Argentina: Ganadores y perdedores de una bronca generalizada/ Quem ganha e quem perde com a raiva generalizada

 

Juan Guahán|

En estos días, la bronca parece ser la palabra más importante en Argentina. Unos contra la corrupción televisada en directo, otros por el sufrimiento ante una política económica desbocada., junto a la “grieta” entre ambas visiones, promovida por una dirigencia agotada. Es hora de ir pensando en los ganadores y perdedores de lo que está pasando. El “caos controlado” como una política de EE.UU. para seguir dominando en su “patio trasero”

La bronca y la indignación parecen ser la mejor síntesis de los estados de ánimo que invaden a los argentinos. Ellas se manifiestan de los modos más diversos y afloran por doquier. Como ya se dio en otras oportunidades durante nuestra historia, hoy nuevamente un duro enfrentamiento interno está dividiendo a los argentinos.Resultado de imagen para argentina bronca popular

Cuando la bronca contra la soberbia y los errores cristinistas, que habían permitido el triunfo de Mauricio Macri, seguía siendo un barrial, explotado -hasta el hartazgo- por el actual gobierno, fue apareciendo su contracara. Una generalizada y justificada rabia popular contra el gobierno macrista se desató por toda la geografía nacional. Todo lo dicho se vio, en vivo y directo, en los últimos tiempos.

Las movidas contra el gobierno ya son un clásico nacional. Recorren todo el país, van desde Ushuaia, en el sur patagónico, hasta La Quiaca, en el norte. Los motivos son los más diversos y sería demasiado largo enumerarlos, pero esta semana hubo una novedad, al calor de las multiplicadas y superdifundidas denuncias sobre corrupción, se hizo una movida dirigida a pedir medidas directas contra las personas involucradas en dichos actos, particularmente respecto de la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo desafuero y detención demandaban.

El detonante de los últimos hechos tiene que ver con los mentados “cuadernos Gloria”, las denuncias sobre pedidos de coimas, los transportes y revoleos de bolsos, las “colas” y “codazos” de funcionarios y empresarios “arrepentidos”. Todo ello conmueve a nuestros sectores medios y los grupos politizados, ante una cierta pasividad –cargada de escepticismo- de los más humildes, preocupados por otros menesteres para poder seguir sobreviviendo.

Desde el cristinismo acusan al gobierno de utilizar esas denuncias como tapadera de los problemas y para proscribir a Cristina; desde el oficialismo tratan de llevar agua a su molino ante el festival de corrupciones que tienen ante sus ojos, pero… queda por saber realmente quienes son los perdedores y ganadores de esta parafernalia.

Ganadores y perdedores

A primera vista, esta avalancha de sucesos vinculados a la corrupción deberían perjudicar al cristinismo y beneficiar al gobierno. Cuando nos adentramos en algunas consideraciones la cuestión no parece tan clara. El cristinismo aparece, de un modo bastante consistente, como el destinatario final de una vasta red de recolección de fondos. Ellos habrían servido para financiar “la política” (como suele decirse) y también habrían recalado -en buena proporción- en las cuentas privadas de varios funcionarios que incluirían el máximo nivel de decisión.

Todo ello realimenta la bronca y el odio –cargado de gorilismo- de sectores medios. La reacción de los sectores populares no es la misma, sobre todo cuando la política estatal golpea sus bolsillos. A la vista de esos padecimientos, esta situación no causa –en los sectores populares- mayores efectos y aparece como otro mecanismo de una política persecutoria respecto a una dirigencia que recientemente había gobernado y con la cual estaban mejor.

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Los primos Calcaterra y Macri

Para el macrismo, que -en principio- aparece como el gran beneficiario de lo que sucede, la cuestión no está tan clara. Es cierto que estos hechos son un muro de contención ante la fuga de votantes propios, pero también contienen varios riesgos. Uno de ellos es que el oficialismo no está totalmente fuera de las denuncias formuladas.

Una empresa (IECSA) de la familia Macri (Franco -el padre- y Mauricio -el hijo-) puede quedar “pegada” a la histórica “patria contratista”, situación con la que fueron largamente privilegiados. La continuidad de esa misma empresa, gestionada por un primo –Angelo Calcaterra- antes de ser “vendida” a Marcelo Mindlin, aparece en el mismo paquete que involucra a funcionarios del gobierno kirchnerista y otros varios empresarios.

Eso hizo que Calcaterra –para no ir preso- tuviera que presentarse como “arrepentido”. Le resultará muy difícil a la tuerta justicia actual sacarlos de ese lugar. Pero muchos más grave que todo ello es el hecho que las empresas involucradas forman parte de la flor y nata de las actividades de la construcción. Sobre las mismas y sus vínculos para conseguir créditos internacionales descansaba el proyecto macrista para las obras públicas del año que viene, a través del programa de Participación Público-Privada (PPP).

