En medio de pasarela en la ONU, medios de EEUU boicotean actos de Trump
Popularidad del republicano, la más baja de sus mandatos
Beverly Fanon-Clay
Donald Trump, Luiz Inácio Lula da Silva, Zohran Mamdani, Delcy Rodríguez y Benjamin Netanyahu; las amenazas de aniquilar a Irán, el ataque contra la Corte Penal Internacional (CPI), Bernie Sanders y el canciller del país que llevó a Netanyahu y su gobierno ante ella. Esos protagonistas y temas son sólo el arranque de la semana del gran desfile anual de mandatarios ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. Por primera vez, Trump no contó con cobertura de las mayores cadenas de televisión, ya que éstas, en protesta por prohibir el acceso de algunos medios, por ahora no transmiten sus actividades.
Está previsto que unos 130 jefes de Estado y de Gobierno participen este año en la Asamblea General.

Vale resaltar que la primera escala del magnate y del presidente Lula –los dos primeros mandatarios oradores por tradición en el llamado debate de alto nivel– es una visita al alcalde socialista, musulmán e inmigrante de Nueva York, Mamdani, en sus oficinas municipales. Mamdani ha justificado como una muestra de su compromiso de dialogar con cualquier dirigente cuando considere que hacerlo puede beneficiar a los habitantes de la ciudad.
Que Trump decida ir a la casa de quien ha calificado de “comunista” y hasta enemigo del país, revela en parte que el presidente reconoce la fuerza política del joven político (sería la tercera reunión de los dos, las anteriores en la Casa Blanca). Ambos comentaron que Mamdani expresó su preocupación por los inmigrantes que están perdiendo su condición legal temporal, y sobre vivienda asequible, entre otras cosas.
Que Lula también decida hacer esta escala es menos sorprendente, ya que sería visitar a un aliado progresista; ambos expresaron su mutua admiración por su compromiso con mejorar las condiciones de los jóvenes.
Un discurso añejo
La Casa Blanca continuó resucitando la guerra fría, al enviar un mensaje por su cuenta oficial en X afirmando que “el comunismo se opone directamente a la Constitución de Estados Unidos y valores estadunidenses… El presidente Trump se asegurará de que el comunismo nunca tenga un lugar en Estados Unidos”.
Es un momento en el que se le acumulan los problemas en casa, donde la inflación no da respiro y las encuestas anticipan malas noticias para los republicanos en las elecciones de medio mandato, y en Oriente Próximo, donde los hutíes de Yemen amenazan con extender aún más la guerra por la región. La aventura bélica en la que se metió en Irán, de la que ahora no sabe cómo salir.
La atención de estos días se centra también en las reuniones previstas con líderes mundiales de distinto signo, desde la venezolana Delcy Rodríguez y el ucranio Volodímir Zelenski. Trump llega, además, según han publicado varios medios estadounidenses, con planes para sancionar al Tribunal Penal Internacional (TPI), medidas que no está claro cuándo tiene pensado anunciar.

Por otra parte, la presidenta interina de Venezuela, se tomó la foto con el secretario general de la ONU, António Guterres, mientras se preparaba para su reunión bilateral con Trump. Rodríguez estará a sólo 19 kilómetros –o un viaje breve en Metro– de donde está encarcelado su ex jefe, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores en el centro de detenciones federal en Brooklyn. No se espera que solicite una visita.
La delegación venezolana ha mantenido contactos con representantes de instituciones financieras internacionales, entre ellos el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn; el presidente del Grupo del Banco Mundial, Ajay Banga; y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. Según informes de prensa, las conversaciones incluyen asuntos como deuda, energía y minería.
Ya dio el año pasado un puñetazo encima de la mesa con su discurso en la ONU. Entonces, lanzó una enmienda a la totalidad al multilateralismo, afirmando cosas como que la lucha contra el cambio climático era una de las mayores estafas de la historia. “Es hora de terminar con este fracasado experimento de fronteras abiertas”, aseguró, añadiendo que algunos países —no concretó cuáles— se están “yendo al infierno” debido a la inmigración y acusó, sin pruebas, a la ONU de financiar oleadas de migrantes para que crucen ilegalmente a Estados Unidos. En esa oportunidad, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se vio en la obligación de responderle con una encendida defensa del multilateralismo frente a la ley del más fuerte.
Reuniones con aliados

