El Estado judío como superpotencia aliada en Medio Oriente
Álvaro Verzi Rangel
Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se le cayó definitivamente la máscara de pacificador mundial y dejó a un lado su compromiso para evitar por la vía diplomática que Irán fabricara armas nucleares, esgrimido como argumento principal de las engañosas negociaciones con el gobierno islámico. Los objetivos reales del ataque combinado lanzado por EEUU e Israel no buscaban la decapitación del gobierno iraní, sino el afianzamiento del Estado judío como superpotencia aliada en Medio Oriente.
Para la dupla genocida EEUU-Israel, ya no quedan enemigos de altura en la región, y con la acción bélica lograron el refuerzo del control del flujo mundial de petróleo y gas en una zona que abastece (por el estrecho de Ormuz) en buena parte a China, el principal rival global de Washington. La dupla invasora mantiene los bombardeos contra Irán y cifran en más de 40 los dirigentes muertos. Teherán
responde con drones y misiles y mata a tres soldados estadounidenses y nueve civiles israelíes
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta militar de Teherán han provocado un incendio bélico de consecuencias imprevisibles. En su segundo día, la República Islámica ha jurado venganza por el asesinato de ayatolá. Alí Jamenei no falleció de vejez ni de enfermedad. Fue asesinado en el marco de una ofensiva militar de EEUU e Israel. No se trata de un accidente de guerra sino de un criminal acto deliberado de decapitación política en medio de una confrontación abierta entre los dos países agresores y la República Islámica.
El asesinato de Jamenei ocurre mientras la guerra continúa. No hay pausa para el duelo ni transición en calma. Las estructuras del Estado deben reorganizarse mientras el país enfrenta ataque. La sucesión ya no es un procedimiento jurídico abstracto; es un acto de supervivencia bajo fuego enemigo.
Estados Unidos e Israel habían jurado cambiar el régimen islámico que gobierna Irán desde 1979, pero, aunque han asesinado a su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, aún están muy lejos de sacara a los clérigos chiíes del poder. El asesinato de Jamenei fue la guinda de un pastel que israelíes y estadounidenses venían cocinando desde fines de 2025. El genocida Benjamín Netanyahu, con la iniciativa en el ataque a Irán, ha arrastrado a Donald Trump a una guerra que puede empatanar la política exterior estadounidense y convertir al Medio Oriente en un avispero, no sólo ahora, sino por años.
Trump no da la cara: sigue en su bunker de Mar-a-Lago, como si no hubiera ocurrido nada. Ni siquiera viajó a Washington, al igual que no lo hizo cuando atacó Caracas y secuestró al presidente Nicolás Maduro, para poderarse del petróleo venezolano. Ahora tampoco dio la cara, pese a que oficialmente hubo tres soldados estadounidenses muertos en la misión.
EEUU ayuda a Israel a remodelar el mapa de Medio Oriente
El bombardeo a Irán de EEUU e Israel es una flagrante violación de la integridad territorial y soberanía nacional del país, cuyos objetivos van más allá de derrocar a la teocracia chiíta: se trata de continuar con la remodelación del mapa de Medio Oriente, que comenzó con la devastación de Irak en 1991, año del fin de la Unión Soviética. Hoy no cabe duda alguna que las negociaciones eran una pantomima, y ambas partes sólo pretendían ganar tiempo en sus preparativos para la guerra final.
Quizá tiene razon Jeffrey Sachs cuando afirma que EEUU no tiene nada que ganar en una guerra con Irán. Israel sí y Netanyahu (acusado también de corrupción), más. Para analistas estadounidenses Netanyahu logró el apoyo de Trump, con chantaje, información sobre el pederasta Jeffrey Epstein, corrupción, locura bíblica, y varias cortinas de humo…
El mundo que se decía civilizado se ha convertido en el Far West de las películas estadounidenses del siglo pasado. Uno puede asesinar a un líder, secuestrarlo, bombardear una escuela, entrar en embajadas… Ya vale todo. ¿Qué tiene que decir esta Europa, subordinada a EEUU y a Trump, que hace todo lo posible por acabar con la civilización occidental, el estado de derecho, la tan mentada democracia, en la que no creen..

Vaya sumando: guerra en Ucrania, genocidio en Gaza, guerra en Oriente Medio, guerra en África, intervenciones militares en América Latina. El responsable principal es Donald Trump, pero también le cabe su cuota de responsabilidad a nuestras extremas derechas, europeas y latinoamericanas apoyándolo y aplaudiéndolo. El mundo está en la frontera del desastre y Estados Unidos nos pide que miremos para otro lado, señala el diario español Público.
Cuando se asesina al jefe de un Estado teocrático en plena guerra, no se elimina solo a un hombre: se pone a prueba la arquitectura completa de poder que él encarnaba. La pregunta ya no es únicamente quién ocupará su lugar. La pregunta es si el sistema que él sostuvo durante 36 años puede sobrevivir a una muerte diseñada precisamente para fracturarlo, pregunta la analista Claudia Aranda.
No es la primera vez que Israel –con la ayuda de su socio Estados Unidos- intenta asesinar al líder iraní: el 27 de junio de 1981, cuando Jameneí era candidato a la presidencia de Irán, se produjo un intento de asesinato en su contra con un explosivo que dañó sus cuerdas vocales, sus pulmones y su brazo derecho. El 15 de junio de 2025, durante la guerra de los doce días, Israel presentó un plan para asesinar a Jameneí, que fue vetado por el presidente estadounidense Donald Trump.
El ataque a Irán abre a Trump un cisma en su patio interno.Hace tiempo que quedó claro que los ideales del mundo MAGA (Make America Great Again o Hagamos América grande de nuevo) se pueden resumir en uno solo: lo que diga su líder, el presidente Donald Trump.
Los estadounidenses, confundidos
La excongresista por Georgia Marjorie Taylor Greene, que solía ser una de las más fieles aliadas del presidente, lanzó su petardo en las redes sociales: “¿Preguntó el Gobierno cuántas muertes [de estadounidenses] están los votantes dispuestos a aceptar en esta guerra con Irán? ¿Qué tal cero, panda de putos mentirosos enfermos? Votamos por EEUU primero y CERO guerras”.

Luego rebotó un vídeo de una escuela atacada en los bombardeo, en la que, según las autoridades iraníes, murieron decenas de personas, muchas de ellas niñas. Lo acompañó de este texto: “¡Esto NO es liberar al pueblo iraní! ¡Esto es asesinar a sus hijos!”.
Trump dijo que Washington estaba listo para lanzar, en alianza con Israel, un ataque masivo contra Irán con el objetivo de forzar un cambio de régimen en ese país. Eso no solo supone una ruptura de sus reiteradas promesas de campaña de no meter a Estados Unidos en guerras en el exterior; también entra en conflicto directo con el gran eslogan MAGA: America First. ¿Supone priorizar los intereses de Estados Unidos lanzarse a derrocar a los ayatolás iraníes, que tanto detestan los israelíes?
Curiosa manipulación: The Wall Street Journal, otro medio propiedad del magnate Rupert Murdoch, publicó, por su parte, un editorial titulado Los ayatolás optan por la guerra. Amén.
*Sociólogo y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)