Chile: el neoliberalismo y el desprecio por la democracia

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Pedro Brieger

 

A pocos días de un nuevo aniversario del sangriento golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, se realizó en Chile el “V Foro Madrid”.  Allí se reunieron varios referentes de la extrema derecha latinoamericana y española, además de representantes oficiales de Estados Unidos.  

Javier Milei abrió el evento y en su discurso reivindicó explícitamente el golpe del 11 de septiembre de 1973.  “Tras el derrocamiento del comunista Allende –dijo- Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años y, gracias a ello, Chile fue sin lugar a dudas la envidia en términos económicos de toda la región”.  Hay dos elementos fundamentales en su argumentación que suelen ser compartidos por gran parte del pensamiento del amplio espectro de las derechas.  Por un lado, el desprecio por la democracia.  Por el otro, la repetición de los mitos que supo construir Pinochet sobre el crecimiento económico de Chile durante su mandato. José Antonio Kast y Javier Milei abrirán Foro Madrid con figuras de Vox ...

Ambos están imbrincados estrechamente. 

El hecho más importante es que lo segundo no hubiera sido posible sin lo primero.  Era necesario destituir a Allende y matar (literalmente) todo lo que representaba desde lo político y lo ideológico.  Mientras perseguía y liquidaba opositores el dictador Pinochet convocó a numerosos economistas formados en la famosa Escuela de Chicago para que implementaran su plan.  No fue para nada casual la visita a Chile en 1975 del gurú de Chicago, Milton Friedman, mientras en el mundo se denunciaban los campos de concentración, las desapariciones y los asesinatos cometidos por la junta militar.

Antes de su llegada a Santiago varios colegas estadounidenses le cuestionaron el viaje.  Sin embargo, para Friedman –y para quienes hasta hoy lo siguen con devoción- la democracia es un tema absolutamente secundario, y si Pinochet accedió al poder a través de un golpe era –y es- un tema irrelevante.  Para Friedman, asesorar e impulsar sus doctrinas de macroeconomía eran una cuestión “técnica”, como si ésta no tuviera nada que ver con la política.  Es lo que hicieron los numerosos economistas que tuvieron importantes cargos con Pinochet y que solían presentarse como garantes de una política “racional” y “coherente”. 

- o economista e ganhador do Nobel
Milton Friedman

Haciendo gala de un supuesto “saber científico” descalificaban cualquier alternativa como propuestas por ignorantes.  Estos economistas formados en Chicago estaban muy lejos de ser ingenuos.  Ya antes del golpe estaban trabajando en un minucioso estudio de la economía chilena que le presentaron a los militares cuando tomaron el poder. 

Ese estudio se conoció como “El Ladrillo”.  Sergio de Castro fue uno de los “Chicago Boys” más cercano a Friedman, ministro de Economía y de Hacienda entre abril de 1975 y abril de 1982 y uno de los autores intelectuales del estudio.  En marzo de 1975 Friedman visitó Chile y justamente ese año es cuando los postulados monetaristas ortodoxos de la Escuela de Chicago se adueñaron de la narrativa oficial.

En un prólogo al “Ladrillo” editado como libro en 1992 Sergio de Castro escribió:  Los frutos cosechados por el país, de los ideales libertarios que persiguió «El Ladrillo», son, en gran medida, obra del régimen militar. En especial del ex Presidente de la Republica don Augusto Pinochet y de los Miembros de la Honorable Junta de Gobierno. Nosotros fuimos sus colaboradores.” Textual: fuimos sus colaboradores.  

En otras palabras, cómplices de las desapariciones y los asesinatos.

Está claro que estos “sabios” no eran meros técnicos; sus políticas monetarias ortodoxas buscaban beneficiar a los grandes bancos e inversores extranjeros, aprovechando un contexto político sin parlamento, ni partidos o medios de comunicación opositores.  Friedman y los economistas que participaron durante la dictadura sabían perfectamente que no eran neutrales.  Al presentar su programa económico como “moderno y científico” fueron fundamentales para legitimar y fortalecer a la dictadura. 

En 1982 Sergio de Castro tuvo que renunciar al Ministerio de Hacienda en medio de una crisis económica y cuestionamientos al modelo queMuere Sergio de Castro, el elegido de Pinochet para instaurar el modelo ... había impulsado, basado en un tipo de cambio fijo de 39 pesos por dólar.  En contra de lo que se declamaba, el Estado intervino activamente, se devaluó la moneda y hubo un salvataje masivo de bancos e industrias. Además, cuando Pinochet dejó el poder en 1990, había un 38,6 por ciento de la población en situación de pobreza.  Ocho años después, en 1998, había bajado al 21,7 por ciento.  

A la mayoría de los economistas ortodoxos seguidores de Milton Friedman no les importa la cuestión democrática.  Tampoco, que los resultados del experimento chileno no sean tan exitosos como ellos aseguran, aunque algunos sigan “envidiándolos”.  Por eso lo sucedido en Chile es un buen ejemplo de que el neoliberalismo en sus múltiples variantes no necesita la democracia.  La puede usar o tirar en cualquier momento. 

 

*Sociólogo y periodista argentino