El Pacto de La Meca frente a Irán, Israel y Estados Unidos

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Pedro Brieger

Las guerras producen reacomodamientos geopolíticos difíciles de prever antes del comienzo de la fase bélica.  La continuación de la guerra de Estados Unidos y el Estado de Israel contra la República Islámica de Irán no es la excepción.  Una consecuencia directa es la conformación del “Pacto de La Meca” firmado el 7 de agosto entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán. La firma del Pacto en la ciudad más sagrada del islam es de un fuerte simbolismo por la relevancia que reviste el lugar para todos los musulmanes.  Además, los tres Estados -junto a Egipto- participaron en los esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra.

 | Makkah, Mekkah, Beautiful mosques
La Meca, región del Hiyaz, Arabia Saudí

Tomando como referencia el principio de defensa colectiva de la OTAN en el Pacto establecen que un ataque armado contra cualquiera de los tres países será considerado un ataque contra todos.  Si bien no es una alianza militar contra Irán, a nadie se le escapa el enfrentamiento político, ideológico y religioso que existe desde 1979 entre los shiítas que gobiernan Teherán y estos tres países de mayoría sunnita.  La importancia del acuerdo quedó reflejada por la jerarquía de quienes lo firmaron: el anfitrión Mohammed bin Salman, príncipe heredero y primer ministro de Arabia Saudita, Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía y Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán.

Los tres gobiernos aseguran que el Pacto no está dirigido contra Irán aunque no hay que olvidar que, desde que Jomeiní decidió “exportar” su modelo revolucionario, Arabia Saudí y Pakistán financiaron movimientos afines a ellos para impedirlo.  En la actualidad Teherán ya no se presenta como un faro revolucionario a imitar, pero -además del Hezbolá libanés- cuenta con grupos y organizaciones armadas afines en Yemen e Irak que intervinieron en el conflicto actual, atacaron a Arabia Saudí y pusieron en riesgo sus exportaciones de petróleo.

Esta claro que esta nueva coalición es un producto directo de la guerra y las transformaciones geopolíticas en curso.  El Pacto también busca frenar los intentos israelíes para diseñar una arquitectura regional que los beneficie solo a ellos.  Su expansionismo en Gaza, Líbano y Siria es motivo de preocupación para el mundo árabe e islámico porque pareciera que el ejército israelí puede intervenir en cualquier lugar.

Los tres firmantes del Pacto se complementan. Turquía cuenta con poderosas Fuerzas Armadas, Arabia Saudí está en un lugar estratégico y dispone de grandes recursos financieros, mientras que Pakistán posee un arsenal nuclear que puede actuar de manera disuasoria.  No es menos cierto que los tres enfrentan urgencias y preocupaciones diferentes.  Los saudíes enfrentan a Irán, con quien comparten el golfo Pérsico. Teherán puede clausurar el estrecho de Ormuz y cuenta con aliados que los amenazan desde Yemen, al sur de la península arábiga.  Por otra parte, el reino es quien se ha visto más afectado por la continuidad del conflicto y ha comprobado que Estados Unidos no parece tener la capacidad de contener a Irán, mucho menos de derrocar al régimen. 

Política Exterior | Análisis internacional en españolTurquía -que comparte unos 560 km de frontera con Irán, está buscando influir en el mundo árabe e islámico como no lo hacía desde la desintegración del Imperio otomano en 1922.  El Pacto parece ser una buena oportunidad para ello mientras mantiene una postura ambivalente y oscilante hacia Israel.  Por un lado arrastran una larga historia de cooperación militar con Tel Aviv, pero por el otro han permitido que de su territorio salieran flotillas humanitarias hacia Gaza.  Pakistán comparte unos 900 km de frontera con Irán.  Aunque geográficamente está lejos de Israel, éste no representa una amenaza directa.  Su principal enemigo es la India, con quien el Estado judío sí mantiene buenos vínculos.  También hay que tomar en cuenta que las fronteras de Turquía y Pakistán con Irán constituyen otro elemento porque ambas son vías terrestres comerciales estratégicas para Teherán.

Todavía es muy temprano para saber si el Pacto de La Meca funcionará como mecanismo de disuasión coyuntural hacia Irán, si será una coalición con influencia real como contrapeso a la visión regional que trata de imponer Israel, o un mensaje indirecto a los Estados Unidos de que no puede depender solo de la protección de Washington.

*Sociólogo y periodista argentino