Argentina: Resistencias cargadas de vida

Entrevista con Cecilia Merchán, dirigente feminista y social

44

Sergio Ferrari

Cuando irrumpió la última dictadura en Argentina en marzo de 1976, Cecilia “Checha” Merchán tenía apenas seis  años. Como adolescente, empezó con su militancia social en Córdoba, a 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires. A partir de los años 2000, en representación de un fuerte movimiento social y de colectivos de mujeres, asumió roles políticos como diputada nacional por su provincia (2007 a 2011) y años después como representante al PARLASUR (Parlamento del MERCOSUR)

Manifestación en Santa Fe en la jornada del Dia internacional de las Mujeres-Foto de Jose Cettour

. Sin embargo, como lo subraya, “lo más importante de mi etapa con roles institucionales” fueron los avances que pudo consolidar en políticas de igualdad, diversidad y contra la trata y la explotación de personas. Hoy, alejada de cargos públicos y de la política institucional, sigue siendo la activa militante social y feminista de siempre.

“Mis tres prioridades son coordinar La Colectiva, que es una corriente feminista presente en seis provincias con varios centenares de mujeres activas. Impulsar la cooperativa editorial independiente ChiriMbote, especializada en libros infantiles, con la idea de dar una batalla cultural contra el revisionismo conservador del actual Gobierno. Y, además, participar en Confusas, un grupo musical de fuerte arraigo territorial y participativo en Translasierra, la zona donde vivo”. 

– ¿Cuál es la raíz de su tan variada y rica historia personal?

Cecilia Merchán (CM): Desde pequeñita tuve dos potentes referentes: mi madre y mi abuela. Vivíamos en un pequeño pueblo del interior. Mi abuela me contaba cuentos e historias que me parecían obras literarias producto de su gran inteligencia. Un día le pedí apoyo para una tarea escolar. Para mi sorpresa, me respondió: “no puedo ayudarte porque no sé leer ni escribir”.  Y me explicó que no pudo ir a la escuela porque era pobre, mujer y del campo.

Militantes de La Colectiva

Ese día entendí todo sobre lo que debería hacer en mi vida para ayudar a cambiar realidades brutales de exclusión social. Con apenas 17 años fui a estudiar a la ciudad de Córdoba y empecé a actuar más activamente en una corriente político-social progresista creada por ex militantes antidictatoriales de los años 70 que desarrolló intenso trabajo barrial y fue uno de los pilares del movimiento “piquetero”. Desde entonces no paré nunca hasta hoy.

– Hasta hoy, que pareciera ser un momento especialmente difícil para las y los actores sociales en Argentina…

 No es simple enfrentar un proyecto tan reaccionario y un presidente tan impresentable, que nunca pensamos que llegaría a ser gobierno. Pero ya vivimos una etapa muy compleja en los años 90, cuando gobernó Carlos Menem, que aplicó un programa semejante al actual en muchos rubros y promovió el desmantelamiento del Estado. Lo combatimos abiertamente. Y esa experiencia colectiva acumulada permitió llegar al periodo del 2003 al 2015 que se convirtió en una etapa con grandes logros para los sectores más relegados.

Eso me da una gran confianza. La historia tiene altos y bajos, y los que hoy piensan que ganaron todo para siempre, como Milei y su gente, seguramente se equivocan. Si observamos la constante protesta social en los lugares más alejados del país no tenemos por qué desesperarnos.

– ¿Puede explicarnos mejor cómo se expresa esa protesta?

Los movimiento sociales y de Derechos Humanos siguen movilizándose semana tras semana frente a la Casa Rosada, sede del gobierno en Buenos Aires.-Fot Sergio-Ferrari.

Es necesario hablar de dos niveles diferentes y muy complementarios de la protesta. El más visible es el de las decenas de grandes movilizaciones nacionales con distintos ejes (universitarios, derechos humanos, jubilados, feminismo y diversidad, entre otros), así como las huelgas generales, que ya fueron cuatro en los dos últimos años. Este es uno de los gobiernos en democracia que más conflictos sindicales y sociales ha confrontado. Es difícil hablar de cifras, pero pienso que en esta etapa han sido miles y miles, por no hablar de millones de personas que en total han participado al menos de una protesta masiva.

Un último ejemplo de poder en las calles lo dieron las mujeres y las diversidades en la reciente jornada del Día Internacional de los derechos de las mujeres que en Argentina se celebró el lunes 9 de marzo. Se movilizaron miles y miles en diversos lugares del país. En Buenos Aires, la manifestación llenó la Plaza de Mayo (frente a la Casa de Gobierno) y las inmediaciones de la misma. Una de las consignas era “contra Milei y el Fondo Monetario Internacional».

Es importante recordar lo que se vivió el mes pasado. El 19 de febrero, las principales centrales sindicales del país convocaron la más reciente huelga nacional desde que Milei llegó al Gobierno contra la nueva Ley de Reforma Laboral. Las semanas previas fueron emblemáticas por la intensidad de la protesta en la calle.

Así, por ejemplo, el 7 del mismo mes se realizó una multitudinaria marcha antifascista; cuatro días más tarde, una movilización sindical contra el proyecto de ley sindical y la misma semana una protesta contra la Reforma a la Ley Penal Juvenil, en virtud de la cual el Gobierno buscaba reducir la edad de imputabilidad de 16 a 13 años. El aparato represivo con moderno equipamiento policial también salió a la calle.

Conflictos Laborales En Argentina: Historias Reales Y Desafíos | Basado ...En los dos años de este gobierno, el prestigioso Centro de Economía Popular de Argentina (CEPA) documenta más de 700 conflictos laborales ligados a cierres de empresas, quiebres de fábricas etc. con los correspondientes despidos masivos y suspensiones de trabajadores.

