Por otra parte, destaca que Infantino nunca ha tenido problema con relacionarse con otros líderes autocráticos, como su amistad con Vladimir Putin o la cercanía con el emir catarí, Al Thani. «Su propósito final es que este mundial sea un torneo histórico, por asistencia y seguimiento, y ser recordado como el organizador del mismo. Además, EEUU representa un jugoso mercado para los negocios de la FIFA.
Un país en el que el fútbol no ha sido tan popular históricamente, pero que ahora muestra su potencial forma de inversiones, derechos televisivos y grandes fondos que compran equipos de la MLS. Infantino ve en Estados Unidos al nuevo rey del fútbol mundial», añade.
El Mundial
El fútbol volverá a ocupar el centro de la atención internacional con la celebración del Mundial masculino este junio, aunque esta edición nace rodeada de una tensión que trasciende lo deportivo. Estados Unidos, principal país anfitrión, llega al torneo en un escenario marcado por su implicación en la guerra con Irán, lo que hace que la Copa Mundial empiece a perfilarse como algo más que un torneo.

A medida que se acerca el pitido inicial, las organizaciones y expertos alertan de que el campeonato podría convertirse en un escaparate de sportswashing, es decir, cuando los gobiernos utilizan grandes eventos deportivos para blanquear su reputación mientras cometen graves abusos de derechos humanos en su país o en el extranjero.
«La organización de este tipo de eventos siempre han servido para lavar la imagen de gobiernos o para esconder debajo de la alfombra situaciones internacionales sangrantes. Los casos más recientes los tendríamos en la construcción de estadios en Qatar con mano de obra esclava, la destrucción de favelas en Brasil para ‘limpiar’ las ciudades o la organización del Mundial en Rusia tras la invasión de Crimea», explica a Público Jon Salvador, analista de El Orden Mundial.
Después de estas crisis de derechos humanos en los anteriores campeonatos, la FIFA prometió un giro histórico, convertir el Mundial de EEUU, México y Canadá en el primero con una estrategia de derechos humanos adoptando los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos.
El experto añade que este contexto se suma a un año electoral clave, con las elecciones de medio mandato en el horizonte, lo que convierte al Mundial en una potente herramienta de propaganda. Además, nueve de las once sedes estadounidenses están gobernadas por el Partido Demócrata, «Trump puede amenazar con un cambio de sede a los alcaldes que no cumplan con sus deseos. Y, todo ello, con la complicidad del presidente de la FIFA, Gianni Infantino», señala.

Una sintonía entre Infantino y Trump que la FIFA no disimula. En diciembre, la federación de federaciones otorgó a Donald Trump el primer Premio de la Pazde la organización por su supuesta «acción extraordinaria» en favor de la paz mundial, pese a que, como denuncia Amnistía Internacional, su gobierno «ha tratado activamente de desmantelar y dejar sin financiación los mecanismos de cooperación internacional». La organización también recuerda que, tras recibir el galardón, el magnate ha incurrido en actos de agresión en Venezuela, ordenado ataques aéreos que constituirían ejecuciones extrajudiciales en América Latina y participado, junto a Israel, en ofensivas a gran escala contra Irán que han causado víctimas civiles.
Para Human Rights Watch, el premio parece diseñado a medida para Trump, quien, según la organización, quedó decepcionado cuando la líder opositora venezolana María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre en lugar de él. Denuncia, además, la ausencia total de transparencia en el proceso, ya que no se han hecho públicos ni los nominados, ni el jurado, ni los criterios de selección.
FIFA como herramienta de proyección política interna, no solo en el Mundial masculino de 2026, sino también con el Mundial de Clubes del año pasado y los mundiales femeninos de clubes y selecciones en 2028 y 2031, respectivamente. «El objetivo es vincular la organización de estos eventos al supuesto éxito de su administración. Para ello, es clave la presencia constante en el antes, durante y después del campeonato», afirma.Por otra parte, destaca que Infantino nunca ha tenido problema con relacionarse con otros líderes autocráticos, como su amistad con Vladimir Putin o la cercanía con el emir catarí, Al Thani. «Su propósito final es que este mundial sea un torneo histórico, por asistencia y seguimiento, y ser recordado como el organizador del mismo. Además, EEUU representa un jugoso mercado para los negocios de la FIFA. Un país en el que el fútbol no ha sido tan popular históricamente, pero que ahora muestra su potencial en forma de inversiones, derechos televisivos y grandes fondos que compran equipos de la MLS. Infantino ve en Estados Unidos al nuevo rey del fútbol mundial», añade.
Aunque el campeonato contará por primera vez con tres anfitriones, será en EEUU donde se jueguen la gran mayoría de los partidos, 78 de ellos- incluidos la semifinal y final- frente a los 13 que se jugaran tanto en Canadá como en México.
Abusos contra las personas migrantes
Esto se produce en un contexto marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias de EEUU y sus posibles efectos sobre quienes participen o asistan al evento. HRW advierte de que aficionados en estadios o fan zones podrían ser sometidos a controles si son percibidos como migrantes por su apariencia o por el idioma que hablen. Estas medidas se enmarcan en un refuerzo más amplio de la seguridad y de las restricciones de viaje, con impacto directo en aficionados, periodistas e incluso jugadores.
Las restricciones no terminan ahí. Las autoridades también examinarán las redes socialesde solicitantes de visado o asilo en busca de posibles señales de «antiamericanismo». «Cualquier persona que haya publicado en redes sociales contenido crítico con las autoridades estadounidenses podría ver denegado su visado», añade de las Heras.

