El candidato oficialista aseguró en conferencia de prensa que, si bien “siempre se había afirmado o presumido que De la Espriella era financiador o cómplice de la organización paramilitar”, los nuevos documentos con los que cuenta podrían “eventualmente esclarecer si perteneció directamente y financió” al paramilitarismo.

Cepeda tomó como punto central el hecho de que De la Espriella haya presidido la Fundación Iniciativas de Paz (Fipaz), nacida en los 2000. Expresó que el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Comisión de la Verdad y una sentencia de Justicia y Paz “caracterizaron a la Fipaz como un instrumento creado para ampliar la influencia social de los paramilitares haciendo uso de los recursos de la organización”.

Basado en este hecho, Cepeda aseguró que, a su entender, De la Espriella “habría jugado el papel de ser financiado y al mismo tiempo financiador de las organizaciones paramilitares”. La respuesta del ultraderechista fue que “la única manera de hacer política que conoce Cepeda es mediante montajes judiciales”. Y, en defensa del exmandatario Álvaro Uribe, le lanzó que “se acabaron” sus 20 años de “falsos positivos judiciales para politiquear”.

El asesinato de civiles por parte de la fuerza pública a los que se hizo pasar por guerrilleros durante los períodos de Uribe ha sido probado en distintas investigaciones e incluso reconocido por militares que actuaron en su momento. Por otro lado, Cepeda consiguió en 2025 un fallo histórico en primera instancia: la condena a Uribe por fraude procesal y soborno en actuación penal. La jueza determinó entonces que el expresidente manipuló a un abogado para que brindara dinero a testigos a cambio de negar su vínculo con el paramilitarismo.

Si bien la denuncia de Cepeda a De la Espriella del jueves es el giro más contundente de los últimos días, la campaña sigue enredada en otras discusiones, como la posibilidad de realizar un debate. Cepeda, que en la primera vuelta se negó a debatir, desafió a De la Espriella tras los resultados de esa jornada a discutir las propuestas en un cara a cara.

Aída Quilcué

La contrapropuesta de su contrincante es que el debate se dé con los candidatos a vice, una iniciativa a la que Cepeda se niega. El dos de De la Espriella es el exministro de Hacienda y Comercio durante el gobierno de Iván Duque, José Manuel Restrepo, quien, a diferencia del candidato a la presidencia, conoce el funcionamiento del Estado. La disputa continúa entre acusaciones de cobardía y falta de conocimiento.

El candidato oficialista también ha aceptado ser entrevistado por distintos medios a los que negó entrevistas en primera instancia. Asimismo, su candidata a vice, la senadora y líder indígena Aída Quilcué, ha asistido a distintos programas en los últimos días. De hecho, había aceptado la propuesta del influencer colombiano Westcol de hacer un vivo desde Cauca.

Este creador de contenidos había realizado la última entrevista a De la Espriella antes de las elecciones, con más de un millón de personas viéndola en vivo. Resulta interesante que, tras la aceptación de la legisladora, Westcol haya dado marcha atrás.

La campaña también se vio opacada por las recriminaciones cruzadas por querer, presuntamente, fraguar un posible autoatentado de los candidatos con la finalidad de obtener un mayor respaldo en el balotaje.

Cepeda manifestó el lunes que pondría en conocimiento de esta situación a la Fiscalía General de la Nación. También informó que había entregado esta información a la Unidad de Protección para que, “de ser necesario”, reforzara las medidas de protección de la fórmula opositora.

Horas más tarde, su contrincante afirmó que contaban con esa misma información, pero que, “por responsabilidad”, no se había querido “convertir rumores en noticias, porque con la seguridad no se juega y porque Colombia ya ha pagado un precio demasiado alto por la violencia política”.  A su vez, siguen las acusaciones entre ambas partes sobre compra de votos.

En resumidas cuentas, si bien cada uno de estos señalamientos —incluso demandas judiciales— pueden considerarse graves de ser constatados, a nivel masivo y mediático, la campaña gira más alrededor de estos episodios que de las propuestas para el próximo cuatrienio.

