Venezuela: Los peligros de una intervención siguen latentes/ Os perigos de uma intervenção estrangeira estão latentes

 

Victoria Korn-CLAE

Los acontecimientos recientes refuerzan la impresión de que la probabilidad de una intervención militar inminente en Venezuela es hoy muy baja, en especial por las contradicciones en el seno de los enemigos externos y de la desmembrada oposición venezolana, difiriendo en las tácticas pero compartiendo la misma estrategia: derrocar a Nicolás Maduro y abortar la veinteañera Revolución Bolivariana.

Por eso llamó la atención que Maduro, en la clausura del III Congreso de la Juventud Socialista de Venezuela. (JPsuv), advirtió que “el gobierno de Estados Unidos ya dio la orden de invadir militarmente a nuestra patria”. El director del diario Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, señala que los servicios de inteligencia le informaron al presidente que las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, pese a las reservas de la mayoría de los presidentes de la región, siguen vigentes y habrían sido activadas.

Almagro vuelve al ataque

En momentos en que la presión externa parecía haber mermado, reapareció el “cónsul imperial” Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, en plena frontera colombo-venezolana, insistiendo en que no descarta una intervención militar en Venezuela, disfrazada de ayuda humanitaria para los emigrantes.

Desde hace meses Venezuela ha sido víctima de una poderosa campaña propagandística dirigida a imponer la narrativa de que una “crisis de refugiados” -producto de la migración- que sigue en desarrollo, y trata de justificar una intervención “humanitaria”. Posverdades, fotos trucadas, fake news, hacen parte de este arsenal de manipulaciones en esta guerra de quinta generación que alimenta a gobiernos neoliberales latinoamericanos pero también europeos y el terrorismo mediático cartelizado.

Haciéndose eco de lo dicho por Almagro, el ministro de defensa colombiano, Guillermo Botero, intentó vincular la protesta con el delito internacional (una forma de criminalizarla), y afirmó que “con los dineros ilícitos corrompen y financian la protesta social… detrás de eso siempre están mafias de verdad, mafias supranacionales de diferentes países que lavan el dinero con habilidad y vuelve al país por diferentes vías, a través del contrabando”.

La oposición colombiana tronó contra el ministro, pese a las “explicaciones” del presidente Iván Duque y del propio Botero, que no convencieron a nadie.Resultado de imagen para venezuela invasion

La respuesta a ambos fue del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien vinculó la intensificación del flujo migratorio de venezolanos en Latinoamérica a las sanciones económicas impuestas por EEUU. “Como siempre ocurre con las sanciones económicas que producen un bloqueo financiero, quien, en definitiva, en última instancia, lo paga no es el gobierno, sino los ciudadanos, es el pueblo. Esto debería dar lugar a una cierta reflexión” y “consideración”, dijo tras participar en un foro en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

El mismo Grupo de Lima le salió al paso a la declaración belicista de Almagro, en un comunicado en el cual expresa “su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela”.

Por supuesto, esto no es un reflejo de algún escrúpulo de estos gobiernos, que no dijeron ni una sola palabra condenatoria tras el magnicidio frustrado contra Nicolás Maduro. Es solo conveniencia, posición táctica de gobiernos impopulares agobiados por sus propios problemas, rechazados por sus pueblos, que no están en condiciones de embarcarse en ninguna aventura bélica, menos en Venezuela, donde los recibirían a plomo limpio, señala el analista Néstor Francia.

Para sorpresa de muchos, los ministros de Defensa de Brasil y Venezuela, los generales Joaquim Silva y Luna y Vladimir Padrino, discutieron en Puerto Ordaz, amistosa y cordialmente, el suministro de energía al estado de Roraima y la crisis de refugiados. En una entrevista con O Globo, Luna dijo que buscó “ocultar” el viaje como estrategia de reaproximación entre los dos vecinos.

Mike Pompeo

¿Halcones y palomas?

Luego de las declaraciones del senador estadounidense Marco Rubio, en las que señaló que estaría planteada una intervención en Venezuela, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, propuso que su país realice una acción armada en el territorio venezolano.

En la última semana Trump dio un paso en el sentido del diálogo y las negociaciones al encomendarle a dos de sus funcionarios (Michael Fitzpatrick y Pete Marocco, altos funcionarios del Departamento de Estado, al frente del cual se encuentra Mike Pompeo, un hombre de confianza del presidente) entrar en contacto con el presidente Nicolás Maduro y tratar una agenda de10 puntos. Una reunión prevista para el sábado 8 de setiembre fue bloqueda por los fcatoes internos de Washington.

La lucha entre facciones tiene convulsionado al mundo político estadounidense. No hay claridad sobre las líneas de trabajo. Hay sectores en la propia administración que se han constituido, de acuerdo al reciente artículo publicado en el New York Times, en una red clandestina, organizada en las distintas oficinas para obstruir aquellos lineamientos de Trump que consideran errados, indica el politólogo Leopoldo Puchi.

