Biblias y bots en la campaña de Flavio, mejoras laborales en la de Lula
Un resultado electoral incierto en Brasil
Juraima Almeida
Biblias y ‘bots’, las armas de Bolsonaro para ganar a Lula en unas elecciones clave para la izquierda latinoamericana. Lula conserva una ventaja entre los hogares con menos ingresos, pero el avance de su rival amenaza con romper la tradicional conexión entre clase social y voto progresista.
A pocos días de las elecciones presidenciales en Brasil, el resultado electoral es absolutamente incierto, con un persistente empate técnico, y la ligera ventaja del ultraderecbhista Flávio Bolsonaro se ve amenazada por el reciente mejor desempeño del presidente porogresista Lula da Silva, especialmente entre los jóvenes. Tras la conmoción de los resultados de la primera vuelta, activistas de izquierda y centroizquierda salieron a las calles en una gran movilización, que parece haber atraído a un segmento de votantes independientes.
Brasil ingresa mañana domingo en la última semana de campaña para la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, que definirá quién será el próximo presidente. El promedio de las encuestas marcan que Flávio Bolsonaro tiene una ventaja de dos puntos porcentuales sobre Lula, aunque aclaran que está dentro del margen de error, alimentando la incertidumbre electoral.
En las periferias de las grandes ciudades brasileñas, la campaña cabe en la palma de la mano: el móvil y la Biblia se han convertido en dos de los principales motores del sorprendente triunfo del ultraderechista en la primera vuelta, y que, según las encuestas, podría revalidar el próximo domingo. Por esas dos vías avanzó el bolsonarismo en el electorado que sostuvo a Luiz Inácio Lula da Silva durante dos décadas.
En la primera ronda electoral del 4 de octubre, el presidente perdió peso respecto a 2022 en 954 de los mil municipios más pobres del país —aunque siguió ganando en casi todos— y Flávio Bolsonaro le sacó 2,2 millones de votos. A una semana del balotaje, nada indica que la tendencia se haya invertido. Lula ha recortado algo la distancia, pero no lo suficiente.
Tras la primera vuelta, la encuesta de Datafolha le situaba cuatro puntos por detrás; los agregadores de esta semana, entre dos y tres y medio, con el senador del Partido Liberal (PL) en torno al 52% de los votos válidos. El mapa se ha congelado, el Nordeste es de Lula; el Sur, de Bolsonaro hijo. La batalla se libra en los barrios.
Lula anunció ese mismo jueves que impulsará una enmienda constitucional para ofrecer transporte público gratuito los fines de semana para que los trabajadores aprovechen sus días libres para pasear y “ser felices”, después de que el Congreso aprobara reducir la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas. La propuesta hace parte de una serie de medidas electorales anunciadas por Lula en las últimas semanas con la intención de repuntar en las encuestas, que abarcan desde ayudas para los sectores más pobres y subsidios a los combustibles hasta beneficios para taxistas y pequeños empresarios. La medida, impulsada por Lula, es uno de los cambios más importantes en las reglas laborales del país desde la Constitución de 1988 y una gran victoria de cara al balotaje.
Lula ha devuelto la campaña al bolsillo. El Senado aprobó el miércoles 14, en primera votación, la reforma constitucional que acaba conla escala 6×1—seis días de trabajo y uno de descanso— y rebaja la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. Bolsonaro, que la había tachado de oportunista, anunció su voto a favor la víspera, después de que Lula le retara a «apretar el botón del sí o del no».
El senador, mientras tanto, administra ventaja: suma el apoyo de diez gobernadores frente a los cinco del presidente y ha volcado su agenda en bastiones como Rio Grande do Sul. Allí obtuvo el 55,6% frente al 35,7% de Lula: casi 1,3 millones de votos de diferencia, más de la mitad de su ventaja nacional. Allí el riesgo no es perder, sino que sus votantes den la victoria por hecha y se queden en casa.
Brasil se encuentra políticamente fracturado, dividido en una polarización cristalizada entre el lulaísmo y el bolsonarismo, apuntando a dos futuros completamente diferentes en casi todos los ámbitos: respeto por las instituciones democráticas, independencia de la política exterior, conservación del medio ambiente y calidad de las políticas sociales, como lo demuestran las posiciones y la trayectoria política del presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro.
La campaña de Flávio priorizó la búsqueda del apoyo de líderes —Ronaldo Caiado, Romeu Zema y Augusto Cury, que compitieron en la primera vuelta, y Michel Temer— y partidos políticos, formando un frente con Republicanos, União Brasil, PP, Novo y Podemos, además de la mayoría de las directivas del MDB. El resultado de ambas estrategias es impredecible: la movilización de los activistas es impresionante y atrae votantes, mientras que las acciones de los partidos con amplio alcance pueden dirigirse directamente a los votantes independientes e indecisos y a los conservadores que se abstuvieron en la primera vuelta. Sin embargo, la encuesta de Quaest muestra que los votantes que no votaron o emitieron un voto en blanco en la primera vuelta tienen una mayor preferencia por Lula (43%) que por Flávio (38%).
El Tribunal Superior Electoral de Brasil ha ordenado a Meta, empresa matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp, que adopte medidas inmediatas para garantizar un tratamiento igualitario a las campañas de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el país se disputará el próximo 25 de octubre. La decisión judicial estipula una multa diaria de 500.000 reales, unos 87.000 euros, en caso de incumplimiento.
El fallo del magistrado responde a una denuncia presentada por la coalición de Lula, que acusaba a la compañía tecnológica de perjudicar la distribución y creación de sus publicaciones. La campaña del Partido de los Trabajadores alertó de que la herramienta de inteligencia artificial Meta AI se negaba a generar material de campaña para el mandatario, pero sí atendía peticiones similares relacionadas con el candidato ultraderechista.
La campaña presidencial de Bolsonaro pagó 600 mil reales (118 mil dólares) a una empresa que intentó venderle un sistema de inteligencia artificial para la manipulación política clandestina en elecciones, reveló The Intercept Brasil. El pago fue transferido a Elytron, una firma de ciberseguridad que presuntamente ejecutaría una operación que incluía la recopilación de datos y la identificación de grupos de votantes con el fin de llevar a cabo actividades como “difundir rumores y desinformación, crear cuentas falsas en redes sociales y utilizar ‘técnicas de guerra sicológica’ para desacreditar a los oponentes”.
La firma, por su parte, afirmó que “repudia enérgicamente cualquier intento de asociar su nombre con la difusión de información falsa, el uso de deepfakes o la realización de operaciones clandestinas para manipular la opinión pública”.
La resolución judicial, válida hasta el término de la segunda vuelta el próximo 25 de octubre, prohíbe explícitamente a Meta reducir la distribución de contenidos políticos, restringir búsquedas o retirar publicaciones de sus sistemas de recomendación de forma desigual.
*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)