Crónica de un golpe en la OEA digitalmente anunciado
Desde antes de ser electo como Secretario General para reemplazar al uruguayo Luis Almagro, el surinamés Albert Ramdin ha sufrido una serie de ataques poco convencionales procedentes de sectores políticos y representantes de estados miembros de la organización. Para ello, han contado con la divulgación claramente magnificada por parte de medios digitales del continente, notorios por su débil apego a la verdad.
El Secretario General de la OEA, Albert Ramdin, enfrenta en estos momentos, una ofensiva sin precedentes cuyos términos y objetivos se expresan en un hervidero de conciliábulos secretos que resuenan en los pasillos de la Organización y son propalados por un reducido grupo de medios de prensa de América Latina. Nada sucede en las salas de sesiones oficiales, donde los estados miembros se expresan a través de sus embajadores. Diversas fuentes consultadas señalan que el objetivo de la campaña es desplazar a Ramdin de su cargo durante la Asamblea General, a realizarse este mes en Panamá.
Siendo Canciller de Surinam, Ramdin fue electo en marzo de 2025, venciendo por aclamación a su contrincante, el canciller paraguayo Ramírez Lezcano, quien proclamaba tener el respaldo de Washington difundiendo una foto con Trump en Mar-a-Lago, y terminó declinando su candidatura ante la falta de apoyos. Ramdin se convirtió así en el primer Secretario General en la historia de la OEA proveniente de un país de la comunidad del Caribe, CARICOM. Sin embargo las embestidas contra Ramdin comenzaron incluso antes de su elección.
Fue precisamente en plena campaña por la Secretaría General, cuando aparecieron los primeros ataques. Corresponsales de un medio argentino acreditados en Washington y replicados por otros de Centroamérica, lanzaron versiones que el entonces Canciller Ramdin era una suerte de candidato controlado y respaldado por la República Popular China, que intentaría utilizarlo para controlar un organismo clave de la región como es la OEA, y avanzar así sus intereses expansionistas en America Latina.
Solo días antes de la elección, en marzo de 2025, tuvo que aparecer Mauricio Claver-Carone —entonces enviado especial de Estados Unidos para América Latina— declarando que tanto Albert Ramdin como el candidato paraguayo Ruben Ramírez Lezcano estaban igualmente calificados para dirigir la OEA. Al abstenerse de brindar un respaldo estadounidense explícito al candidato paraguayo, las declaraciones de Claver-Carone contribuyeron a allanar el camino para la histórica elección de Ramdin como Secretario General por aclamación. Poniendo abiertamente en evidencia la falsedad de las alegaciones de la campaña mediática, Carone elogió al gobierno de Surinam, calificándolo como un «caso de éxito» frente a la influencia financiera china en el continente americano.
Apenas asumido su cargo, comenzaron críticas internas de algunas misiones, no expresadas por canales formales, sino divulgadas y magnificadas por los referidos medios de prensa digital, que son consumidos con gran avidez en el ecosistema de la OEA. Todo se reducía a cuestionamientos del nuevo Secretario General en el ejercicio de sus funciones.
Todas relacionados a cuestiones menores o administrativas como sus viajes y estadías en hoteles costosos, supuestos gastos suntuarios en sus oficinas, o sus planes de reestructuración de la propia Secretaría General. Este proceso sin voceros visibles, tomó ribetes de escándalo cuando se tuvo conocimiento que la Jefa de Gabinete de Ramdin era objeto de una investigación judicial en Surinam por supuesta corrupción pública cuando años atrás había sido funcionaria de la compañía aérea nacional de Surinam.
Hoy, a un año de su inicio de gestión, las acusaciones a Ramdin se han elevado a las desproporcionadas categorías de nepotismo, corrupción, ausencia de criterio gerencial e irrespeto a los estados miembros. Lo más relevante de ello es que ninguna de tales acusaciones ha sido planteada en términos formales y oficiales dentro de la estructura institucional de la OEA, como por ejemplo el Consejo Permanente. Sin embargo, en las últimas semanas quien ha pasado a ser el abierto crítico de Ramdin, y fuente principal de los medios que fabrican una narrativa construida en base a medias verdades, es el propio representante de los EEUU ante la OEA.
Se trata del embajador Leandro Rizzuto Jr., un empresario estadounidense contribuyente de las campañas de Trump, que hizo fortuna con su compañía fabricante de secadores de pelo. La escasa experiencia diplomática de Rizzuto, lo ha llevado a cometer errores que no solo pecan de ignorancia y arrogancia en su conducta dentro de organismos multilaterales como la OEA, sino algo peor: sus acciones reflejan que esta actuando autónomamente y no en cumplimiento de instrucciones políticas superiores tanto del Departamento de Estado como la Presidencia de los EEUU. (1)
Solo esto puede explicar que en su dura campaña personal contra Ramdin, Rizzuto haya compartido con los embajadores ante la OEA a través de un grupo de chat en WhatsApp, sus detalladas críticas a Ramdin expresadas en una controversial reunión privada entre ambos el 21 de mayo. Todo el contenido del mensaje a los embajadores fue textualmente publicado a los tres días por el mismo medio digital que ataca a Ramdin desde antes de su elección.
Fuentes calificadas de varias misiones ante la OEA indican que la animosidad de Rizzuto hacia Ramdin proviene de exigencias sin precedente en la OEA que no fueron aceptadas por el Secretario General, tales como demandar una oficina para el embajador de EEUU en la sede central de la Organización, o pretender estar presente en las reuniones del Secretario General con las más altas autoridades de los estados miembros.
Nada de esta controversia de meses ha sido mencionada por las autoridades del Departamento de Estado o Presidencia de los EEUU. Ninguna expresión oficial de apoyo a las posturas del embajador Rizzuto ha sido conocida. Entonces es inevitable concluir con un interrogante: ¿qué hay detrás de esta permanente ofensiva contra Ramdin? Se trata de una política de Estado en los nuevos tiempos que vive el continente? ¿O es simplemente la crónica de un conflicto protagonizado por un desubicado embajador que considera que la ley en la OEA es “el que paga manda”?
Nota del editor: Rizzuto pasó la mayor parte de su carrera en Conair Corporation , de la cual su padre fue presidente y propietario casi al 100% hasta su muerte en diciembre de 2017, llegando a ser vicepresidente sénior de unidades de negocios globales profesionales. Durante la campaña presidencial de 2016, difundió teorías conspirativas marginales sobre los oponentes políticos de Trump, como Ted Cruz , John Kasich y Scott Walker .
*Analista, comunicador y consultor independiente de organismos y organizaciones internacionales. Director nacional de Presagio Consulting Honduras. Publicado en Rebelión.