Migrantes: Italia y Dinamarca piden centros de deportación en terceros países

Para frenar lo que califican como "inmigración descontrolada

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Las primeras ministras de Italia, Giorgia Meloni (derecha), y Dinamarca, Mette Frederiksen

La crisis de Ceuta ha abierto una herida difícil de curar en la política europea.Bruselas quiso zanjar el asunto el martes de la semana pasada, en una reunión extraordinaria del consejo de ministros del Interior de la UE que concluyó con una declaración de apoyo a España. Pero aquel fue un cierre en falso.

Meloni y Frederiksen apelan a la necesidad de preservar “los valores europeos”, lo que incluye proteger “el patrimonio cultural cristiano de Europa”. “Esperamos que quienes vengan a nuestros países y elijan Europa como su hogar respeten nuestros valores y no intenten imponernos modelos de vida que no compartimos”, sta reivindicación de las raíces cristianas de Europa encaja de pleno con la visión política de Meloni, una defensora a ultranza del lema “Dios, patria y familia”, pero podría chocar más con el perfil progresista de Frederiksen. Sin embargo, no es la primera vez que la dirigente socialdemócrata introduce esta cuestión en sus discursos.

Cómo la religión se metió de lleno en el debate sobre la crisis ...Para la prensa europea, que Frederiksen haya decidido hacer del cristianismo una bandera probablemente obedece a cálculos políticos: desde la crisis de los refugiados del 2015, la dirigente –que ya acumula tres mandatos consecutivos– fue endureciendo su tono en materia migratoria, para evitar la fuga de votantes a las formaciones de derechas. Esta estrategia, sin embargo, no impidió que el Partido Socialdemócrata cosechara su peor resultado en más de un siglo en las últimas elecciones generales, celebradas en marzo.

 

La gesticulación de Frederiksen y Meloni se produce además cuando Bruselas ya parece tener claro que la mejor receta es la de la mano dura. El pasado junio, el Parlamento Europeo aprobó el Reglamento de Retorno, que permitirá acelerar las expulsiones y que contempla la posibilidad de habilitar centros de repatriación en terceros países, como los que Italia tiene en Albania. Numerosas organizaciones de derechos humanos han criticado esta normativa por su dureza, pero eso difícilmente supondrá un obstáculo para que sea aprobada de forma definitiva por el Consejo de ministros de Interior de la UE.

El espacio Schengen

El espacio Schengen o espacio de Schengen es el área de libre circulación que comprende a 29 países europeos que han abolido los controles fronterizos en las fronteras comunes, también conocidas como fronteras internas. El espacio se creó en 1985 por el Acuerdo de Schengen y empezó a funcionar en 1995 para suprimir las fronteras comunes entre los países integrantes y establecer controles comunes en las exteriores de esos países. Depende de la administración de la Unión Europea. En la práctica, el espacio Schengen funciona en términos migratorios y aduaneros como un solo país, con una política común de visados

Muchos turistas españoles e italianos que estos días viajan de uno a otro país quizá no sabían qué es el espacio Schengen. Para muchos, la ausencia de fronteras en la Unión Europea es lo normal. La medida de la primera ministra italiana, Gior­gia Meloni, de hacer controles de documentación, como gran medida contra la inmigración, no acaba con Schengen, pero es muestra de una deriva, un peligro, uno más, de los que supone que la extrema derecha avance en Europa.

Meloni sabe que la avalancha de inmigrantes procedentes de Marruecos que entraron en Ceuta la semana pasada no supuso un peligro para ningún país de la UE, porque ya se encargó Schengen de fijar medidas específicas para esas ciudades. Italia introdujo controles fronterizos en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España, suspendiendo el espacio Schengen, tras la crisis en Ceuta. Posteriormente, el Gobierno español impuso la misma medida para los pasajeros que lleguen a España desde Italia.

Centros de deportación

La Unión Europea activa el nuevo pacto migratorio con más controles y ...Cabe recordar que Italia ya cuenta desde el 2024 con centros de deportación en Albania, que prácticamente no se han utilizado debido a problemas logísticos y jurídicos. El Tribunal de Justicia de la UE todavía tiene que dictaminar la legalidad de esta medida, que, de todas formas, ya ha quedado en gran parte obsoleta después de la reciente entrada en vigor del Pacto de Migración y Asilo, que permite enviar a un solicitante de asilo a otro país seguro.

Las mandatarias aseguran que «nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades» y se mantienen firmes al relacionar inmigración con los índices de delincuencia, una supuesta mayor presión sobre los servicios públicos y la «erosión de la confianza pública». Una situación que, agregan, «resulta especialmente grave» cuando las personas migrantes, «privadas del derecho a permanecer en nuestros países, cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual».

*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)