En medio de la actual crisis económica, sin solución a la vista, el macrismo tenía en esas obras públicas su carta electoral más importante. Todo eso ahora está fuertemente debilitado porque a ningún banco internacional le conviene aparecer vinculado a empresas tan cuestionadas en el plano legal.

Crisis: comedores populares de los movimientos sociales

Hay indicios en el sentido que la aparición de los mencionados cuadernos no sea una cuestión muy casual y que hay algo muy grueso detrás de esta operación de inteligencia. Ese “algo” tiene que ver con la política internacional y es posible que forme parte de la dura disputa actual entre los EE.UU. y China. Si eso es cierto, el gobierno de Mauricio Macri, no será el gran beneficiado.

Esta campaña avalaría la tesis de que el poder internacional le ha “soltado la mano” al macrismo. Esta metodología ya se ha aplicado en la región, se hizo en Brasil donde está en juego la presidencia de Luis Inácio “Lula” da Silva y también en Ecuador, con la persecución penal al expresidente Rafael Correa. En la jerga internacional esa política es conocida como “guerra jurídica” (Lawfare) y sería lo que está en pleno desarrollo en estos momentos en Argentina. Como ocurre con toda operación de este tipo, cada uno de los intervinientes trata de sacar algún jugo de la misma.

El poder imperial

Con la aplicación de esta política, el poder imperial, podría matar varios pájaros de un tiro. Les permitiría deshacerse de un Macri, escasamente eficiente para desarrollar de un modo sustentable las políticas imperiales; ponerle un límite moral y jurídico al avance de Cristina, usándola como “cuco” y seguramente colocar las fichas en algún candidato que les gImagen relacionadaarantice la continuidad de sus políticas e intereses, aflojando un poco las tensiones que hoy están a punto de estallar.

La situación actual es suficientemente grave como para que al poder imperial le pase inadvertida. Las estadísticas dicen que en siete meses se fugaron 20 mil millones de dólares; el dólar está superando los 31 pesos; la inflación anual por encima del 35%; la pobreza está llegando a fin de año arriba del 33%. La actividad económica sigue cayendo a un ritmo frenético: el mes de junio registro una baja del 6,7% respecto de igual mes del año pasado.

De todo lo dicho se deduce que los grandes ganadores no son las fuerzas políticas que aparecen en el escenario más visible. Esta campaña apunta a la consolidación de los lazos de dependencia construidos en los últimos años.

**Analista político de Question Latinoamérica y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

VERSIÓN EN PORTUGUÉS


Quem ganha e quem perde com a raiva generalizada
Por Juan Guahán

Nos últimos dias, a raiva parece ser a palavra mais importante na Argentina. Uns contra a corrupção televisada ao vivo, outros pelo sofrimento diante de uma política econômica descontrolada, e um abismo social que se abriu entre duas visões, promovidas por dirigentes políticos desgastados.

É hora de pensar nos vencedores e perdedores desse cenário, e no “caos controlado”, como política dos Estados Unidos para seguir dominando seu quintal continental.

A raiva e a indignação parecem ser a melhor síntese dos estados de ânimo que invadem os argentinos. São sentimentos que se manifestam dos modos mais diversos, e afloram por instinto. Como já se deu em outras oportunidades durante a história do país, hoje novamente há um duro enfrentamento interno, que está dividindo a sociedade.

A raiva contra a soberba e os erros de Cristina Kirchner permitiram o triunfo de Mauricio Macri, e o atual governo explorou esse fator até o cansaço, ou até que esse sentimento se voltou contra o feiticeiro. Nestes últimos tempos, uma generalizada e justificada raiva popular contra o governo macrista foi se espalhando por toda a geografia nacional.

As manobras contra o governo já são um clássico nacional. Percorrem todo o país, desde Ushuaia, no sul patagônico, até La Quiaca, no extremo norte. Os motivos são os mais diversos, e seria longo demais enumerá-los, mas nesta semana houve uma novidade, em meio às multiplicadas e megadifundidas denúncias sobre corrupção, que foram as solicitadas medidas diretas contra pessoas envolvidas em tais atos, particularmente com respeito à ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cujo desaforo e detenção é uma demanda do governismo.

O detonador dos últimos fatos é o escândalo do chamado Caso dos Cadernos Gloria, as denúncias sobre pedidos de propina, de funcionários e empresários “arrependidos”, que comove os setores médios e os grupos politizados, diante de uma certa passividade – carregada de ceticismo – dos mais humildes, mais preocupados pelas questões que determinam sua sobrevivência.

O cristinismo acusa o governo de utilizar essas denúncias para esconder os problemas da economia e para atentar contra a candidatura de Cristina. O governismo tenta encher o moinho de água, enquanto desvia as lentes das câmaras das situações que o acossam – como o Caso dos Falsos Doadores de Campanha. Contudo, ainda resta saber quem são os que realmente ganham e perdem com essa parafernália.

