¿Irán necesita armas nucleares?

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Pedro Brieger

Durante décadas la República Islámica de Irán estuvo bajo la lupa de numerosos organismos internacionales por su supuesta intención de utilizar la energía nuclear para fabricar bombas atómicas. Una de las paradojas es que Estados Unidos e Israel, los dos países que han denunciado el “peligro” que representa Irán para la humanidad, tienen armamento nuclear.

  Otra paradoja es que Estados Unidos ha sido el único país que arrojó bombas nucleares, en el acto terrorista más devastador de la historia, y que nunca se disculpó por haber asesinado a miles de civiles.

Hiroshima: Ataque Com Bomba Atômica Completa 75 Anos - O Olhar
Ataque con bomba atómica a Hiroshima, el 6 de agosto de 1945

En 1945, las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki destruyeron ciudades enteras, pero su alcance era limitado en comparación con el poder destructivo actual. Los expertos en materia nuclear coinciden en que ese poder en 2026 es muy superior, hasta el punto de que podría arrasar una civilización entera.  De hecho, es lo que sugiere la amenaza de Donald Trump.  A pesar de las numerosas expresiones de condena Trump no ha retirado su amenaza a sabiendas de que pocos en el mundo simpatizan con el gobierno iraní.

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero demuestra que hay otras armas que se pueden utilizar frente a enemigos militarmente más poderosos.  El control del Estrecho de Ormuz es la carta más eficaz que tiene el gobierno iraní, mucho más que cualquier arma nuclear que podrían desarrollar para atacar a un enemigo (Israel o Estados Unidos). 

El control sobre el transporte marítimo ha provocado un problema económico global con el alza de los precios de la gasolina, los fertilizantes y otros productos básicos.  Tan es así que hoy la preocupación principal en el mundo no es el posible desarrollo nuclear iraní, sino las decisiones que pueda tomar Teherán sobre el Estrecho.

No queda claro si la Casa Blanca no lo evaluó desde un principio o si pensaban que su poderío militar pondría de rodillas a los iraníes.  Lo que sí queda claro es que Trump se ve obligado a discutir algo que no parecía estar en sus planes y que lo enfrenta con varios de sus principales aliados políticos que lo apoyaron en un principio.  

Hasta que Irán sacó el as de la manga.  

En “El arte de la Guerra” Sun Tzu afirma que “el que es experto en la guerra hace que el enemigo venga a él, no es llevado por el enemigo.”  

Es lo que está haciendo Irán. 

La demonización de los ayatolas que podían lanzar misiles a Londres o París ya no es el tema central que los preocupa. La convocatoria del Reino Unido y Francia a una gran conferencia internacional en Londres fue justamente para discutir la libre circulación por el Estrecho y la búsqueda de un acuerdo de paz.  Lejos parecen haber quedado las pretensiones de Netaniahu de que el mundo denuncie los programas nucleares iraníes.  Más aún, ahora el objetivo central de Estados Unidos es que Irán reabra el estrecho, que estaba abierto cuando empezó la guerra.

El gobierno de Irán pone condiciones para sentarse a negociar con Washington, consciente de que –hoy por hoy- lo militar está en un segundo plano.  El control de Ormuz le permite a Teherán tener varias cartas en la mano para combinarlas de diferentes maneras y siempre salir ganando.

No se trata de cerrar el Estrecho a cal y canto como única posibilidad.  Irán puede dar acceso de entrada y salida de manera selectiva, puede capturar buques o ponerle altas tarifas a cada uno que pasa, atacarlos con misiles o drones desde la costa.  Además, puede manejar el flujo del petróleo y gas de Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Bahrein, Qatar y Emiratos Arabes, países con los que comparte el golfo Pérsico.

Queda claro que tanto Estados Unidos como Irán quieren imponer sus condiciones antes de sentarse a hablar, justamente, para negociar en términos más favorables.

Estados Unidos pretende que Irán no enriquezca más uranio, que limite sus programas misilísticos, que reabra por completo el Estrecho, que no ataque a Israel y los países del Golfo y que deje de apoyar grupos armados, como el Hezbolá en el Líbano.

La República Islámica, por su parte, exige que se levante el bloqueo y todas las sanciones económicas impuestas por la Casa Blanca, tener el control del Estrecho, que Israel no lo ataque y que finalicen los intentos de “cambio de régimen”.

Estados Unidos e Israel quisieron destruir la República Islámica de Irán.  Por ahora no lo lograron.  Es más, le dieron la posibilidad de tener acceso a un arma que es más poderosa que la nuclear.

*Sociólogo y periodista argentino