Ante la crisis, el gobierno busca un Milei “más humano”, “autocrítico” y “sedado»
Álvaro Verzi Rangel
No hay una encuesta que no demuestre la dura caída en la imagen del presidente libertario argentino Javier Milei: cada vez se les hace más difícil tapar el sol con las manos cuando apenas pueden reflejar una aceptación de entre el 20 y el 30 por ciento de la población , preocupada principalmente por la economía y la galopante corrupción reinante en su gobierno.
Hoy los estrategas del gobierno, alarmados, buscan recrear una imagen de un presidente más humano, más autocrítico y sobre todo, más sedado. Un tuit de Milei se mostraba incluso autocrítico: “Estos últimos meses fueron duros” y “pedimos paciencia», fueron dos de las frases con la conclusión de un Presidente sedado, como contracara del Milei rabioso del último mes. Entrevistado en la TV Pública señaló que «Hay que entender por qué la gente se siente mal. Hay que tratar de entender a la gente». Atípico en Milei, a quien sus publicistas pretenden que vaya bajando la aspereza contra el periodismo.

Un informe de la Secretaría de Trabajo reveló la crisis del mercado laboral que empeora en cantidad y calidad. Desde el comienzo del mandato, la caída del empleo alcanza a 322.412 personas. Un fracaso del modelo económico con la complicidad de las centrales sindicales. En un año, Milei destruyó 124.700 puestos de trabajo registrados, mientras crece y crece la precarización.

Durante el cuarto trimestre del 2025, cayó la participación de los trabajadores en la generación de los ingresos, mientras que el sector privado avanzó sostenido por la intermediación financiera y las exportaciones agropecuarias. Se consolida una estructura de precarización laboral. Si a la desocupación abierta (7,5%) se le suma la subocupación demandante, es decir, personas que trabajan menos de 35 horas semanales y buscan activamente otra ocupación, “se obtiene una tasa de desocupación ampliada del 15,3%, señala el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
En los últimos dos años,los trabajadores informales pasaron del 41,4% al 43% del total de ocupados. La suba se explicó por el crecimiento de los cuentapropistas y de las personas con menos calificación y nivel educativo. A su vez, quienes realizan tareas por cuenta propia en la informalidad pasaron del 14,1% al 15,7% del total de ocupados en solo dos años. “Si el desempleo no subió más fue gracias a ello.
Milei cuenta con el apoyo del presidente estadounidense y su equipo, que en vista de esta situación crítica salió en su defensa. El secretario del Tesoro de Estados Unidos elogió el rumbo económico del gobierno argentino, mientras la gestión de Milei sigue pidiendo “esfuerzos” a costa de los sectores más vulnerables, en medio de un ajuste y proyecciones a la baja para la economía argentina. “Hay optimismo”, aseguró. En un contexto de ajuste económico y tensiones sociales, el funcionario “elogió” el rumbo del gobierno de Javier Milei y dejó una frase que rápidamente generó controversia: “los más pobres y los más jóvenes votaron” al actual oficialismo.
Coincidentemente, el ministro de Economía Luis Caputo desembarcó en Washington para negociar con el FMI el desembolso de 1000 millones de dólares, un día después que el organismo recortara sus proyecciones de crecimiento para Argentina. En este contexto, Milei defendió su gestión asegurando que «la inflación para adelante se va a derrumbar y la economía va a retomar su senda de crecimiento que teníamos antes del ataque de la política».
Pero logró con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa suscripto el año pasado. Luego de la aprobación final del Directorio Ejecutivo del FMI, Argentina tendría acceso a cerca de 1.000 millones de dólares estadounidenses .Más allá de los números de corto plazo, el Fondo puso el foco en la apertura económica. Las reformas en curso se centrarán en «impulsar el empleo formal, los mercados de capitales nacionales y la productividad», haciendo especial hincapié en sectores que el organismo considera estratégicos: «agricultura, energía, minería y la economía del conocimiento».
Pero la tensión entre Milei y Luis Caputo es total. Los diez meses continuados de inflación al alza quemaron el crédito del ministro de Economía. En ese juego de sicópatas que es la política, Caputo hace semanas que viene trasladando la responsabilidad de su fracaso a la «interna» entre Karina Milei y Santiago Caputo, con especial énfasis en la voracidad de poder de la hermana del Presidente. Se entiende, el otro (Santiago) es su sobrino.
Pero la crisis de Caputo es más profunda. El ministro está bloqueado, sin ideas. No logra proponer nada nuevo para los problemas de ahora, como una copia mala de si mismo, sus discursos cada vez más agresivos y arrogantes, se limitan a criticar a un kirchnerismo que ya está afuera de la ecuación del poder real. Eso y promesas voluntaristas sobre inminentes bajas de la inflación y «momentos dorados» de la economía. Otra vez, el próximo semestre que marcó a fuego el fallido modelo que este mismo Caputo instrumentó con el expresidente neoliberal Mauricio Macri.

El dilema que enfrenta Milei es evidente: Puede mantenerse en su zona de confort y elegir creer en la recuperación, la baja de la inflación y el «momento dorado» que le promete su ministro. Atar su suerte a la de Caputo y comerse meses valiosos de cara a la reelección, si la promesa no se cumple y más adelante hay que cambiarlo, señala el analista Ignacio Fidanza, quien añade que «el ego desbordado de los hermanos Milei y su entorno se cruza de mala manera con las horas bajas del modelo libertario, en el preciso momento que crece la desocupación, cierran empresas y comercios y la inflación perfora los sueldos»
Tras el pronóstico de Luis Caputo sobre los «mejores 18 meses» de la Argentina, los líderes de multinacionales, uno de los principales sostenes del gobierno, advirtieron sobre la desconexión entre la macroeconomía y el mercado real. «Las empresas nacen y mueren»: la resignación del establishment ante la asfixia impositiva y la única puerta de salida del gobierno.
Corrupción en alza
Abril es un mes difícil, dado que sigue en cartelera el escándalo financiero del jefe de gabinete Manuel Adorni, sin que hayan desaparecido los de la criptoestafa presidencial $Libra y las coimas en la compra de medicamentos para discapacitados -donde están involucrados miembros de círculo aúreo del gobierno como la hermana presidencial (y Secretaria General de la Presidencia) Karina Milei y Carlos y Eduardo Menem.

En la Casa Rosada esperan pasar abril. El caso de Manuel Adorni, en medio de los problemas económicos, hizo estallar todo. La inflación no cede y ese problema suma más incertidumbre. Reconocen en el Gobierno que sin ningún hito económico que mostrar, los casos de corrupción tienen más entidad y le hacen más daño a Milei.
El dilema que enfrenta Milei es evidente: Puede mantenerse en su zona de confort y elegir creer en la recuperación, la baja de la inflación y el «momento dorado» que le promete su ministro y que él, a su vez, le promete a la ciudadanía, pero sobre todo a EEUU y al FMI. Atar su suerte a la de Caputo pareciera ser encadenarse a una situación compleja de cara a la reelección, en medio de los sonados casos de corrupción y malestar generalizado en la ciudadanía, ante la crisis.
