Primero fue el atentado, luego el montaje y la conspiración

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Beverly Fanon-Clay

El tiroteo ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca ha desatado teorías conspirativas tanto en la izquierda como en la derecha, que sugieren que fue un montaje para conseguir apoyo para  el presidente Donald Trump, empantanado en una guerra contra Irán . Unas seis horas después de que un atacante irrumpiera en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, la representante Jasmine Crockett (demócrata por Texas) sugirió una hipótesis alternativa: todo había sido un engaño.

Fue detenido un sospechoso identificado como Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años, actuó por su cuenta fue detenido con una escopeta varios cuchillos. El mandatario calificó al sospechoso como «lobo solitario» y expresó su preocupación por la violencia política en Estados Unidos, tratando de enterrar cualquier hipótesis de complot.¿Qué pasó en el atentado contra Trump durante la gala en Washington?

Cuando Trump ordenó a jóvenes uniformados ir a la guerra contra Irán, envió por X un mensaje oficial de la Casa Blanca: “que Dios bendiga a los valientes hombres y mujeres de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Que Dios bendiga a Estados Unidos de América”.  “¿Ha habido algún presidente que haya sufrido tantos intentos de asesinato?”, escribió Crockett en Threads a las 2:51 de la madrugada del domingo. “Quizás se deba a la laxitud de las leyes sobre armas, quizás a la falta de financiación para la salud mental, o quizás sea todo falso… quién sabe…”.

La palabra «montaje» se viralizó en las redes sociales tras el ataque, ya que tanto personas influyentes de derecha como de izquierda, así como cuentas anónimas, difundieron teorías conspirativas infundadas.

La agresión armada  arroja interrogantes sobre la gestación del episodio, sobre la funcionalidad del actual gobierno de Estados Unidos y sobre lo que falta por ver no sólo durante los 32 meses que faltan para la próxima elección presidencial, sino incluso durante los siete que restan para la elección de medio término, a celebrarse en noviembre de este año.
El tirador del atentado en EE.UU. le envió una carta a su familia con ...Una amplia reunión con periodistas parecía la circunstancia más mediática posible para asegurar un gran impacto inmediato y extenso en la opinión pública  mundial. Parte de los extravíos del mandatario se explican por su tendencia a gobernar no con lógicas políticas, sino con golpes de efecto característicos de los reality shows en los que él mismo ha tenido una intensa participación: Por lo demás, el principio central de ese negocio mediático consiste en hacer que un sucedáneo de la vida real ocurra ante las cámaras.
A primera vista, areciera obedecer al conocido patrón estadounidense de ataques con armas de fuego perpetrados sin razón aparente por individuos aislados y podría atribuirse a un intento de su perpetrador de llevar a cabo un tiroteo masivo, de no ser porque ocurrió en un sitio que, en teoría, tendría que haber estado protegido por un dispositivo de seguridad excepcional y abrumador, como los que acompañan en todo momento a cualquier titular del Ejecutivo estadunidense, tanto en su país como en sus viajes al extranjero.
Y aunque  Trump no estuvo en ningún momento en la mira del tirador, el hecho de que éste haya logrado actuar tan cerca del entorno presidencial sólo puede entenderse de dos maneras.. Una,  una falla catastrófica del Servicio Secreto , particularmente grave si se consideran el ya referido contexto de la violencia estadunidense y la extremada polarización que suscita la figura de Trump, quien ya fue víctima de un atentado que estuvo muy cerca de ser fatal durante su segunda campaña presidencial en julio de 2024 en Pensilvania.Un ataque en cuatro actos: los momentos clave del intento de atentado ...

Pero si se toma en cuenta el pronunciado declive de Trump en la aceptación de la sociedad, su imposibilidad de encontrar una salida mínimamente verosímil y presentable a la guerra que él mismo desató contra Irán sin justificación alguna, el daño geoestratégico que ha causado al pelear con la red de aliados de Washington en el mundo y el deterioro que sus arbitrariedades han generado a la economía planetaria, no puede descartarse que fuera un intento de cortina de humo urdida desde las entrañas del trumpismo para desviar la atención de la cada vez menos sostenible situación de su líder en la Casa Blanca.

No debe pasarse por alto, a este respecto, el hecho de que una amplia reunión con periodistas sería la circunstancia más mediática posible para asegurar un gran impacto inmediato y extenso en la opinión pública estadunidense y mundial. A fin de cuentas, buena parte de los extravíos del magnate se explican por su tendencia a gobernar no con lógicas políticas, sino con golpes de efecto característicos de los reality shows en los que él mismo ha tenido una intensa participación; no debe olvidarse que el principio central de ese negocio mediático consiste en hacer que un sucedáneo de la vida real ocurra a cámara.

Sea cual sea la verdad de lo ocurrido, el ataque del sábado en el hotel Hilton Washington deja flotando en el aire dos grotescas paradojas: el presidente que tanto ha ambicionado el Premio Nobel de la Paz no quiere o no puede pacificar su propio país; al mismo tiempo, en menos de dos años, el que tanta destrucción bélica ha provocado contra personas inocentes en diversos puntos del mundo con el pretexto de fortalecer la seguridad nacional de Estados Unidos ha estado en dos ocasiones a unos metros de un tirador dispuesto a acabar con su vida, y el enorme poderío militar, económico, judicial, tecnológico, mediático y diplomático del país que preside no ha podido hacer nada por evitarlo.