En la agenda de la asamblea estarán la guerra con Irán y la inestabilidad generalizada en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania, el cambio climático y el impacto de la inteligencia artificial. Mientras, el gobierno de Trump está preparado para realizar encuentros de gobiernos aliados con el secretario Marco Rubio; hoy se reúne con el presidente de Bolivia y el canciller de Italia, entre otros… y con medidas para seguir con el debilitamiento o desmantelamiento de la arquitectura multilateral.
Después de haberse retirado de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la Casa Blanca prepara un ataque directo contra la CPI con el anuncio de una serie de sanciones severas adicionales. Washington ya había impuesto castigos en julio contra más de una docena de integrantes de la Corte, incluyendo una mitad de sus jueces, como parte del esfuerzo para desmantelar lo que llama “una amenaza” contra la soberanía y personal de Estados Unidos en el mundo.
Las sanciones también son motivadas por temor a investigaciones sobre posibles crímenes de guerra en Afganistán y otros lugares, como las órdenes de arresto contra Netanyahu y algunos de sus cómplices por genocidio en Gaza. Los nuevos castigos, aún por anunciarse, podrían tener un impacto financiero devastador sobre la entidad, incluyendo las nóminas, reportó The Wall Street Journal.
Por cierto, el canciller de Sudáfrica, el único país que se atrevió a presentar una acusación formal ante la CPI contra Israel por genocidio –aunque otros gobiernos progresista han endosado el caso, no se han sumado–, tomó el podio junto con el senador Bernie Sanders anoche en
la histórica iglesia Riverside (donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso contra la guerra en Vietnam y condenó el imperialismo y militarismo de su país, tal vez la disertación más importante y peligrosa de su tiempo) en el marco del debate sobre el futuro de la ONU. En ese acto, organizado por la Progressive International en defensa de la Carta de la ONU, Sanders y otros destacaron la delincuencia internacional del gobierno de Trump.
Por separado, mil 500 economistas y académicos de más de 100 países enviaron una carta endosando una propuesta de Gutérres para crear un panel internacional sobre desigualdad, algo parecido al del cambio climático en la ONU. El grupo, que sería presidido por el economista premio Nobel Joseph Stiglitz, también es apoyado por España, Sudáfrica, Brasil y Noruega.
Popularidad y amistad van de la mano
Trump se presentó ante la Asamblea General por segunda ocasión en este mandato, pero ahora con el nivel de aprobación más bajo en su país (un promedio de sondeos realizado por CNN registra 63 de desaprobación; una encuesta de Reuters hoy registra un desplome a sólo 32 por ciento de aprobación, cifra récord) y una erosión de apoyo entre la comunidad internacional.
Su gobierno ha sido formalmente condenado por el endurecimiento del bloqueo contra Cuba por la mayoría abrumadora de la Asamblea General, su guerra contra Irán no cuenta con muchos aliados internacionales y hay reprobación mundial –en los sondeos– de su liderazgo (una encuesta de Pew Research en 36 países en junio registró 76 por ciento sin confianza).
La aprobación está minada también por el apoyo incondicional a Netanyahu, tal vez el mandatario más detestado en el mundo. Su última intervención en la Asamblea General el año pasado fue notable por el número de representantes de otros países que se levantaron y abandonaron la gran sala en protesta. Su discurso está programado para el jueves.
Y ahora es posible que varios actos de Trump no serán transmitidos después de que las principales cadenas nacionales de televisión suspendieron la cobertura colectiva (en pool) de la Casa Blanca, en solidaridad con CNN, MS Now y Politico, cuyas credenciales de la Casa Blanca fueron anuladas por el presidente tras acusarlas de difundir fake news. En respuesta, Trump no sólo justificó su decisión al afirmar que es un privilegio y no un derecho cubrir esa fuente, sino que anunció que lanza su propia televisora, Trump Tv.
La ONU navega en una crisis institucional ante una serie de retos que no ha logrado resolver en el ámbito internacional, desde guerras hasta violaciones masivas de derechos humanos, con el debilitamiento de convenios y acuerdos, incluyendo el cambio climático. En este escenario se realiza el proceso para seleccionar y nombrar a un nuevo secretario general, ya que Guterres está por concluir su segundo y último mandato de cinco años a finales de 2026. Por el momento, hay siete candidatos; casi todos buscan la manera diplomática de criticar las deficiencias de la organización que desean encabezar y hablar de esa eterna palabra: “reforma”, en parte para aplacar a las amenazas de Trump de exigir cambios o desmantelar lo que queda si no.
La semana arranca con un muy visible nuevo desorden mundial, coinciden los analistas. ¿Deparará más sorpresas?
* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Traducción de Maxime Doucrot.