El soldado de Adidas y los amputados de Gaza

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 Gustavo Veiga

Es posible comprar o vender una sola zapatilla deportiva, la izquierda o la derecha. Todo depende de dónde viva la víctima amputada. Es viable en el mercado global, deshumanizado y neocolonial, de acuerdo a quien pueda acceder a ese calzado. Adidas empezó en marzo pasado una campaña publicitaria llamada “Single shoe” que contó con la aceptación del movimiento paralímpico y recibió buena acogida. Pero su filial en Israel –según la casa matriz- tuvo la ocurrencia de sumarse al lanzamiento convocando a Shalev Biton, un soldado de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) que perdió una pierna en 2021 por el impacto de un misil antitanque a las puertas de Gaza.

Su imagen comercial llegó a Palestina y causó tanta indignación que la multinacional alemana pidió disculpas. El descargo de Adidas resultó poco convincente. Le echó la culpa a su filial israelí por la polémica desatada, que solo tiene 62 locales de venta entre los 3.722 que había a fines del año pasado en todo el mundo. La empresa alcanzó ventas en 2025 por 24.811 millones de euros y obtuvo beneficios por 2.056 millones.

La hipocresía corporativa es patrimonio de la compañía de las tres tiras y también de Nike, su principal competencia. En el pasado han recibido múltiples denuncias por valerse del trabajo esclavo en sus maquilas del tercer mundo.

Los fundadores de Adidas, Adi y Rudi Dassler, abrazaron las ideas del nazismo y se afiliaron al partido en 1933, el mismo año en que Hitler llegó al poder. En la década del ’20 del siglo XX ya fabricaban calzado, pero el régimen alemán reconvirtió su fábrica y la puso al servicio de la maquinaria bélica. Adidas borroneó ese pasado, reivindica su creación en 1949 y que se redimió de su complicidad con los nazis pagando indemnizaciones a sus trabajadores que fueron mano de obra esclava.

Su propósito de blanqueo prosperó como si nada hubiera pasado durante el Holocausto. Pero este año, cuando Biton se convirtió en modelo de Single Shoe y la publicidad generó rechazos en el mercado nada desdeñable del mundo árabe, Adidas pidió perdón. Teme sufrir una pronunciada caída en sus ventas. El soldado que perdió su pierna izquierda es uno de los diez deportistas amputados que aparecieron en las tiendas de Adidas en todo Israel. Da conferencias, crea contenido en Internet y tiene alrededor de 55 mil seguidores en Instagram.

Al otro lado de la frontera, en la Franja de Gaza convertida en escombros, continúa la campaña genocida de las mismas FDI que integró el soldado modelo. Su contracara son los miles de palestinos mutilados que ruegan por una prótesis. O la única zapatilla de la publicidad Single Shoe que nunca llegará. Ellos se preguntan: “¿Cómo puede Adidas traer a un soldado israelí y ponerlo en un anuncio mientras nosotros, los heridos de la guerra en Gaza, sufrimos tanto?”.

Omar Haliwa tiene apenas 14 años y la metralla del ejército sionista le arrancó una pierna cuando iba a buscar agua. Pidió que la empresa mire más a los niños y adolescentes palestinos amputados, como Ahmed Jawadi al-Balawi. “Ellos no necesitan ayuda como nosotros. Tienen recursos. Nosotros no tenemos nada”, comparó la situación en Gaza con lo que pasa con Adidas en Israel. Los testimonios salieron publicados en la agencia de noticias turca Anadolu, que tiene 106 años de historia.

Omar Barghouti, cofundador del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, calificó de “palabras vacías” la disculpa de Adidas. Y fue más allá: “El hecho de que Palestina albergue el mayor número de niños del mundo que han perdido extremidades hace que esta elección de marketing sea aún más inmoral”. Solo en fútbol, la empresa ha vestido a ocho selecciones campeonas del mundo. Sus campañas llegan a millones de personas.

Palestina, que nunca intervino en una Copa de la FIFA, ve cómo sus futbolistas han sido mutilados o asesinados. Hassan Abu Karim, miembro de la junta directiva de la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados, condenó lo que describió como “discriminación racial y doble rasero”.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) el 14 de agosto pasado confirmó que los niños representan cerca del 18 por ciento de los amputados en Gaza. No tienen calzado. Se les ven sus muñones, las viejas prótesis gastadas y nunca tendrán a Adidas como aliado. Ya no representan para la multinacional un mercado consumidor de zapatillas.

* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA)  y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP). Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)