Trump lanza plan para la devastada Gaza: será un centro turístico de lujo

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La Jornada

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró ayer en Davos su Junta de Paz, que prevé desempeñar un papel más amplio en Gaza, lo que preocupa a otras potencias mundiales; ante ello el jefe de la Casa Blanca afirmó que colaborará con la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Luego de la inauguración de su Junta de Paz en el Foro Económico Mundial de Davos, el mandatario de Estados Unidos presumió que él es experto en bienes inmobiliarios, mientras su yerno, Jared Kushner, expuso en diapositivas el proyecto de cuatro fases para renombrar ciudades y fragmentar el enclave en zonas de explotación turística e industrial, con departamentos de lujo, centros de datos, más de 100 mil viviendas y 75 instalaciones médicas

“Una vez que esta junta esté completamente formada podremos hacer prácticamente todo lo que queramos”, aseguró al sostener que “Naciones Unidas tienen un enorme potencial y creo que la combinación de la Junta de Paz con el tipo de personas que tenemos aquí, podría ser algo muy, muy único para el mundo”.

El mandatario también mostró su visión de una “nueva Gaza” con un plan para convertir en tres años el devastado territorio palestino en un “lujoso complejo de rascacielos” y “turismo costero”. Resaltó: “dije, mira esta ubicación junto al mar. Esta hermosa propiedad. Lo que podría significar para tanta gente”. En el marco del Foro Económico Mundial de Davos dejó claro a los presentes que él es experto en bienes inmobiliarios.

El yerno de Trump, Jared Kuchner, expuso en diapositivas que el proyecto renombra ciudades y fragmenta Gaza en zonas de explotación turística e industrial. En las imágenes se mostraron apartamentos de lujo, centros de datos y turismo costero, así como planes para construir más de 100 mil viviendas y 75 instalaciones médicas.

En otra presentación titulada Plan maestro, se observaron las cuatro fases de una transformación que se extiende desde Rafah, pasando por Jan Yunis, hasta la ciudad de Gaza; de igual manera, se precisó que las partes en color amarillo corresponden a “zonas residenciales” y “turismo costero”, que contará con 180 bloques de pisos, en rosa brillante.

Grandes terrenos están dedicados a “centros de datos de complejos industriales” y a la fabricación avanzada, mientras las regiones están divididas en secciones verdes etiquetadas como “parques, agricultura e instalaciones deportivas”. Además de las zonas habitacionales permanentes y hospitales, se espera que Nueva Rafah cuente con más de 200 centros educativos, 180 culturales, religiosos y vocacionales.

Presidencia vitalicia

El mandatario estadunidense recordó que tiene derecho a presidir la junta de por vida, pero no está seguro de desearlo. “En teoría, es vitalicio, pero no estoy seguro de quererlo”, aseveró ante periodistas; sin embargo, aseguró que a los miembros “les gustaría” que así fuera.

Trump intentó que las ausencias no arruinaran su fiesta de presentación y señaló que 59 naciones se habían sumado ya a su iniciativa, aunque sólo asistieron jefes de Estado, altos diplomáticos y otros funcionarios de 19 países más Estados Unidos. Se dirigió al grupo, conformado por funcionarios de países como Azerbaiyán, Paraguay o Hungría: “ustedes son las personas más poderosas del mundo”.

Ninguna de las otras cuatro naciones con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU se ha sumado a la iniciativa. Francia consideró “que Naciones Unidas son la Junta de Paz y que (crear) una alternativa a ellas no es la manera correcta” de resolver la situación en la franja de Gaza, declaró el ministro de Economía, Roland Lescure.

“La Junta de la Paz, en cuanto a lo que hará, sigue siendo amorfa. Tendremos que ver qué hace. Nosotros nos ceñimos a nuestro programa. No estamos preocupados por ninguna otra agrupación”, declaró en rueda de prensa Farhan Haq, vocero adjunto del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

En un comunicado, Hamas criticó la inclusión del primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, en la junta, y calificó la decisión de un “indicador peligroso que contradice los principios de justicia y responsabilidad”. Por su parte, el presidente de Israel, Isaac Herzog, aplaudió “los esfuerzos diplomáticos” impulsados por la administración Trump para el enclave palestino, una cuestión a la que describió de un “gran plan Marshall”.