Vencedores e perdedores

À primeira vista, esta avalanche de acontecimentos vinculados à corrupção deveria prejudicar Cristina e beneficiar o governo. Porém, quando nos adentramos em algumas considerações, a questão já não parece tão clara. O cristinismo aparece, de modo consistente, como o destinatário final de uma vasta rede de coleta de fundos. Eles teriam servido para “financiar a política” (como se costuma dizer), e também teriam chegado a contas privadas de vários altos funcionários dos governos kirchneristas.

Tudo isso realimenta a raiva e o ódio – carregado de gorilismo – dos setores médios. A reação dos setores populares não é a mesma, sobretudo quando a política estatal golpeia seus bolsos. Tendo em vista esses padecimentos, esta situação não causa maiores efeitos e é percebido, por esse setor mais empobrecido, como mecanismo de uma política persecutória contra aqueles que governaram recentemente, e com quem eles estavam em melhor situação que a de hoje.

Para o macrismo, que aparece em princípio como o grande beneficiário do que acontece, a questão não está tão clara. É verdade que estes fatos são um muro de contenção contra a fuga de eleitores próprios, mas também é uma situação que contém vários riscos. Um deles é que o governo não está totalmente fora das denúncias formuladas.

Uma das empresas envolvidas, chamada IECSA, pertence à família Macri (a Franco, o pai, e Mauricio, o filho) e está ligada à histórica “pátria das empreiteiras”, que os manteve entre os privilegiados durante um longo período. Durante certo tempo, a empresa foi administrada por um primo do presidente (Ángelo Calcaterra), antes de ser “vendida” a outro empresário amigo, Marcelo Mindlin, e isso tudo aparece no mesmo pacote que envolve funcionários do governo kirchnerista e outros tantos empresários.

Isso fez com que Calcaterra, para não ser preso, tivesse que se apresentar como “arrependido”. Será muito difícil que a atual Justiça caolha os tire desse lugar. Mas muito mais grave que tudo isso é o fato de que as empresas envolvidas formam parte da nata da construção civil no país. Sobre as mesmas, e seus vínculos para conseguir créditos internacionais, descansava o projeto macrista para as obras públicas do ano que vem (justamente o ano da corrida pela reeleição), através do programa de Participações Público-Privadas (PPP).

Em meio à atual crise econômica, e sem solução à vista, o macrismo tinha nessas obras públicas sua carta eleitoral mais importante. Agora, tudo está muito debilitado, porque nenhum banco internacional quer aparecer vinculado a empresas tão questionadas no plano legal.

Há indícios no sentido de que a aparição dos mencionados cadernos não seja uma questão casual, e que há algo muito estranho por trás dessa operação de inteligência. Esse “algo” tem a ver com a política internacional, e é possível que forme parte da dura disputa atual entre os Estados Unidos e a China. Se isso é verdade, o governo de Mauricio Macri, não será o grande beneficiado.

Esta campanha reforçaria a tese de que o poder internacional abandonou o macrismo. Esta metodologia já foi aplicada na região, e está plenamente vigente no Brasil, onde o ex-mandatário Lula da Silva está proibido de concorrer à Presidência, e também no Equador, com a perseguição penal contra o ex-presidente Rafael Correa. No jargão do direito internacional, essa estratégia é conhecida como “guerra jurídica” (lawfare) e estaria sendo aplicada na Argentina atualmente. E, como ocorre com toda operação deste tipo, cada um dos intervenientes tenta tirar algum proveito dessa situação.

O poder imperial

Com a aplicação desta política, o poder imperial poderia matar vários pássaros com um só tiro. Poderia se desfazer de um Macri pouco eficiente para desenvolver as políticas imperiais de modo sustentável, e impor um limite moral e jurídico ao avanço de Cristina, usando-a como o fantasma preferido, para logo colocar as fichas em algum candidato que garanta a continuidade das políticas e interesses, afrouxando um pouco as tensões que hoje estão a ponto de explodir.

A situação atual é grave o suficiente para não passar inadvertida pelo poder imperial. As estatísticas dizem que cerca de 20 bilhões de dólares fugiram no país nos últimos sete meses. O dólar está superando os 31 pesos, a inflação está acima dos 35%, e a pobreza deve chegar aos 33% até o fim do ano. A atividade econômica segue caindo em ritmo frenético: o mês de junho registrou uma baixa de 6,7% em comparação ao mesmo período no ano passado.

De tudo o que foi dito, se deduz que os grandes vencedores não são as forças políticas que aparecem no cenário mais visível. Essa campanha aponta à consolidação dos laços de dependência construídos nos últimos anos.

Juan Guahán é analista político e dirigente social argentino, associado ao Centro Latino-Americano de Análise Estratégica (CLAE)

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