En acuerdo u oposición, Estados Unidos again

El mandatario colombiano, Gustavo Petro -que continúa participando en la campaña electoral-, tras asumir el miércoles la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, criticó a su par estadounidense, Donald Trump, por respaldar públicamente a De la Espriella.

“Me fui contento -dijo en referencia a la reunión que mantuvo con Trump en febrero- y hoy tengo al presidente de Estados Unidos apoyando a un candidato explícitamente, rompiendo su Constitución”. Del mismo modo, afirmó que, para De la Espriella, “su patria” es la del norte y “ha expresado la firmeza ante ella”, pero, recordó, en una semana se debe “elegir el presidente de Colombia, no de los Estados Unidos”.

El “ha expresado la firmeza ante ella” remite al Juramento de Lealtad hecho por De la Espriella al obtener su ciudadanía estadounidense. El texto al que se compromete quien pasa por la ceremonia de naturalización reza así: “Declaro, bajo juramento, que renuncio y abjuro absoluta y completamente a toda lealtad y fidelidad a cualquier Estado o soberanía extranjeros, de los cuales haya sido hasta ahora súbdito o ciudadano”.

Eso llevó a que la eventual encargada del equipo económico de Cepeda, según lo anunciado esta semana por el candidato, la senadora Clara López, publicara esta semana en Red Latinoamericana una columna bajo el título “¿Firmes por cuál patria?”. En ella plantea que, si bien jurídicamente el adquirir la nacionalidad estadounidense no borra la colombiana, “políticamente plantea una pregunta inevitable: si llegara a la Presidencia, ¿cuál juramento orientaría sus decisiones cuando entren en tensión el interés nacional colombiano y el de Estados Unidos?”.

Petro también manifestó que “salir de la ONU o de la OEA sería una desgracia”, haciendo referencias a las propuestas de De la Espriella.

Símbolos patriosImagen 5WDKRTH2SZF5PNABW2GSURE6VY

No se trata de la bandera, ni del himno, ni de juramentos —también utilizados por el ultraderechista—, sino de la camiseta de la selección colombiana. La vestimenta elegida por De la Espriella para utilizar en cada acto en año de Mundial es, si no pega en el palo, el mayor símbolo de unión en muchos países latinoamericanos.

Ese gol de su campaña fue levantado por Cepeda cuando, al otro día de la primera vuelta, dedicó tiempo de su conferencia a denunciar el uso de la camiseta de la selección con fines electorales. Un juez falló en ese sentido, prohibiendo su utilización a De la Espriella. Pero el abogado que solicitó esta prohibición, Wilman Bocanegra, retiró su petición.

En el medio Caracol leyó este comunicado: “Me veo en la dolorosa, difícil y obligada necesidad de manifestar al país que, a pesar de que la ley, la Constitución y un fallo judicial me dan la razón, me veo forzado a someterme, a ceder y a callar ante las intenciones, el abuso y la prepotencia de Abelardo de la Espriella y la estructura de la ultraderecha fascista que lo respalda”.

En la misma línea, prosiguió: “Me someto y permito que los derechos que la ley me otorgó sean anulados y abolidos por el señor De la Espriella, porque he recibido amenazas serias y concretas contra mi vida y contra mi familia. Porque frente al poder económico, político y la violencia de esta agrupación de derecha fascista que representa, un ciudadano común como yo está desprotegido”.

La Justicia finalmente determinó que De la Espriella puede seguir usando la camiseta. El candidato publicó en redes un video hecho con inteligencia artificial en el que él es un jugador de la selección y los ciudadanos, los hinchas que lo alientan. Patea al arco para “golear a las FARC, a los bandidos, la corrupción, la inseguridad, el continuismo”. La voz en off dice al final: “Ponte de vuelta la diez por Colombia”. El cierre del comunicado de Bocanegra es contundente: “La democracia está rota”.