Zelaya, el último Presidente liberal de Honduras

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Gerardo Torres Zelaya

El pasado 27 de enero se cumplieron 20 años de la toma de posesión de  el último Presidente liberal que ha tenido Honduras. El Estadio Nacional de Tegucigalpa estaba lleno hasta las torres de iluminación, vestido con decenas de miles de banderas rojas y blancas, los espectadores parecían no importarles el intenso sol de una mañana que ya rozaba el mediodía, y todas las miradas estaban puestas en el escenario, donde aquel Olanchano se disponía a dar su primer discurso como mandatario.

“En todos los actos de mi vida, pero especialmente en este camino tan arduo, tan difícil de la política siempre he pedido iluminación a Dios para que me guíe en mis actos”, empezó Zelaya despertando el alarido popular que salía del coloso capitalino y bañaba los barrios aledaños y a toda Honduras a través de las ondas radiales y televisivas.

Desde la década de 1980 cuando Honduras superó a las dictaduras militares, los Liberales ganaron 5 de las 7 contiendas electorales. El Partido Liberal era en ese momento, sin lugar a dudas, el partido más poderoso de Honduras con una clara ventaja sobre el Partido Nacional que le servía de revulsiva oposición. Un dato a subrayar es que aquella toma de posesión hace dos décadas fue la última en la que el Presidente saliente, Ricardo Maduro, acompañó la ceremonia de ascenso del nuevo Jefe de Estado.

Honduras ya era uno de los países más pobres del mundo, a pesar de ser un “buen amigo” de los Estados Unidos, de ser profundamente neoliberal, de haber firmado sin objeción el Tratado de Libre Comercio CAFTA con la potencia americana y de (des)balancearse siempre hacia la derecha. El bipartidismo había fracasado en la tarea de sacar a la gente de la pobreza y de procurar que la bonanza económica no se concentrara solo en la élite.

Manuel Zelaya lo sabía, desde siempre había sido un político diferente y hasta incómodo dentro del Partido Liberal. Sin padrinos fuertes en los dueños del mismo, y creando su perfil como un eficiente ministro en el Fondo Hondureño de Inversión Social FHIS, con mucha cercanía a la gente. Y antes, como diputado ganándose el título de “Ranger” por su costumbre de usar botas y sombrero todo el tiempo.

“Yo no llegué acá por un acuerdo de cúpulas, yo salí de los barrios de Tegucigalpa y Comayagüela, no es el dinero y el poder lo que hace a un político si no el apego a los ideales y la coherencia a los principios” sentenciaba el presidente frente a miles de sus seguidores.Biografía de José Manuel Zelaya Rosales – RedHonduras.com - El ...

Horas antes de que le colocaran la banda Presidencial, el Congreso Nacional había aprobado la ley de participación ciudadana que garantizaba una participación activa de la población y una mayor vigilancia al gobierno.

La primera orden de Zelaya fue garantizar la matrícula gratis en todo el sistema de educación pública, también dedicó el 1% del presupuesto general de ingresos y egresos de la República a la conservación forestal y de cuencas, enfatizó su interés en potenciar la micro, pequeña y mediana empresa con una priorización en el sector agrícola, habló de seguridad, de enfrentar los monopolios, de no permitir la corrupción ni siquiera la de sus amigos, de cambiar la fórmula de los combustibles para bajar los precios y comprar en licitación internacional, de rescatar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica y de sumarse fielmente al Libre Comercio.

Como buen liberal habló de reducir el gobierno, de darle una importante participación en su mandato a los empresarios y de incorporarse a los mercados globales. También dedicó un respetuoso saludo al Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, a la iglesia católica y evangélica.

Diez años después el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, la crisis ...Tres años y medios después de aquel majestuoso acto de toma de posesión, Zelaya recibiría un Golpe de Estado de muchos de quienes lo acompañaron esa mañana en el estrado, pero resistió y volvió al poder gracias a la solidaridad y el acompañamiento de quienes lo miraron desde los sectores populares.

Cumplió y mantuvo su postura en la mayoría de los temas que prometió esa mañana, pero cambió la lógica privatizadora neoliberal para apostarle a cuidar los bienes y empresas del Estado en beneficio de las mayorías empobrecidas. Su relación con los empresarios se fue deteriorando porque interrumpió sus negocios históricos, les puso reglas claras y puso un alto a la corrupción con la que se hicieron multimillonarios saqueando al Estado.

También se peleó con los Estados Unidos por buscar petróleo barato en Venezuela, por fortalecer las relaciones con Latinoamérica y hacer respetar la dignidad y la soberanía nacional. Esto le trajo problemas con las iglesias y los medios de comunicación, aparatos de control ideológico de esas élites sobre las masas marginadas.

Zelaya fue traicionado por el Partido Liberal que se confabuló para derrocar a uno de los suyos, en conspiración con el Partido Nacional, la oligarquía nacional y la embajada de los Estados Unidos. A base de fuego y sangre la cúpula hondureña le puso un alto al sueño de los sin voz de participar en la política y la economía nacional.

Zelaya organizó a la Resistencia Popular y al Partido Libertad y Refundación LIBRE que ganó las elecciones en 2021 y gobernó el país bajo el mando de Xiomara Castro. Por su parte el Partido Liberal no ha logrado volver al poder, atrapado en un dilema permanente de enfrentar casi con odio a Libre, lo que los ciega y los lleva siempre a entregarse a su otrora rival histórico, hoy patrón político; Partido Nacional.

En noviembre del 2025 el Partido Liberal por fin ganó las elecciones, pero se las dejó robar por los nacionalistas arrastrados por las olas de su resentimiento a la izquierda, su dogmatismo conservador y su temor de enfrentar a las élites que antes tantas veces venció. Traicionaron a su candidato: un outsider que parecía poder revivirlos, y lo hizo. Pero en el CNE votaron en su contra, y en el Congreso Nacional también. Parecieran haber perdido su última oportunidad de volver al poder.

Desde el Golpe de Estado contra Manuel Zelaya el Partido Liberal perdió su contacto con el pueblo y olvidó saber defenderlo. Se quedó en perpetuidad en la foto de aquella mañana de hace 20 años, con sus trajes finos, sudando a escondidas, viendo de lejos a la muchedumbre, esperando obediencia y con un permanente miedo a que se atrevieran desafiar esa distancia segura que los separaba.
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*Ex Vicecanciller de Honduras, durante la presidencia de Xiomara Castro