EEUU: Una democracia de baja calidad

Poder concentrado y trazados de distritos que inhiben la competencia

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Gustavo Veiga

Las redadas y mensajes intimidatorios de la agencia antiinmigrante de Trump reprime la participación de los sectores más vulnerables

Trump es el crítico más ácido del sistema que lo legitimó dos veces en las elecciones ganadas de 2016 y 2024. Pero es un mal perdedor en la derrota, como pasó en 2021 cuando alentó la toma de la casa Blanca. La politóloga y filósofa belga, Chantal Mouffé, diría que esa conducta tiene algo de paradoja democrática. Pero más allá del concepto, hay evidencias de que Estados Unidos vive hoy la peor calidad institucional de su historia cuando su pueblo sale a votar. En parte por el autoritarismo de su presidente, Donald Trump,retratado en las movilizaciones opositoras como un rey (“No king” es la consigna), y en otra porque su régimen electoral está sobrevaluado y lejos de ser modélico.

La única sobrina del magnate, Mary L. Trump, psicóloga e hija de Fred – el hermano mayor del presidente-, lo definió en su libro “Siempre demasiado y nunca suficiente” como “el hombre más peligroso del mundo”. Las elecciones fueron un referéndum por adelantado sobre su gestión. ¿Qué país puede sostenerse sobre el miedo de determinado grupo de personas – los migrantes- cuando se desarrollan los comicios? ¿Qué salud democrática tiene una nación donde se exige una estricta prueba de ciudadanía o inscribirse previamente en un registro para ir a las urnas?

El temido ICE

El temido ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) publicó en sus redes un mensaje que refleja la tensa convivencia democrática de EE.UU en la actualidad. Decía: “Si votás ilegalmente, te encontraremos. Te vamos a rastrear, arrestar y procesar. No habrá escapatoria”. No estaba destinado a ciudadanos blancos, puritanos, de poder adquisitivo alto y empadronados por el Partido Republicano. Aunque no describe al destinatario, el perfil buscado por ICE se destaca por su carga de xenofobia.

Ante la duda, incluso con los papeles de la ciudadanía en orden, cualquiera de los 39 millones de hispanos en condiciones de votar, quizás temió hacerlo. Hasta evaluó quedarse en su casa y no correr el riesgo de sufrir una redada.

El bando marcial del ICE fue reforzado por las declaraciones del secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin: “Solo los ciudadanos americanos deberían decidir las elecciones americanas”. Una obviedad que explica el grado de estrés a que son sometidos los grupos vulnerables que el trumpismo tomó como blanco. Con los migrantes en primer lugar.

Trampa electoral

La coyuntural presencia de Trump en el gobierno, de su movimiento MAGA como ariete y de una eventual “trampa” electoral de la oposición que el propio presidente utilizó como excusa para su derrota, no impiden ver lo que hay detrás del personaje. Un sistema político que descendió en su credibilidad hace décadas y lo hizo de manera progresiva. El presidente de Estados Unidos ha repetido la palabra fraude en más de una ocasión y con su incontinencia verbal, es el principal contribuyente al desprestigio de la calidad democrática de su país.

Informes globales que miden la salud de los sistemas políticos y electivos, le han bajado la nota a EE.UU. Hay más de uno que puede mencionarse. La página Democracy Matrix ubica al país en el puesto 36° de un ranking, por detrás de naciones como Chipre, Estonia y Corea del Sur.

Varieties of Democracy (V-Dem) determinó este año que Estados Unidos perdió el estatus de democracia liberal y descendió a la categoría de democracia electoral. La diferencia principal radica en que la segunda se limita a que los ciudadanos elijan a sus autoridades en elecciones libres y multipartidistas, mientras que la primera incluye esos comicios y le suma la protección de los derechos individuales, los de las minorías, la defensa del estado de derecho y una fuerte división de poderes que limita al gobierno. Con Trump, igual que presidentes de su mismo signo político (Netanyahu, Milei, Bukele, De la Espriella) aquello se vuelve una entelequia.

Concentración de poder

El reporte de V-Dem también destaca una fuerte concentración del poder ejecutivo y señala que la libertad de expresión y prensa ha caído a sus niveles más bajos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Otra organización, IDEA Internacional, sostiene en su informe internacional de octubre pasado que la democracia estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en 50 años. Entre los treinta indicadores que evalúa, casi la mitad (incluyendo la independencia judicial, las libertades civiles y el estado de derecho) registraron retrocesos.

Otra proyecto de estudios, The Electoral Integrity Project (EIP), creado por la politóloga Pippa Norris y nacido en las Universidades de Harvard y Sydney, sitúa los procesos del país en rangos aceptables de participación y representación general, pero no en otros. Le atribuye al sistema electoral deficiencias crónicas en el estado de derecho y la delimitación de distritos en comparación con otras democracias occidentales de ingresos altos.IMD Affiliate's Op-eds on Gerrymandering

El sistema de Gerrymandering, una especie de redistribución partidista de territorios, es tan arbitrario que erosiona y difumina los límites de los distritos electorales para que el voto tenga equidad. Esto genera distritos hiperseguros para un partido, pero le resta competitividad a las elecciones legislativas generales.

Otro problema es cómo se elige la Cámara de Senadores. La asignación fija de dos integrantes de la Cámara Alta por estado, sin que se tome en cuenta la cantidad de población, genera una representación injusta. Por ejemplo, California, el estado más poblado del país, y Wyoming, el menos habitado, cuentan con dos senadores cada uno. A pesar de que la población del primero es ochenta veces mayor que la de Wyoming. Incluso, la de California es mayor que la suma de las poblaciones de los 21 estados más pequeños.

* Docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la materia Taller de Expresión III. y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)