Israel y la conquista del sur del Líbano

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Pedro Brieger

Mientras en el mundo se espera con ansiedad que haya un acuerdo de paz que involucre a Estados Unidos y a la República Islámica de Irán, el ejército israelí continúa ocupando el sur del Líbano. Según Naciones Unidas, la invasión –que comenzó en marzo– desplazó a más de un millón de personas (20 por ciento de la población).  A su paso, el ejército destruyó pueblos enteros y ordenó a la población abandonar sus hogares y no regresar.

Quienes huyeron encontraron refugio principalmente en Beirut. Sin embargo, tampoco allí están a salvo: la capital es bombardeada constantemente por la aviación israelí.

El 22 de marzo el ministro de Defensa Israel Katz dijo explícitamente que iban a destruir todo. Aseguró que se aplicaría lo que denominó “el modelo de Beit Hanun y Rafah”, dos ciudades de la Franja de Gaza arrasadas por Israel.  Ese “modelo” implica la entrada de tropas terrestres en zonas urbanas, la destrucción de casas, calles, escuelas, redes de agua y electricidad y el desplazamiento de la población civil con la prohibición de retornar.  En pocas palabras: dejar las ciudades inhabitables.  

Israel y Gaza | "El ejército israelí está llevando a cabo una limpieza ...
El ejército israelí está llevando a cabo una limpieza étnica en Líbano .

Lo que está haciendo el ejército israelí en el Líbano cuadra con una definición de Naciones Unidas de 1994 sobre limpieza étnica.  La definición es clara:  “una política deliberada diseñada por un grupo étnico o religioso para expulsar, mediante medios violentos y terroríficos, a la población civil de otro grupo étnico o religioso de determinadas zonas geográficas”.  Es exactamente lo que está haciendo Israel en el Líbano.  No es casual que el 9 de abril el diario Haaretz titulara “La Nakba está siendo recreada”.  En efecto, lo que hacen ahora en el Líbano es muy similar a lo que se hizo en el proceso de la creación del Estado de Israel en 1948.

En ese entonces se destruyeron cientos de pueblos, se expulsó a la mayoría de la población árabe y se le impidió regresar.  En 1967 Israel lo repitió cuando ocupó Cisjordania y la meseta del Golán, parte de la provincia siria de Quneitra.  En el Golán destruyó unas 100 aldeas, expulsó a más de 100 mil personas y comenzó a colonizarlo con población israelí.  En 1981 el parlamento israelí decidió anexarlo, violando la resolución 242 de 1967 de la ONU que insta a Israel a retirarse del territorio ocupado, como han reclamado todos los gobiernos sirios.  

Israel says begun first stages of planned assault on Gaza City
Bezalel Smotrich

El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, uno de los máximos representantes de la extrema derecha nacionalista, dijo que se debía anexar el sur del Líbano.  Su pensamiento está en línea con el movimiento “Uri Tzafón” (“Despierta, norte”) que considera al sur del Líbano como una extensión del norte del Estado de Israel.  Este movimiento toma su nombre de una frase del Cantar de los Cantares, que aparece en el Antiguo Testamento, y pregona la colonización del sur del Líbano.  

Esto tampoco es nuevo.  El legendario David Ben-Gurion, quien años más tarde sería primer ministro de Israel, dijo a comienzos del siglo XX que la frontera de Israel debía ser el río Litani, al sur del cual se encuentra la zona que Israel ocupa ahora.

Por lo tanto, lo que ocurre hoy tiene claros antecedentes históricos.

Israel denominó la actual campaña de bombardeos como “Operación Oscuridad Eterna”, un nombre que remite al imaginario bíblico del castigo absoluto, del infierno.  La expulsión de miles de libaneses de sus hogares alimentará los movimientos de resistencia a la ocupación, sea el Hezbolá o cualquier otro grupo que surja.  Al fin y al cabo, fue la invasión de 1982 (que se extendió hasta el año 2000) la que impulsó el desarrollo y la popularidad de Hezbolá.

¿Piensa realmente el gobierno de Netanyahu que expulsar a un millón de personas de sus hogares no tendrá consecuencias?

* Sociólogo y periodista argentino