La opción militar estadounidense sobre Cuba se desvanece

Conidera EEUU más eficaz profundizar el aislamiento financiero

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Cibercuba

La administración Trump ha decidido estacionar la opción militar contra Cuba y concentrar su estrategia en una presión económica sin precedentes. Estados Unidos ha descartado una intervención militar en Cuba porque considera que es más eficaz profundizar el aislamiento financiero del régimen cubano. Además, la guerra en Irán consume recursos políticos y militares, lo que hace que el gobierno de Trump prefiera evitar el despliegue de tropas en la isla.

En junio, el propio Trump hizo referencia a una posible operación militar similar a las de Venezuela o Irán en Cuba. No obstante, entonces afirmó mantener una postura «flexible» respecto de La Habana. «La diferencia es que Venezuela tiene petróleo, Cuba no. Cuba tiene buenas propiedades y una costa preciosa», indicó el mandatario afirmando que las autoridades cubanas tienen «muchísimas ganas» de dialogar con Washington.Trump

El objetivo central de Washington es cortar todas las fuentes de ingresos del país —no ejecutar una operación de fuerzas especiales similar a la captura de Nicolás Maduro en enero— para generar fracturas internas y abrir espacio a una negociación que La Habana ha rechazado sistemáticamente tras casi siete décadas de partido único.

Estados Unjidos avanza contra Cuba con el garrote y la zanahoriaa. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha señalado que Washington no descarta la posibilidad de una intervención militar en Cuba, al tiempo que ha sostenido que La Habana «haría bien en prestar atención» a la «voluntad» del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, de «hacer valer las prerrogativas estratégicas» del país norteamericano. «Los rusos, cubanos, iraníes y Venezuela… La forma en que esos países se han acercado a EEUU y a la Coalición contra Cárteles de las Américas (A3C) demuestra que entienden dónde reside el equilibrio de poder, especialmente en este hemisferio. Y eso, sin duda, se aplica a Cuba», espetó Hegseth.

Por ahora, Washington considera actualmente más eficaz profundizar el aislamiento financiero de las autoridades cubanas que emprender una operación militar o de fuerzas especiales similar a la utilizada por Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. El foco de la Casa Blanca está puesto en cortar los flujos de dinero que llegan al aparato gubernamental, a los mandos militares y a sectores vinculados a la familia Castro.

El objetivo central es cortar todas las fuentes de ingresos de Cuba —no ejecutar una operación de fuerzas especiales similar a la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, gtras bombardear Caracas— para generar fracturas internas y abrir espacio a una negociación que La Habana ha rechazado sistemáticamente tras casi siete décadas de partido único.

En total, desde enero EEUU acumuló más de 240 sanciones e interceptó al menos siete tanqueros, con una caída estimada del 80-90% en las importaciones energéticas de la isla. La cuarentena naval de petróleo —posible gracias al control estadounidense sobre Venezuela, ex-patrocinador energético de Cuba— ha agravado la crisis humanitaria: apagones reiterados, escasez de combustible, el 73% de los hoteles cerrados y unos 25,000 trabajadores turísticos sin empleo activo.

Agencias de la ONU advierten sobre falta de alimentos y medicamentos, y cortes de electricidad en hospitales y centros de tratamiento oncológico.

Opción bélica y financiera

La opción bélica no queda descartada de forma explícita —Trump valora la imprevisibilidad como herramienta política—, pero ha sido relegada al fondo de la agenda, en parte porque la guerra en Irán, ya en su quinto mes, consume recursos políticos y militares, y el presidente quiere evitar el despliegue de tropas en tierra.

Según Bloomberg, Washington considera que el sistema cubano está compuesto por distintas facciones, entre ellas la familia Castro, las Fuerzas Armadas, la burocracia del Partido Comunista y los descendientes de otras figuras históricas de la revolución. La Administración Trump sostiene además que una eventual desestabilización incontrolada de Cuba podría convertirse en un problema para la propia seguridad de Estados Unidos.

Un funcionario estadounidense citado por Bloomberg señaló que Washington está dispuesto a iniciar «un nuevo capítulo» en las relaciones bilaterales, pero considera que la actual dirección política cubana constituye el principal obstáculo. Para ellos, un Estado fallido a pocas millas de las costas estadounidenses representaría una amenaza para la seguridad nacional.

La administración dejó abierta la puerta a cualquier escenario y sostuvo que el presidente dispone de diferentes instrumentos de política exterior. Asimismo, afirmó que Estados Unidos continuará utilizando los medios a su alcance para responder a lo que considera amenazas provenientes del Gobierno cubano y promover cambios económicos y políticos en el país.

“La estrategia tiene como objetivo crear fisuras en las filas y espacio para la negociación en un gobierno que ha rechazado los llamamientos de Estados Unidos al cambio tras casi siete décadas de gobierno de partido único.”

Más sanciones contra las fuentes de ingresos

Según las fuentes citadas por Bloomberg, funcionarios encabezados por el secretario de Estado, Marco Rubio, consideran posible restringir aún más los recursos que terminan en manos de estructuras vinculadas a la familia Castro y a los altos mandos militares cubanos. Esa ofensiva ya se ha traducido en nuevas sanciones.

Agencias de la ONU advierten sobre falta de alimentos y medicamentos, y cortes de electricidad en hospitales y centros de tratamiento oncológico.

El Departamento de Estado sancionó a GAESA, el conglomerado empresarial militar que domina el turismo. En junio llegaron las sanciones contra CUPET y otras entidades energéticas; en julio, contra el Ministerio de Turismo; y el 6 de agosto, contra cinco entidades y ocho personas vinculadas a la adquisición de armamento para las Fuerzas Armadas cubanas.LA OLIGARQUÍA CUBANA EXPLOTA A LOS CIUDADANOS, AMENAZA LA SEGURIDAD ...

En total, desde enero la administración acumuló más de 240 sanciones e interceptó al menos siete tanqueros, con una caída estimada del 80-90% en las importaciones energéticas de la isla.

La cuarentena naval de petróleo —posible gracias al control estadounidense sobre Venezuela, ex-patrocinador energético de Cuba— ha agravado la crisis humanitaria: apagones reiterados, escasez de combustible, el 73% de los hoteles cerrados y unos 25,000 trabajadores turísticos sin empleo activo.

El panorama cubano es, además, más complejo que el venezolano. Funcionarios estadounidenses creen que Miguel Díaz-Canel está controlado por la familia Castro, con el poder disperso entre sus miembros y los mandos militares. No existe una oposición política creíble ni un líder alternativo acordado para encabezar una transición, a diferencia de lo ocurrido en Venezuela, donde Washington instaló a Delcy Rodríguez tras capturar a Maduro.

En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana y se reunió con el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. Ratcliffe quiso dejar claro que Trump debe ser tomado en serio, citando lo ocurrido en Venezuela.