OIT y Nestlé promueven derechos laborales en las cadenas de suministro del café

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Eduardo Camín

Tal vez sin que se profundice demasiado, se está deslizando en nuestra realidad un cambio de perspectivas, de los compromisos que ejercen los Organismos Internacionales. Recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT) junto a Nestlé han lanzado un proyecto de dos años para promover la contratación equitativa y los derechos laborales en las cadenas de suministro del café en Brasil, Colombia y México, no es la primera que este organismo realiza algunas alianzas polémicas. 

En efecto, Nestlé y la OIT están ampliando su colaboración de larga data mediante el lanzamiento de un nuevo proyecto de dos años «De la contratación equitativa a la protección de las y los trabajadores en las cadenas de suministro del café», centrado en promover los derechos laborales en las cadenas de suministro del café de tres países clave de abastecimiento: Brasil, Colombia y México.

Sobre la base de su función normativa y su poder de convocatoria, la OIT facilitará el diálogo social entre gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores para identificar y abordar los principales factores que generan déficits de trabajo decente y riesgos laborales en las cadenas de suministro del café. A partir de este análisis, el proyecto implementará intervenciones específicas a nivel nacional para promover prácticas de contratación equitativa y el respeto a los derechos laborales. Las intervenciones a nivel nacional también apoyarán el intercambio global de conocimientos en el sector cafetero.

Dan Rees, director del Programa de acción prioritario para la obtención de resultados en materia de trabajo decente en las cadenas de suministro de la OIT, señaló: «La producción de café sustenta los medios de vida de aproximadamente 20 a 25 millones de familias en todo el mundo, generando ingresos esenciales y empleo. Sin embargo, los déficits de trabajo decente persisten en las cadenas de suministro del café, particularmente entre las y los trabajadores temporales y migrantes. A través de este proyecto, buscamos avanzar en los derechos laborales, promover el trabajo decente y contribuir a cadenas de suministro más sostenibles».

Mes del café en Nescafé – Shop Nestlé

Antje Shaw, jefa de Sostenibilidad para Café en Nestlé, afirmó: «Nuestra alianza con la OIT representa un paso importante para avanzar y promover los derechos humanos en las cadenas de suministro del café. Al trabajar juntos, podemos progresar más rápidamente hacia la creación de cadenas de suministro del café más resilientes e inclusivas, donde los trabajadores sean tratados con dignidad».

El proyecto cuenta con el apoyo de Nescafé Plan, el programa global de sostenibilidad de Nestlé para la marca, y contribuirá a la Iniciativa para la Contratación Equitativa de la OIT, que apoya la promoción e implementación de principios de contratación equitativa en todo el mundo, así como al Programa de referencia de la OIT Seguridad + Salud para Todos, en particular a su Fondo Visión Cero, que promueve el derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable en las cadenas de suministro.

Nestlé es miembro fundador de la Plataforma sobre trabajo infantil (CLP) convocada por la OIT y socio en proyectos destinados a promover el trabajo decente en las cadenas de suministro agrícolas.

La cara oscura de la moneda  

Tal vez pocas empresas simbolizan mejor la controvertida inmoralidad del capitalismo global que Nestlé. La multinacional suiza, fundada en 1866 por Henri Nestlé, nació con la idea de crear una fórmula para bebés que no podían alimentarse con leche materna. 

Más de un siglo y medio después, se ha convertido en un gigante de alimentación que vende agua, infancia y salud como si fueran propiedades privadas, dejando tras de sí una interminable estela de abusos, enfermedades y ríos contaminados. Por lo tanto, la historia de la multinacional helvética esta jalonada con varias controversias históricas y ética. Ya en los años setenta Nestlé fue acusada de promover agresivamente la leche de fórmula en países en desarrollo, lo que llevó a un boicot masivo porque el uso de agua contaminada y la falta de lactancia materna causaron muertes infantiles, convirtiéndose en uno de los mayores escándalos sanitarios del siglo XX. Leche condensada Nestlé La Lechera original 90 g | Walmart

Con una agresiva campaña publicitaria, convenció a millones de madres pobres de África, Asia y América Latina de que su leche en polvo era “más saludable” que la leche materna. Para lograrlo, contrató vendedoras vestidas de enfermeras que ofrecían muestras gratuitas del producto a mujeres analfabetas o sin acceso a información médica. Las dosis estaban calculadas para durar justo hasta que las madres dejaran de producir su propia leche.

A partir de entonces, dependían del polvo de Nestlé… y del agua contaminada que debían usar para disolverlo. Miles de bebés murieron por infecciones, diarreas y desnutrición. Recordamos que médicos y periodistas llamaron a esa fórmula “el asesino de bebés”. 

Lo que precipito que, en 1981 la Organización Mundial de la Salud (OMS) a aprobar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, condenando las prácticas de la compañía. Pero el daño ya estaba hecho.  Décadas después, Nestlé sigue utilizando tácticas o practicas similares en países con legislaciones débiles, donde soborna a profesionales sanitarios y se presenta como aliada de la salud infantil mientras promueve la dependencia de su producto.

