Palantir y el fin de la democracia tal como la conocemos

51

Sergio Rodríguez Lascano

Parecería que existe un consenso internacional sobre el carácter fascista del segundo régimen de Trump, sin embargo, toda analogía que busca confirmar una tesis busca aislar los elementos divergentes del fenómeno tal y como se está expresando, lo mismo que de los procesos de resistencia que se vivieron y que se viven. Por todo esto quisiera escribir algunas tesis que ubican los elementos de continuidad y de ruptura. Lo mismo que algunos aspectos que tienen que ver con la resistencia que se vive en el mundo, pero sobre todo en Estados Unidos, frente a este fenómeno.

1. Lo que estamos viviendo es un primer resultado del impresionante proceso de internacionalización de capital; tanto desde el punto de vista de la inversión, como de la deslocalización de los procesos productivos; como del surgimiento de un crecimiento desbordado del capital financiero (bancos de la sombra, Compañías Multinacionales de Inversión, crecimiento inusitado de las deudas de los diversos países, la llegada del capital del crimen organizado a los canales financieros internacionales, el creciente enriquecimiento de las empresas tecnológicas en comparación con las empresas industriales concebidas por el fordismo).

Esta internacionalización del capital no ha significado un aumento en los niveles de crecimiento de la economía (no se trata de que hayan desaparecidos los ciclos, pero una comparación entre los diversos ciclos largos de la economía nos permite ver que no hay equiparación entre los periodos de auge y sus altas tasas de crecimiento, con los periodos de auge del ciclo actual).

2. Esto permitió dos procesos que han marcado la conciencia social: un decrecimiento de la industrialización de los países, antes conocidos como desarrollados, y con ello una pérdida de referencia de clase en la sociedad como tal. La vieja idea que planteó Pier Paolo Pasolini de que el Partido Comunista Italiano era un país dentro de un país, se fue minando hasta desaparecer.

La vieja organización de los trabajadores europeos y norteamericanos se fue fracturando, hasta llegar el punto de que, en los barrios obreros de Francia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos, una parte importante de los trabajadores van a las urnas a votar por la extrema derecha (ya sea aquella que sin pudor se declara fascista o por la que hipócritamente se dice democrática, pero busca lo mismo que su hermana gemela). Pero esto va más allá de una cuestión electoral tiene como origen que su rabia, su ira, está siendo canalizada no contra el capital sino contra los migrantes, las mujeres, la población LGBTQIA+.

3. En paralelo un proletariado gigantesco ha crecido en lo que se conocía como países subdesarrollados (ahora llamados emergentes). Más de 3 mil millones de trabajadores se ubican en esa parte del mundo, muchos de ellos hace solamente 30 años eran campesinos que vivieron un proceso de despojo que empalidece a la que se vivió durante lo que se conoció como acumulación originaria.

Decenas de millones han tenido que emigrar a las megápolis o a ciudades que se construyen de la noche a la mañana. Ahí se está produciendo lo que se consume en casi todo el mundo, tanto en el terreno de los bienes salario, como en las materias primas auxiliares, como en los bienes de capital. Al mismo tiempo que ahí se encuentran las minas donde se ubican los bienes indispensables para el desarrollo de la tecno burguesía.

4. En los Estados Unidos, Trump aprovecho esa rabia para levantar su movimiento MAGA, ayudado por la creciente corrupción de los mandos demócratas. Esto permitió que por medio de las redes sociales se inundaran los hogares norteamericanos de informaciones falsas, campañas de odio contra los migrantes (los bad men), contra toda la casta política estadounidense (la cual evidentemente tenía grandes debilidades, no de lo que las acusaban, pero sí de muchas cosas, que la población vivía y odiaba y que hacía creíble cualquier exageración).

Elon Musk,

Siguiendo una especie de política budú, se crearon los muñecos a los que se exhibía para que la gente les clavara los alfileres. Miles de “influencers”, de expertos en comunicación, bajo el mando de tipejos como Steve Bannon o de expertos ubicados para eso por Elon Musk, se dieron a la tarea de engendrar el clima de odio necesario para generar una ola de apoyo a Trump. Era indispensable crear al enemigo a quien combatir.