El antecedente más reciente, la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025 en Los Ángeles, refuerza estas preocupaciones. La ONG tiene constancia de que, durante el evento, se produjeron redadas en barrios mayoritariamente latinos, donde agentes de ICE llegaron a separar familias y ejecutar deportaciones, incluso en casos de personas con derecho a solicitar asilo. En uno de los episodios, un padre que había acudido con sus hijos a la final fue detenido en el propio estadio y posteriormente deportado, mientras el público celebraba en las gradas.
Por ello, HRW ha instado a la FIFA a promover una «tregua de ICE», es decir, un compromiso público de las autoridades para evitar operativos migratorios en los partidos y sus alrededores. La FIFA, por su parte, ha puesto en marcha un sistema de visado acelerado denominado «FIFA Pass» para aficionados que ya tienen su entrada para ver los partidos. Sin embargo, Amnistía Internacional advierte de la falta de claridad sobre su aplicación, los criterios de acceso y las garantías reales que ofrecerá. «Esa falta de transparencia genera incertidumbre, porque no sabemos si realmente va a servir como mecanismo de protección o si será algo simbólico sin capacidad de corregir las restricciones existentes”, señala De las Heras.
Canadá y México, también en el punto de mira
Las preocupaciones no se limitan a Estados Unidos. La organización también subraya que en los otros dos países anfitriones persisten vulneraciones de derechos humanos. «En Canadá la preocupación fundamental es la posibilidad de que se lleven a cabo desalojos de personas sin hogar en las inmediaciones de los estadios donde vaya a haber partidos», señala el portavoz de Amnistía Internacional.
También señalan que Canadá ha presentado al Parlamento una legislación que restringiría aún más el derecho a solicitar asilo y rechazan el acuerdo que tiene con Washington, basado en que las personas deben solicitar asilo en el primer país «seguro» al que llegan, lo que permite a Canadá devolver a solicitantes de asilo a EEUU, donde consideran que los migrantes pueden sufrir discriminación, detención arbitraria y asistencia jurídica limitada.
Mientras que en el caso de México el panorama sigue marcado por la violencia generalizada, la impunidad y riesgos estructurales para periodistas, defensores de derechos humanos, migrantes y personas en situación de vulnerabilidad. El país tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo, entre las que mantiene cifras especialmente elevadas de asesinatos de periodistas y defensores de derechos humanos.
HRW también denuncia que el Congreso mexicano aprobase una ley que otorga a las autoridades poderes prácticamente ilimitados paraacceder a información sobre la población sin autorización judicial, lo que afecta a la libertad de prensa.
Además, miles de personas siguen desapareciendo en México cada año. «El registro total desde 1952 ya supera las130.000 personas desaparecidas. Las autoridades no han adoptado medidas suficientes para prevenir estas desapariciones ni para garantizar que los responsables rindan cuentas», sostiene la organización.
*Periodista encargada de Derechos Sociales y Migraciones en ‘Público.es’. Graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Santiago de Compostela.