Desde 2024 hasta hoy, todos los miércoles y en muy diversos sitios, los jubilados y pensionados protestan en las calles. Muchas de estas movilizaciones, como la de marzo de 2025 en la ciudad de Buenos Aires, fueron reprimidas duramente cuando simpatizantes de equipos de fútbol se solidarizaron con ellos. 

También continúan las “Rondas” de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo cada jueves frente a la Casa de Gobierno de Buenos Aires, así como en otras partes del país. Convocan semanalmente al amplio movimiento de Derechos Humanos, a los gremios más combativos y a vastos sectores políticos y sociales progresistas.

Desde la elección de Milei incorpora a sus históricas demandas la denuncia de su negacionismo de los Derechos Humanos, cuya estructura estatal el nuevo gobierno ha debilitado mediante el desfinanciamiento de museos y espacios de memoria además de expresar su empatía hacia los cientos de represores de la última dictadura, condenados a partir del 2003 por crímenes contra la humanidad.

No menos significativas siguen siendo las movilizaciones multitudinarias en todo el país cada 24 de marzo, aniversario del Golpe de 1976. Tanto en 2024 como en 2025, estas manifestaciones nacionales masivas también han denunciado la política negacionista y reaccionaria del Gobierno.

El singular crecimiento participativo de las Marchas del Orgullo estos últimos dos años, con claras consignas antigubernamentales, es otra expresión del cuestionamiento a la política oficial. El 1ro. de noviembre de 2025, en la ciudad de Buenos Aires, la 34ª. edición de este evento reunió a más de 1 millón de personas, fundamentalmente mujeres jóvenes. Y en febrero de este año tuvo lugar la segunda edición de la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista.

Su primera convocatoria en 2025 se organizó como respuesta a las virulentas y provocadoras declaraciones de Milei en el Foro Económico de Davos (Suiza) contra la diversidad en general y, en particular contra la comunidad LGBTIQ+. Según un informe de la Comisión Provincial por la Memoria, organismo que forma parte del Sistema Nacional de Prevención de la Tortura, durante el segundo año del gobierno Milei la represión contra la protesta social se duplicó con respecto al año anterior.

-Y las otras formas de resistencia ciudadana…

Se trata también de formas constantes y cotidianas de resistencia, diseminadas en todo el territorio nacional. Muchas veces son menos espectaculares y menos mediatizadas, pero expresan un descontento profundo de muchísima gente ante lo que está viviendo. Un ejemplo muy revelador: en julio del año pasado decenas de vecinos de la localidad de Villa Allende, en mi provincia, se movilizaron para defender un árbol algarrobo de 300 años que pretendían cortar. Hubo represión e incluso una mujer detenida (https://argentina.indymedia.org/2025/07/06/un-arbol-de-300-anos-frente-a-un-modelo-de-destruccion/).

Hay localidades, como La Falda, también en mi provincia, donde se dio una batalla fuerte de vecinos (unidos a jubilada-os) para evitar el corte de ciertos servicios médicos en el hospital municipal. A otro nivel, son cada día más las ferias populares promovidas por pequeñas y pequeños productores que resisten en defensa de sus artículos (muchas veces vegetales, comestibles, ropa o artesanías) y contra la importación masiva.

Una de ellas es la Feria Feminista que se hace en la ciudad de Córdoba, que cada vez más ofrece una variedad enorme de productos. Ni qué hablar de las expresiones culturales alternativas. Hay músicos populares, todavía adolescentes, que están introduciendo al folklore expresiones roqueras. Muchos se expresan claramente anti-Milei. Otros, sin declararse antigubernamentales, promueven contenidos claramente anti sistémicos.

Así mismo, nuestras experiencias con La Colectiva parten todas de la realidad, de las necesidades y de las aspiraciones muy concretas de las mujeres de un territorio. Por ejemplo, en un barrio de Buenos Aires reunimos mujeres trabajadoras y profesionales, con otras que están en situación de calle. Se comparte en torno al bordado, se intercambian experiencias, se abordan los temas más preocupantes para ellas. Además, en muchas de estas iniciativas se vive un riquísimo cruce generacional de mujeres de 15 años hasta otras de 80.

En síntesis, en conjunto, son centenas –tal vez miles– de acciones y actividades pequeñas que impactan en la vida y el pensamiento de la gente y que se convierten en ejemplos a imitar. Fundadas en la apuesta a la sobrevivencia y la dignidad. Pero también a recuperar la utopía, la vida misma. Estas formas de resistencia están cargadas de vitalidad. Vital como sinónimo de existencia. Se confrontan al proyecto de muerte tan presente y dominante hoy en todo el mundo. Desde las políticas antisociales y represivas de Milei, hasta la propuesta bélico-militarista que está llevando a la humanidad al riesgo de autodestrucción.

-Concluimos con la situación mundial muy preocupante. Pero en la cual, también, hay expresiones cotidianas de apoyo a los pueblos en lucha…

La solidaridad sincera, respetuosa, horizontal, tiene un valor inestimable. Nosotros, tanto La Colectiva como nuestra cooperativa editorial, hemos recibido ese precioso apoyo justamente de Solifonds, de Suiza. Quiero subrayar que no aceptamos cualquier tipo de recursos. Pero cuando sentimos que en una relación internacional prima la igualdad entre pares, la horizontalidad, la escucha y comprensión mutua, ninguna imposición neocolonial y la voluntad de aprender unas y otras de las experiencias diversas, nos abrimos de corazón. Convencidas de que nuestra resistencia en Argentina y la de otras sociedades constituyen la semilla necesaria para que germine la imprescindible utopía global.

*Periodista, investigador y analista argentino, radicado en SuizaColaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)