5. Pero más allá de algunos intentos, como las del asalto al capitolio, no se crearon las guardias de asalto tipo las Sturmabteilung (Guardia de asalto SA) alemanas. Lo que queremos señalar es que no existe un movimiento social organizado que sea la base de sustentación de Trump y esa es su debilidad. A diferencia de lo que se llegó a señalar o pensar, esos norteamericanos desesperados no fueron convocados a salir a las calles a “limpiar” su barrio, ciudad, país, de migrantes.

Se prefirió usar a ICE como una especie de Schutzstaffel (Escuadrones de protección SS), buscando crear un estado policiaco, incluso se les envió a las olimpiadas de invierno y sin duda son el cuerpo represivo preferido de Trump. La diferencia con Alemania es que los SA habían realizado el trabajo de eliminar a las organizaciones de los trabajadores; mientras que las SS ya sólo dieron el golpe final, aparte de desaparecer a las SA en la noche de los cuchillos largos, en tanto el fascismo ya tenía el control del Estado.

6. Pero lo que se está viviendo en los Estados Unidos no es una derrota histórica de los trabajadores o de la sociedad civil en general. ICE ha sido el catalizador que ha permitido, no únicamente a los migrantes, pero a una parte importante de la sociedad americana, para movilizarse masivamente en contra de Trump, de MAGA y de toda su política, incluido ahí la política de guerra.

Fotografía publicada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos en su cuenta oficial en la red social X de caimanes con gorras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) frente a un centro de detención.

Y sobre todo sacar la conclusión más correcta de lo que es el verdadero objetivo de Donald Trump. Él no está dispuesto a dejar el gobierno en 2028 y muy probablemente no esté dispuesto que haya una elección que lo obligue a dejar el poder. El grito y las movilizaciones de No kings, van exactamente a la esencia del problema. Trump está dispuesto a todo para mantenerse en el poder, incluido acabar con el consenso democrático tan poderoso en la conciencia de los norteamericanos.

7. En la década de los 30, León Trotsky escribió en una frase lo que desde mi punto de vista era la definición más acertada de lo que era el fascismo. Mientras que la tercera internacional estalinista, por medio de Jorge Dimitrov, planteaba que el fascismo era la dictadura más abierta del capital financiero; Trotsky en cambio definía al fascismo como: “la eliminación de los gérmenes de democracia proletaria en el marco de la democracia burguesa”.

En el caso de Estados Unidos y el gobierno de Trump, podríamos parafrasear esa definición diciendo: el proceso de fascistización de la era Trump busca eliminar todo lo que ha existido como democracia social en el marco del capitalismo norteamericano. Se trata de eliminar todas las instituciones que se han creado a lo largo de la historia de ese país. Desde los derechos de ciudadanía por nacimiento, hasta los equal rights, pasando por el carácter federal del régimen político. Todo esto ha generado una reacción significativamente por parte de sectores fundamentales de la población norteamericana, no únicamente los migrantes, sino de sectores muy importantes de la población blanca y afroamericana.

Trump recibe a líderes de big tech para hablar de IA
Trump recibe a líderes de big tech para hablar de IA

8. Hasta ahora cuenta con el apoyo de la tecno burguesía, los hombres más ricos del mundo. Pero estos no tienen lealtades inamovibles. Ellos han sido los principales beneficiarios de la internacionalización del capital. En la práctica los elementos claves de lo que se conoció como neoliberalismo están intocadas, más allá de los gritos histéricos nacionalistas, en la práctica la deslocalización de capital se ha mantenido.

Cualquier política de @traer los procesos industriales a casa” significará, no únicamente miles de millones de dólares en pérdidas, por el diferencial salarial, los bajos impuestos de los países a los que se dirigen las inversiones y en general las facilidades que se ofrecen a éstas, sino porque en muchos casos no existe la mano de obra capaz de producir ese tipo de mercancías en los Estados Unidos.