Existe un grupo muy activo que gira en torno a los sectores cubanoamericanos opuestos a las políticas de apertura de Barak Obama, con fisonomía propia y no responde a la visión que pudiera tener el Pentágono, ni se amolda exactamente a los intereses o al ritmo de Trump. Son muy radicales, partidarios de medidas extremas y de acciones de guerra. Tienen mucho peso y han incrementado su influencia con la designación de Mauricio Claver-Carone en el Consejo de Seguridad Nacional, añade.

Hoy una intervención no luce como algo inminente, pero sin dudas hay preparativos, como nuevas medidas de bloqueo económico que afectarían las condiciones de vida de la población y se acoplan dispositivos bélicos para potenciales actos de guerra. La iniciativa de Mike Pompeo de tomar el camino del dialogo con Venezuela no debe considerarse como descartada de forma definitiva.Resultado de imagen para venezuela nyt consejo editorial

Días atrás, el Comité Editorial del New York Times dejó en claro las profundas contradicciones actuales que se desarrollan en EEUU y los errores en el plano geopolítico, con altas cotas de polarización y de impopularidad de Donald Trump, lo que se ha convertido en un real obstáculo para que Washington pueda iniciar alguna intervención militar en el mundo, a menos que convenza a algún aliado.

El NYT, tras reconocer el gobierno de Trump que conspiró con militares opositores venezolanos, plantea que “es inquietante que Donald Trump y sus asesores tomaran la decisión correcta por las razones incorrectas: la falta de confianza en que los conspiradores tuvieran éxito en una operación riesgosa, y no la preocupación por la idea de una intervención en sí misma”.

Y muestra una preocupación mucho más pragmática de cara a las elecciones parlamentarias que podrían dejar a un Trump –que sigue perdiendo credibilidad- sin mayoría en el Congreso: “¿quién quedaría a cargo en caso de un proceso de transición política? ¿Qué tipo de gobierno aspirarían a instalar?”. Recuerda que las intervenciones, directas o indirectas, en países como Ucrania e Irak, generaron mayor inestabilidad y problemas que los que se pretendía resolver.

Sin embargo, el NYT, preocupado por el desmembramiento, atomización de una oposición sin mayor fuerza, incapaz de aportar soluciones más allá de una aventura injerencista externa, está de acuerdo con otras formas de intervención por las vías diplomáticas y sancionatorias. Y la disposición del gobierno de Trump de reunirse varias veces con oficiales rebeldes que pretenden derrocar a un mandatario resulta políticamente contraproducente.

Los analistas interpretan que mientras la línea de Trump y de los mandos militares, dados en las últimas semanas a estrechar vínculos con sus pares sudamericanos, es dura, de desestabilizar a Venezuela, y de sustituir su gobierno, en el Departamento de Estado promueven una política de acercamiento, pero manteniendo la distancia.

Sin dudas, más allá del conflicto real, existe una guerra mediática. Los últimos acontecimientos nacionales, fronterizos e internacionales ratifican la existencia en el país de burbujas políticas  informativas, que operan realmente en calidad  de cárceles desinformativas, producto de la polarización que encierra a los venezolanos, y alerta sobre “la grave patología que nos aqueja, caracterizada por  el síndrome del autoencierro político-informativo  y un importante número de prisioneras y prisioneros aquejados por tal enfermedad”.Imagen relacionada

Desde hace más de un quinquenio Venezuela está en emergencia, territorial, social, económica, política, diplomática y cultural. El Decreto publicado el 10 de septiembre de 2018, mediante el cual se declara el Estado de Emergencia Económica, responde a una situación que amerita correctivos urgentes, que aún no se concretan.

Abriendo una puerta a la esperanza, Maduro dijo este fin de semana que China financiará el crecimiento de la producción petrolera en el país, que posee las mayores reservas de crudo del mundo y atraviesa por una severa crisis económica.

“Hay compromisos de financiamiento para el crecimiento de la producción petrolera, el crecimiento de la producción de oro e inversión en más de 500 proyectos de desarrollo dentro de Venezuela”, señaló desde China, tras suscribir con Xi Jinping 28 acuerdos de cooperación en varias áreas.

* Periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

VERSIÓN EN PORTUGUÉS

Os perigos de uma intervenção estrangeira estão latentes
Por Victoria Korn

Os acontecimentos recentes reforçam a impressão de que a probabilidade de uma intervenção militar iminente na Venezuela hojeé muito baixa, especialmentedevido às contradições entre os inimigos externos ea desunida oposição venezuelana, que não entre em acordo sobre as táticas para se alcançar os dois objetivos principais: derrubar Nicolás Maduro e enterrar os 20 anos da Revolução Bolivariana.