Parte de la prensa estadounidense especula  sobre la teoría popular que afirma que Trump organizó el evento para generar apoyo público en medio de la caída de sus índices de aprobación y predijo derrotas republicanas en las elecciones de mitad de mandato. Algunos dicen que su objetivo es impulsar su proyecto del salón de baile, que ha sido criticado por eludir la aprobación del Congreso.

Antes de esta guerra contra Irán, se difundieron imágenes en las que el comandante en jefe es rodeado por sus fieles que rezan por él en la Casa Blanca, la Oficina de Fe de la Casa Blanca (creada por él  en febrero de 2025) está encabezada por alguien que repite mensajes durante meses de que las batallas de este gobierno son parte de una “guerra santa”, y el propio mandatario ha reiterado que sobrevivir a un intento de asesinato durante su campaña fue “una señal de Dios” para encabezar el magno y sagrado esfuerzo para “hacer grande a América otra vez”.  Esta presidencia ha insistido en que representa una gran misión cristiana para “salvar” a Estados Unidos.

Esto es lo que se sabe d
El atacante de Donald Trump

El FBI y la CIA siguen investigando el ataque, pero no ha surgido ninguna prueba de que la administración Trump lo haya orquestado. Sin embargo, la teoría conspirativa se está extendiendo rápidamente en internet, convirtiéndose en una narrativa generalizada según la cual el presidente Donald Trump y sus colaboradores planearon el evento para recabar apoyo para el presidente, su partido y el futuro salón de baile de la Casa Blanca, un espacio para eventos que, según él, podría prevenir futuros ataques.

Según un análisis del Washington Post de las publicaciones en redes sociales y los podcasts, aproximadamente una quinta parte de los influyentes y políticos de izquierda y liberales que publicaron sobre el tiroteo utilizaron un lenguaje conspirativo.

Cronología: las imágenes exactas de cómo fue el intento de atentado a Trump en Cena de Corresponsales
Apenas se había servido una ensalada con burrata cuando el pánico se apoderó del salón

Estas teorías conspirativas están proliferando a medida que los seguidores de la trumpista  Make American Great Again (MAGA) retoman teorías falsas similares, como la de que Trump orquestó su propio intento de asesinato en 2024 en Butler, Pensilvania. Si bien estas teorías forman parte de una división que se ha venido gestando durante meses en el panorama mediático de MAGA, en conjunto, estas fuerzas implican que «existe un mayor incentivo y una mayor permisividad para este tipo de afirmaciones», afirmó Phillips .

Algunos espectadores interpretaron un fragmento en el que una corresponsal de Fox News en la Casa Blanca fue interrumpida en directo como prueba de que la cadena intentaba impedir que revelara que el incidente había sido un montaje. (La corresponsal, Aishah Hasnie, aclaró la versión en una publicación de X. «Nuestras llamadas se cortaban porque apenas hay cobertura en ese salón», señaló).

La política estadounidense está plagada de teorías conspirativas de falsa bandera: la idea de que un suceso noticioso fue cuidadosamente orquestado para servir a algún objetivo político. Pero la precipitación en el juicio tras el tiroteo del sábado fue notable y contundente. La teoría ha abarcado todo el espectro político, desde la derecha pro-Trump hasta los críticos más acérrimos del presidente, como Crockett.Un ataque en cuatro actos: los momentos clave del intento de atentado ...

Los expertos en desinformación afirman que estas teorías ponen de manifiesto la menguante popularidad de Trump en los círculos MAGA, así como la hostilidad de la izquierda hacia él y el deseo natural de la gente de encontrarle sentido a las crisis cuando hay poca información fiable disponible.

Trump, sostuvo ayer que odia decir que se siente “honrado” de ser blanco de ataques, pero lo atribuyó a que es una figura influyente que “ha hecho mucho” y ha cambiado el país, lo que genera rechazo, al tiempo que calificó a su agresor, autor del tiroteo del sábado en la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca, de “enfermo”, “muy perturbado” y “anticristiano”.

Aseguró que la familia del atacante ya había advertido a la policía en Connecticut sobre su comportamiento y defendió que la violencia política refleja un problema más amplio, incluso utilizó el incidente para insistir en la necesidad de construir un salón de baile seguro en la Casa Blanca y garantizar que actos como la cena de corresponsales continúen, aunque la celebración de antenoche no era un evento oficial, sino privado.

Entrevistado en el programa 60 Minutes, el republicano aceptó que él “no lo hizo tan fácil” para el servicio secreto cuando sonaron los disparos, porque quería ver qué sucedía.  Posteriormente se sintió ofendido cuando la periodista Norah O’Donell citó el manifiesto del atacante, Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años de Torrace, California, quien afirmó: “ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”.Atentado contra Trump: el tercer intento en dos años

Ante eso el mandatario respondió: “estaba esperando a que leyeras eso porque sabía que lo harías, porque eres horrible. Sí, él escribió eso. No soy un violador, no he abusado de nadie. No soy un pedófilo. Has leído esa porquería escrita por un enfermo. Me han relacionado con todo un montón de cosas que no tienen nada que ver conmigo. Me han exonerado totalmente. Tus amigos al otro lado del estudio de grabación son los que estaban involucrados con, digamos, (el depredador sexual y quien fue su amigo por más de una década Jeffrey) Epstein u otras cosas (…) Sabes que es un enfermo. Pero deberías avergonzarte por leer eso, porque yo no soy nada de eso”.

* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Traducción de Vicky Korn