Así lo ha señalado el presidente de Apple, Tim Cook: “China dejó de ser un país con mano de obra barata hace muchos años, esa no es la razón por la que vamos a China para producir. Las razones son las habilidades y la cantidad de personas especializadas en una misma ubicación…En Estados Unidos si reúnes a todos los ingenieros de herramientas (o ingenieros de precisión), no creo que pudieras llenar una habitación. En China podrías llenar varias canchas de fútbol” (Discurso ofrecido en el Fortune Global Forum 2017).

9. El Liberalismo o neoliberalismo como le decimos en América Latina, creo que de manera más acertada, no ha sido únicamente una política de deslocalización del capital y de la producción; de creación de cadenas de valor muy  intrincadas que permite que una mercancía tan pequeña como un Iphone tenga incorporada en su seno trabajo de diversos países.

 

Si bien el espacio es breve para entender el significado profundo del concepto, el llamado neoliberalismo no consiste en un simple modelo económico, se trata de una forma de organizar-desorganizar la vida de la gente; es decir, el conjunto de relaciones sociales, económicas, políticas, la forma de organizar-desorganizar al Estado, la ideología, la cultura, las relaciones internacionales, el comercio mundial y, desde luego, el concepto y la práctica de la guerra, lo que desemboca en el planteamiento de la guerra total.

El neoliberalismo no significó un descenso de la competencia, sino todo lo contrario. Ha sido de tal dimensión -esa forma de organizar el sistema- que las reacciones se manifestaron con el brote de una serie de partidos nacionalistas, fascistas o proto fascistas,  que vieron en esa dinámica de internacionalización el peligro para sus pequeñas fronteras nacionales.

10. Pero todo esto hubiera sido un poco anecdótico si en el terreno de la izquierda se hubiera elaborado una alternativa aún más internacionalista que la del capital. La izquierda, salvo algunas excepciones, se refugiaron en un discurso nacionalista bastante pobre y empobrecedor. En la práctica podemos fechar el declive de la izquierda mundial cuando en el mes de febrero de 1991, el Partido Comunista Italiano, el más grande del mundo occidental votó muy mayoritariamente su desaparición y su conversión en el Partido Democrático de Izquierda, para algunos años después deshacerse del segundo apellido.

Una forma de entender la conformación del Estado, de la importancia lograda por los sindicatos y los trabajadores, de los clubs y asociaciones obreras, de una cultura, un cine, etc. desapareció sin gracia alguna (se desmerengó, para tomar la expresión de Fidel Castro sobre la Unión Soviética), con mucha vergüenza y haciendo lo posible para que nadie recordara su pasado y sus referencias teóricas. La crisis de la izquierda mundial no es producto de un puñado de intelectuales estructuralistas y de sus obras (Mil mesetas, La microfísica del poder, Vigilar y Castigar, Las tres ecologías, o el peor,

La condición moderna: informe sobre el poder, etc) sino de la gran incapacidad que demostramos (la izquierda) para encontrar una alternativa mundial frente a ese apabullante proceso de internacionalización del capital.

11. Lo fundamental de lo que sigue no se jugará en Palestina, Irán, o en Cuba, o en no importa que lugar. Se jugará en los Estados Unidos. No digo que no tenga importancia lo que pase en esos países, en especial para nosotros los latinoamericanos, más allá de nuestras diferencias con el régimen, lo que pase en Cuba. Pero si alguien va a poner en jaque al régimen fascistisante de Trump, y de hecho lo está haciendo, es la sociedad americana. Las movilizaciones periódicas de No Kings, deberían ser secundadas en todo el mundo.

PD. Es tan débil el pensamiento y la acción de la izquierda que hace unas semanas Lula le hizo una propuesta pública a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para generar una inversión conjunta para extraer petróleo del golfo de México, Claudia hizo mutis ,no contestó nada, porque no hay que molestar al señor de la Casa Blanca. Esa ha sido su política en todo este tiempo, más allá de gritos en las plazas públicas sobre la importancia de la soberanía. Pero en fin, las reacciones del populismo de izquierda, son otro tema.

*Economista y activista mexicano