Por isso, chama a atenção que Maduro, no encerramento do III Congresso da Juventude Socialista de Venezuela. (JPSUV), tenha feito um alerta sobre o fato de que “o governo dos Estados Unidos já deu a ordem para invadir militarmente a nossa pátria”. O diretor do diário venezuelanoÚltimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, assegura que os serviços de inteligência informaram o presidente sobre as ameaças do mandatário estadunidense Donald Trump, que continuam estando vigentes e ativas, apesar das reservas da maioria dos presidentes da região.

Almagro volta a atacar

No momento em que a pressão externa parecia terdiminuído, reapareceu o “cônsul imperial” Luis Almagro, secretário-geral da Organização dos Estados Americanos, em plena fronteira colombo-venezuelana, insistindo em que não descarta uma intervenção militarna Venezuela, disfarçada de ajuda humanitária para os emigrantes.

Há meses,a Venezuela vem sendo vítima de uma poderosa campanha propagandística,que busca impor a narrativa de uma “crise de refugiados”, como resultado da migração de venezuelanos para países vizinhos, para justificar uma intervenção “humanitária”. Pós-verdades, fotos montadas e notícias falsas que fazem parte de todo um arsenal de manipulações, nesta verdadeira guerra de quinta geração, que alimenta os governos neoliberais latino-americanos, e também os europeus, e o terrorismo midiático cartelizado.

Na mesma linha das palavras de Almagro, o ministro de defesa colombiano, Guillermo Botero, tentou vincular a situação com um delito internacional (uma forma de criminalizar os migrantes e a Venezuela como país), e afirmou que “com dinheiro ilícito, (o governo de Maduro) corrompe e financia protestos sociais (de venezuelanos fora do seu país, ou de movimentos colombianos de esquerda, acusados de serem patrocinados pelo “castrochavismo”)… por trás disso sempre estão máfias de verdade, máfias supranacionais de diferentes países, que lavam dinheiro e voltam ao seus países por diferentes vias, realizando contrabando”.

A oposição colombiana protestou contra o ministro, apesar das “explicações” do presidente Iván Duque e do próprio Botero, que não convenceram ninguém.

A resposta a ambos foi do ex-presidente espanhol José Luis Rodríguez Zapatero, que vinculou a intensificação do fluxo migratório de venezuelanos naAmérica Latina às sanções econômicas impostas pelos Estados Unidos. “Como sempre acontece comessas sanções, elas produzem um bloqueio financeiro, que não afeta os governos, e sim os cidadãos, o povo. Isso deveria nos levar à reflexão”, comentou o político europeu, em uma palestra realizada na cidade brasileira de São Paulo.

O Grupo de Lima também respondeu a declaração belicista de Almagro, em um comunicado no qual expressou sua“preocupação com qualquer ação ou declaração que signifique uma intervenção militar ou o uso da violência, da ameaça ou da força excessiva contra a Venezuela”.

Evidentemente, isso não é reflexo de algum escrúpulo por parte destes governos, que não disseram uma palavra de repúdio após o magnicídio frustrado contra Nicolás Maduro. “É somente questão de conveniência, uma posição tática de presidentes impopulares, acossados por seus próprios problemas internos, rejeitados por seus povos, que não estão em condições de embarcar numa aventura bélica, ainda mais na Venezuela, onde serão recebidos com dureza”, comentou o analista internacional Néstor Francia.

Para surpresa de muitos, os ministros da Defesa do Brasil e da Venezuela, os generais Joaquim Silva e Luna e Vladimir Padrino, discutiram em Puerto Ordaz, de forma amistosa e cordial, sobre o fornecimento de energia para o Estado de Roraima, esobre a crise de refugiados. Em entrevista ao diário O Globo, Luna disse que quis ocultar a viagem, como parte da estratégia de reaproximação entre os dois vizinhos.

Entre pombas e falcões

Após as declarações do senador estadunidense Marco Rubio, nas quais aludiu a uma possível intervenção na Venezuela, o ex-presidente colombiano Álvaro Uribe propôs que seu país realize uma ação armada no território venezuelano.

Na última semana, Trump deu um passo no sentido do diálogo e das negociações, ao encarregar a dois de seus funcionários (Michael Fitzpatrick e Pete Marocco, importantes assessores do Departamento de Estado, diretamente ligados ao secretário Mike Pompeo, um homem de confiança do presidente) a missão de entrar em contato com o presidente Nicolás Maduro e buscar estabelecer uma agenda de dez temas. Uma reunião prevista para o sábado 8 de setembro foicancelada, por fatores internos de Washington.