Nestlé ha transformado el agua —el bien común más elemental— en mercancía. La empresa es señalada frecuentemente por la privatización de fuentes de agua en zonas con escasez y por ser uno de los mayores contaminantes plásticos del mundo. Bajo marcas como Pure Life o Perrier, la empresa extrae millones de litros de acuíferos públicos para embotellarlos en plástico y venderlos al precio del oro.  En Pakistán, desvió manantiales Perrie Logo New Perrier & Juice | Perrier® Carbonated Mineral Waterenteros, dejando a comunidades enteras bebiendo aguas impuras.

En Nigeria, Sudáfrica o México, el patrón se repite: Nestlé se instala en zonas empobrecidas, paga una miseria por el recurso y lo vende a las mismas poblaciones que antes lo usufrutuaban gratuitamente. El argumento no cambia y es consecuente al capitalismo neoliberal, “eficiencia y sostenibilidad”. 

Pero la realidad es que la empresa ha sido señalada como una de las mayores responsables del plástico encontrado en océanos y playas de todo el planeta, según los informes anuales de Break Free From Plastic, y su promesa de sustituir los envases de un solo uso por materiales reciclables apenas ha avanzado un 1% en una década. 

A esto se suma el horror en la cadena de producción del cacao. Creemos que esto es el núcleo central de la controversia Durante más de veinte años, Nestlé ha sido acusada de utilizar trabajo infantil y forzoso en las plantaciones de África occidental.

En 2001, se comprometió a erradicarlo “en cinco años”. Veintiséis años después, sigue comprando cacao procedente de granjas donde niños trabajan con machetes, cargan sacos de 40 kilos y duermen en chozas sin agua ni luz. La empresa defiende que son “hijos de agricultores familiares”. Un argumento que encubre una verdad incómoda ya que, si los campesinos cobraran un precio justo, no necesitarían mano de obra infantil para sobrevivir.

El imperio de la impunidad

Mars Chocolate vs. Hershey: Story Behind Their DifferencesComo hemos visto los antecedentes de Nestlé es que no solo envenena el agua o explota a las y los niños. También falsifica etiquetas, manipula precios y compra legislaciones. En Canadá y Alemania fue acusada de pactar el precio del chocolate con Mars y Hershey. Pagó millones en indemnizaciones, pero sin admitir culpabilidad. En Colombia, la policía decomisó más de 300 toneladas de leche en polvo con fechas y marcas falsificadas. En India, sus famosos fideos Maggi contenían niveles de plomo muy por encima de lo legal.

Frente a este cumulo de acusaciones, Nestlé en realidad no se defiende simplemente reformula el relato, y se presenta como “empresa comprometida con la nutrición y la sostenibilidad”. Recordaremos en 2002, llegó al absurdo de exigir a Etiopía el pago de una deuda de 6 millones de dólares en plena hambruna, tras una ola internacional de protestas cedió parcialmente y “donó” una parte del dinero; a organizaciones humanitarias que operaban en el mismo país.

Entonces cabría preguntarse por qué surge esta alianza entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Nestlé es que esta se fundamenta en la estrategia de la OIT de colaborar con el sector privado para mejorar las condiciones laborales directamente en las cadenas de suministro globales. A pesar de las críticas y la «mala fama» que Nestlé ha acumulado por controversias históricas ya detalladas la OIT justifica estos acuerdos.

Es cierto que Nestlé es una de las mayores compradoras de café y cacao del mundo. Es en este sentido que la OIT Línea del Tiempo del Derecho del Trabajo timeline | Timetoastconsidera que colaborar con un «gigante» permite implementar estándares de trabajo decente que afectan a miles de pequeños productores en países como Brasil, Colombia y México. Muchos de estos acuerdos se centran específicamente en eliminar el trabajo infantil y mejorar la seguridad en el campo, áreas donde Nestlé ha sido fuertemente cuestionada y donde la OIT tiene el mandato técnico para intervenir. 

Sin embargo, estas alianzas suelen generar rechazo en sindicatos y organizaciones sociales, quienes argumentan que las multinacionales utilizan la imagen de la OIT para realizar «social washing» (lavado de imagen social) sin cambiar profundamente sus prácticas comerciales extractivas. En realidad, nada cambia porque no hay castigo, y donde no hay castigo, hay impunidad.

De la misma forma que sostienen métodos de producción de la edad media en las tareas agrícolas que generan las condiciones para la incorporación de niños al trabajo. Todo intento de erradicar el trabajo infantil o mejorar situaciones laborales dentro de los marcos de la sociedad capitalistas está condenado al fracaso. 

De esta forma estos temas en el ámbito internacional, se convierte en algo de buen tono propio de ciudadanos comprometidos y progresistas, es bien visto hablar del trabajo infantil, de ecología, desarrollo sostenible, desarrollo rural integrado, desarrollo local endógeno, crecimiento sustentable etc. Claro, sin pensar que esos conceptos encierran en sí mismo una contradicción insalvable con la esencia inmanente del modo de producción capitalista, donde solo la rentabilidad cuenta.  

*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)