A luta entre facções tem causado convulsãono mundo político estadunidense. Não há claridade sobre as linhas de trabalho. Segundo um artigo recente do New York Times, há setores na própria administração que seconstituíram numa rede clandestina, organizada em diferentes departamentos, para obstruir os interesses de Trump, que consideram equivocados.

“Existe um grupo muito ativo, que está ligado aos setores cubanos de Miami, que repudiam as políticas de abertura de Barak Obama, possuem autonomia própria e não necessariamente seguem a visão do Pentágono, ou moldam seus interesses ao ritmo de Trump. São grupos radicalizados, partidários de medidas extremas e de ações de guerra. Têm muito peso evêm aumentando sua influência nas estruturas de poder, como no caso da designação de Mauricio Claver-Carone para o Conselho de Segurança Nacional”, analisa o cientista político Leopoldo Puchi.

Hoje, uma intervenção não parece ser algo iminente, mas sem dúvidas há preparativos, com novas medidas de bloqueio econômico que afetariam as condições de vida da população, e se agregam dispositivos bélicos para potenciais atos de guerra. A iniciativa de Mike Pompeo de tomar o caminho do diálogo com a Venezuela, tampouco deve ser considerada como definitivamente descartada.

Dias atrás, o Comitê Editorial doNew York Timesabordou claramente, em um artigo, as profundas contradições atuais que se desenvolvem nos Estados Unidos, junto com os erros no plano geopolítico, as altas cotas de polarização e de impopularidade de Donald Trump, tudo isso se transformando em um real obstáculo para que Washington possa iniciar alguma intervenção militar no mundo, a menos que convença a algum aliado.

O diário nova-iorquino, após reconhecer que o governo estadunidense conspirou com militares opositores venezuelanos, considera que “é inquietante saber que Trump e seus assessores tomaram a decisão correta pelas razões incorretas: pela falta de confiança em que os conspiradores tivessem sucesso em uma operação arriscada, e não pela preocupação com a ideia em si de uma intervenção militar”.

O artigo também mostra uma inquietude muito mais pragmática, analisando a situação no contexto das eleições parlamentares, com um Trump que já vem perdendo credibilidade e que poderia ficar sem maioria no Congresso: “quemficaria no comando do país, no caso de um processo de transição política? Que tipo de governo tentariam instalar?”. Ademais, recorda que as intervenções, diretas ou indiretas em países como Ucrânia e Iraque geraram maior instabilidadee problemas que os que se pretendia resolver.

Entretanto, e preocupado pela atomização de uma oposição venezuelana que carece de força e é incapaz de propor soluções que não sejam a aventura intervencionista, o NYT concorda com outras formas de intromissão pelas vias diplomáticas e sancionatórias. A disposição do governo dos Estados Unidos de se reunir várias vezes com oficiais rebeldes que pretendem derrubar o mandatário é considerada pelo diário uma ideia politicamente contraproducente.

Os analistas interpretam que enquanto a linha de Trump edos chefes militares é mais dura, e voltada a melhorar os vínculos com os vizinhos sul-americanos para isolar e desestabilizar a Venezuela –eassim substituir o seu governo –, o Departamento de Estado prefere promover uma política de aproximação, com certa distância mantida.

Não há dúvidas que, apesar do conflito real, existe uma guerra midiática. Os últimos acontecimentos nacionais, fronteiriços e internacionais ratificama existência de bolhas políticas informativas na Venezuela, que operampraticamente como prisões de desinformação, alimentando a polarização que se impõe sobre os venezuelanos, gerando uma grave patologia, que atinge muita gente: a síndrome do autoconfinamento político-informativo, no qual a pessoa passa a se isolar ou se distanciar radicalmente daquilo que não concorda – de forma voluntária, mas não necessariamente consciente –, e há um importante número de prisioneiras desse mal em todo o país.

Há cerca de meia década, a Venezuela vive emestado de emergência territorial, social, econômica, política, diplomática e cultural. Odecreto publicado no dia 10 de setembro de 2018, através do qual se declara em Estado de Emergência Econômica tem a ver com uma situação que requer correções urgentes, que ainda não se realizam.

Abrindo uma porta à esperança, Maduro disse, neste fim de semana, que a China financiará o crescimento da produção petroleira no país – detentor das maiores reservas de petróleo cru do mundo, mas que, apesar disso, atravessa uma severa crise econômica.

“Há compromissos de financiamento para o crescimento da produção petroleira, o crescimento da produção de ouro e o investimento em mais de 500 projetos de desenvolvimento dentro da Venezuela”, afirmou o presidente venezuelano durante sua visita a Pequim, na qual se encontrou com o Xi Jinping, para a assinatura de 28 acordos de cooperação em várias áreas.

Victoria Korn é jornalista venezuelana associada ao Centro Latino-Americano de Análise Estratégica (CLAE)

*Publicado em estrategia.la | Tradução de Victor Farinelli

 

Deja una respuesta